INTRODUCCIÓN El 17 de julio de 1936 estalló una rebelión en el territorio espanol de Marruecos, seguida al día siguiente por un levantamiento en la Península. Éste se convirtió en una guerra civil, en la que tomaron parte las potencias fascistas -- Alemania e Italia -- y la gran potencia comunista -- la Unión Soviética. A pesar de que al principio ninguno de los lados en guerra suponía que el conflicto iba a exenderse tanto, al final duró 32 meses y se convirtió en un prólogo a la Segunda Guerra Mundial. Las potencias extranjeras aprovecharon este conflicto local tanto para el ensayo de armas y la técnica militar, como para la preparación de los especialistas militares.[1] El objetivo del presente trabajo es aclarar el papel que jugó la Unión Soviética en la Guerra Civil Espanola, apoyándose en la literatura más nueva. Es un tema del cual se ha sabido poco hasta los tiempos recientes o había informaciones inexactas, puesto que los archivos soviéticos estaban cerrados. Ahora los historiadores tienen acceso a documentos y materiales que antes eran secretos y están tratando de nuevo este tema, sirviéndose libremente de las informaciones necesarias. En mi trabajo pretendo hacer una síntesis objetiva de la literatura dedicada a dicho tema. Al elaborarla, me he servido ante todo de monografías dedicadas a diferentes aspectos de la Guerra Civil Espanola, introducidas en la bibliografía al final de mi trabajo. He utilizado la literatura más nueva, que a veces combiné con algunas publicaciones historiográficas más antiguas (Na pomoc ©panìlské republice de Vlastimil Vávra o Espana, Espana de Artur London) con el propósito de sacar de ellas informaciones objetivas, no cargadas de comentarios ideológicos. Me he servido también de páginas web dedicadas al tema, ante todo espanolas, que me ayudaron a superar el problema de la falta de publicaciones impresas en espanol. Las opiniones sobre la presente problemática difieren, por supuesto, con respeto al autor concreto. Por ejemplo, los autores V. Vávra y Artur G. London son evidentemente partidarios de la República y consideran la intervención soviética en la Guerra Civil como una lucha antifascista por la libertad. En otro autor, Vadim Telicyn, podemos observar, por el contrario, una fuerte orientación derechista y el rechazo de la actuación de los republicanos y la URSS. Los autores Iuri Rybalkin y Petr Hu¹ek procuran introducir hechos objetivos, sin favorecer a uno de los lados participantes en el conflicto. Por eso he utilizado, trabajando con dicho material, el método histórico de análisis crítico, escogiendo los hechos significantes, librándolos, cuando era necesario, de carga ideológica, analizándolos y finalmente presentando una imagen íntegra de la intervención soviética en la Guerra Civil y una aclaración de los acontecimientos. El trabajo contiene dos capítulos más extensos, llamados "Bastidores de la guerra" e "Intervención militar", que constan de breves subcapítulos, dedicados al contexto político de la guerra y los resultados de diferentes negociaciones internacionales, en la primera, y a la ayuda material y miltar directa, en la segunda parte. Al final introduzco dos capítulos dedicados a dos hechos que son por lo general menos conocidos: a la presencia de los emigrantes blancos en las tropas franquistas y a la evacuación de ninos espanoles a la Unión Soviética. 1. BASTIDORES DE LA GUERRA La Guerra Civil fue precedida por un inquieto período llamado la Segunda República. El 14 de abril de 1931 cayó la monarquía en Espana. El rey Alfonso XIII se exilió, entregando el poder al Comité Revolucionario, que se había creado por los jefes del movimiento republicano burgués, el 17 de agosto de 1930. Tras las elecciones municipales, en las cuales ganó la izquierda extrema, se proclamó la República. El 9 de diciembre de 1931 las Cortes aprobaron la Constitución republicana. El Comité Revolucionario se convirtió en el Gobierno Provisional. El 10 de diciembre fue nombrado Presidente el jefe del Comité Revolucionario, Niceto Alcalá Zamora y Torres. Manuel Azana y Díaz fue nombrado Primer Ministro.[2] Los dos eran sostenedores de la política de orientación izquierdista. Procuraban imitar la experiencia soviética de injerencia del Estado en la economía, imponiendo la nacionalización general de los medios de producción y el establecimiento de la agricultura dirigida por el Estado. En toda Espana se inició la confiscación de terrenos de los latifundistas, anulación de adeudos de los labradores, nacionalización de las grandes empresas industriales, bancos y ferrocarriles, ataques a la Iglesia y reformas en el ejército, dirigidas a una reducción del número de los oficiales en servicio activo. El Gobierno declaró la amnistía y abrió la cuestión nacional de la posición de Cataluna, las provincias vascas y Galicia.[3] Las reformas realizadas provocaron un gran descontento de los monarquistas -- la aristiocracia, oficialdad y clero -- mas no fueron bastante radicales para satisfacer a los partidarios de la República -- la burguesía, los campesinos y los obreros. Esta situación causó una tensión en la sociedad espanola, que se manifestó por ejemplo en la sublevación anarco-sindicalista en Barcelona, que estalló en enero de 1933, siendo sangrientamente suprimida por el ejército. En el parlamento se creó una oposición, que durante tres anos luchó contra la actitud del Gobierno. La lucha fue muy dura y los medios que se utilizaban en ella eran muchas veces muy bárbaros -- no fue una excepción que un diputado o funcionario gubernamental muriera en circunstancias poco claras. [4] En las elecciones de 1933 el centro derecha obtuvo la mayoría en las Cortes, pero su política no fue aceptada por una gran parte del público. En 1934 hubo disturbios armados en Asturias, Cataluna y Madrid, los ciudadanos protestaron contra la participación de la CEDA (Confederación Espanola de la Derecha Autónoma) en el Gobierno. La huelga general en Asturias pasó a una rebelión armada, duramente reprimida por el ejército. La presión sobre el Gobierno fue aumentando, hasta que causó la dimisión del Gobierno, en diciembre de 1935. Las izquierdas empezaron a unirse y el 15 de enero de 1936 crearon una coalición llamada Frente Popular, a la cual pertenecían entre otros el Partido Comunista Espanol (PCE), el Partido Socialista Obrero Espanol (PSOE), la Unión General de Trabajadores (UGT) y la Izquierda Republicana. El Frente Popular ganó las elecciones del 16 de febrero de 1936. Las nuevas Cortes depusieron a Alcalá Zamora y en mayo eligieron a Manuel Azana Presidente de la República. Ese cambio del Jefe de Estado no significaba más que una manifestación de la lucha oculta entre dos rivales fuertes -- Azana y Zamora. Los conflictos continuaron. El 12 de julio de 1936 fue encarcelado y asesinado el diputado de las Cortes y líder de la oposición parlamentaria José Calvo Sotelo, que había criticado la política de los radicales del Comité Revolucionario.[5] Mientras tanto, los derechistas estaban preparando enérgicamente una insurrección. Su organización la dirigía el alto generalato, que ya había establecido cooperación con los centros principales del fascismo europeo, Alemania e Italia. En enero de 1936, el jefe de los insurrectos, el general José Sanjurjo, se fue a Berlín para acordar el plan de la conspiración y el abastecimiento de material militar. La muerte de Calvo Sotelo aceleró la acción. El 16 de julio de 1936, altos funcionarios militares se reunieron en Ceuta, entre ellos el general Francisco Franco, que luego sería el jefe de la rebelión, y decidieron pasar a la acción. Como fecha del inicio de la insurreción determinaron el 18 de julio. El golpe de estado militar, dirigido por los generales confabulados, empezó la noche del 16 al 17 de julio de 1936 simultáneamente en Marruecos, en las Islas Canarias y en las Baleares, donde se encontraban sus agrupamientos. El 18 de julio la rebelión se extendió a otras guarniciones en Espana. Según fue acordado, la insurrección iba a ser encabezada por el general Sanjurjo, famoso por el golpe de Estado que trató de realizar, aunque sin éxito, en agosto de 1932. Sanjurjo, sin embargo, pereció en un accidente aéreo, el 20 de julio, y su lugar lo ocupó el general Franco, que fue más tarde nombrado jefe del Gobierno y comandante de las Fuerzas Armadas (el 29 de septiembre de 1936). El golpe de estado se convirtió en una guerra civil entre nacionales, apoyados por las potencias fascistas, Alemania e Italia, y republicanos, apoyados por el Internacional Comunista (Komintern) y la Unión Soviética. El conflicto terminó cuando las fuerzas nacionales ocuparon Madrid, el 28 de marzo de 1939. El 1 de abril el general Franco declaró oficialmente el fin de la guerra.[6] 1.1. CELEBRACIÓN Y VIOLACIÓN DEL ACUERDO DE NO INTERVENCIÓN Mientras en Espana transcurría el combate entre los bandos republicano y nacional, en el mundo diplomático se llevaban a cabo negociaciones que pretendían determinar el resultado del conflicto. Éste tenía una enorme importancia para las potencias mundiales, que veían en él la oportunidad de demostrar su poder. Había varias razones que llevaron a la URSS a ayudar a la Espana republicana. La Unión Soviética, como la gran potencia comunista y el principal país del Komintern, trataba por todos los medios de extender y realizar la ideología de la revolución internacional. En la primera mitad del siglo XX trató de aplicarla, además de Espana, en varios otros países: en 1918 en Alemania y Hungría, a principios de los anos 20 en China, Mongolia, Afganistán y Persia. A Stalin le habría gustado aprovechar a los radicales izquierdistas para el establecimiento de los Soviets en Europa. Ya que esta visión resultaba utópica, tanto por razones geográficas como por la actitud de compromiso de los países fascistas y, por otro lado, la pasividad del resto de Europa, la URSS procuró por lo menos fortalecer su posición internacional mediante la lucha al lado de los republicanos, aprovechando la ocasión de mostrarse como un adversario del fascismo y un defensor de los Gobiernos legales.[7] El Komintern aprovechó la lucha de los republicanos espanoles y su propia participación en ella también como una opurtunidad única para la propaganda antifascista, que podía ser muy útil para el movimiento comunista. Para este fin sirvió muy bien la creación de las Brigadas Internacionales y la participación de sus voluntarios en la guerra.[8] La propaganda, que incluía el reclutamiento de voluntarios para las Interbrigadas, fue muy bien planeada y organizada. Ya al principio de la guerra, el 3 de agosto de 1936, se reunieron más de 20 000 personas en la Plaza Roja de Moscú, asisiendo a un mitin de solidaridad con la lucha antifascista de la nación espanola. Los manifestantes protestaron contra Franco. El mitin pretendía demostrar la actitud espontánea del pueblo soviético y sus simpatías con la lucha antifascista de los republicanos, pero en realidad fue una acción detalladamente preparada por el Estado.[9] En Espana estaban presentes también periodistas soviéticos que dieron publicidad a la Guerra Civil. Son famosos sobre todo los escritores y periodistas Mijail Koltsov, redactor de Pravda y autor del libro Diario de la guerra espanola, e Ilia Ehrenburg, redactor de Izvestia y autor del libro Los recuerdos sobre la guerra de Espana.[10] Otra razón para tomar parte en la Guerra Civil Espanola fue la que introdujo un alto funcionario del Comisariado Nacional de Asuntos Exteriores Nikolai Nikolaevich Krestinski en una conversación privada, ya en mayo de 1936: dijo que Moscú iba a hacer todo lo posible para desencadenar el conflicto en los Pirineos para "estrenar la técnica militar y la oficialidad".[11] Los países fascistas tenían las mismas razones para la participación en el conflicto. El 22 de agosto de 1936 Franco se dirigió a los gobiernos de Alemania e Italia pidiendo ayuda militar. Hitler recibió a sus enviados el 25 de julio de 1936 y les prometió apoyo, aprovechando así la ocasión de ensanchar la esfera de influencia de la Alemania fascista y la posibilidad de preparar las personas responsables y perfeccionar la técnica militar en el campo de combate antes de la Segunda Guerra Mundial, que se estaba acercando. Italia hizo pronto lo mismo, porque necesitaba afirmar su posición frágil entre los países europeos y ensenarles su potencial de guerra.[12] Alemania e Italia, igual que la Unión Soviética, obviamente no respetaban el Acuerdo de no Intervención, que fue firmado en Londres en agosto 1936 por iniciativa de Francia y Gran Bretana. Para el control de su cumplimiento se creó el Comité de no Intervención (llamado también Comité de Londres), en el cual estaban representados 27 países -- toda Europa menos Espana y Suiza. La URSS, Alemania e Italia también participaron oficialmente en el Comité, aunque en realidad ya desde el principio intervenían en el transcurso de la guerra, prescindiendo completamente de los compromisos contraídos. El representante soviético del Comité era Ivan Mijailovich Maiski. La tarea del Comité consistía en impedir el abastecimiento de armas y soldados a Espana, pero al mismo tiempo facilitar a los ciudadanos espanoles ayuda económica y humanitaria. Desde 1936 hasta 1938, fueron recogidos en 17 países más de 250 millones de dólares, pero a Espana llegó en el mejor caso una cuarta parte de ellos y el resto fue saqueado.[13] En cuanto a la política de no intervención, la actuación de la Unión Soviética era dual: por un lado sostenía oficialmente la política del Comité de no Intervención, por otro lado ayudaba secretamente a los republicanos. Por medio de su adhesión a la política de no intervención, la Unión Soviética se integró más en la comunidad internacional, y así podía tratar de apoyar a Francia en el esfuerzo por independizarse más de Gran Bretana. A la Unión Soviética la importaba la colaboración con Francia, donde estaban en el poder los izquierdistas del Frente Popular, encabezados por Léon Blum. Éste fue inducido por los derechistas a iniciar la política de no intervención, pero hizo posible a los soviéticos organizar desde Francia el transporte de armas y el reclutamiento de voluntarios para Espana.[14] El 28 de agosto de 1936, el Comisariado Nacional de Comercio Exterior gestionó en concordancia con el Comité de no Intervención la prohibición de exportar, reexportar y transportar al territorio espanol de toda clase de armas, material militar, aviones y barcos. No obstante, un mes más tarde, el 18 de setiembre de 1936, la Secretaría del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista decidió enviar a Espana a voluntarios de las filas comunistas con experiencia en combate, para que participaran en las luchas, defendiendo la República Espanola. Hay que advertir que ya antes cientos de "voluntarios" habían traspasado la frontera franco-espanola pretendiendo adquirir armas y adherirse a los defensores de la República.[15] Ya desde el principio del conflicto, Italia y Alemania abastecían material militar a los nacionalistas y utilizaban su marina para bloquear los puertos republicanos. Otro país participante en el Comité de No Intervención, Portugal, se convirtió en una base de aprovisionamiento de los nacionalistas rebeldes. El Gobierno soviético reaccionó a estos hechos con dos pronunciamientos, lanzados el 7 de octubre y el 23 de octubre de 1936, en los cuales criticó la infracción del Acuerdo de no Intervención por los países mencionados y declaró que la Unión Soviética "no podía verse limitada por el Acuerdo de no Intervención más que cualquiera de los demás participantes en él"[16]. Si éstos seguían violando el acuerdo, "se consideraría libre de las obligaciones contraídas por ese pacto".[17] El delegado soviético en el Comité de No Intervención Ivan Maiski se expresó que como Alemania, Italia y Portugal "siguen interviniendo en los asuntos particulares [de Espana] en pro de la reacción y guerra, a la URSS no le queda otro remedio que hacer lo mismo en pro de la paz y la democracia".[18] De esa manera, la URSS tenía una justificación para comprar armas en el extranjero y suministrarlas junto con su propio material militar a la República Espanola. El primer barco que llevó a Espana las armas soviéticas fue el vapor espanol "Campeche", que llegó a Cartagena el 4 de octubre de 1936, cargado de fusiles, cartuchos y lanzagranadas.[19] 1.2. ORO ESPANOL EN LA URSS A pesar de la propaganda que proclamaba una ayuda desinteresada del pueblo soviético a la Espana republicana, ésta se realizaba, en realidad, por motivos comerciales comercial. La República Espanola se obligó mantener en Moscú una parte del tesoro del Banco Nacional Epanol, como mínimo en valor de 250 millones de pesetas, para pagar las armas y el material militar de que Moscú, a su vez, se comprometió a abastecerla.[20] El tesoro espanol, compuesto de oro (incluyendo monedas de gran valor numismático), otros metales preciosos y diamantes, llegó a la URSS a principios de noviembre de 1936 y fue depositado en el Comisariado Nacional de Finanzas. Desde entonces sirvió para pagar la ayuda militar soviética. Los importes pagados por la técnica militar correspondían a los precios del mercado internacional. Un bombardero, por ejemplo, costaba 110 000 dólares, un avión de caza, 35 000 dólares, un tanque soviético, algo más de 30 000 dólares. El Gobierno republicano tenía que pagar todo, hasta el último cartucho. Según las investigaciones, el total pagado por los suministros de material y técnica militar representa más de 220 millones de dólares. Pero había que pagar también por otros servicios: la ayuda a la hora de crear la industria militar de la República, el transporte de los soldados y especialistas civiles a Espana y su participación en los combates, los sueldos, subvenciones y pensiones para las familias de los caídos, la instrucción de los especialistas del Ejército Nacional, que se realizaba en la Unión Soviética. Por ejemplo, los gastos en la escuela militar de pilotos en Kirovobad, donde se instruía a aviadores republicanos, fue 800 000 dólares, sin contar los gastos en la técnica aviatoria, autotransporte y otros. El transporte por ferrocarril de un "voluntario" soviético costaba 450 de dólares, en barco 50 dólares. Hasta enero de 1938 fueron transportadas 1555 personas de la URSS a Espana y las expensas represantaron 1 560 741, 87 dólares. Resulta absurdo que se hable de voluntarios soviéticos si tomamos en consideración que el Estado cobraba dinero por su participación en la guerra. Por gastar tanto en la intervención soviética, al cabo de dos anos de guerra la República Espanola se encontraba al borde de una bancarrota. Sólo entonces la URSS mostró su generosidad, facilitando al Banco Espanol un crédito de 170 millones de dólares, en marzo 1938, que debía ser pagado después de la guerra. A pesar de que la Unión Soviética y la República Espanola ocultaban con esmero la cuestión del oro espanol, en el extranjero había algunas informaciones sobre el asunto. A las acusaciones del Comité de no Intervención, Ivan Maiski contestaba que todas las especulaciones sobre el oro exportado de Espana no eran más que un esfuerzo para provocar un nuevo escándalo alrededor de la URSS y para desviar la atención del público internacional de los problemas y crímenes realmente serios que sucedían en la República. Tampoco los esfuerzos de Franco para recuperar el oro mediante organizaciones internacionales dieron resultado. Solamente después de la muerte de Franco se llegó a un compromiso y una parte del tesoro espanol volvió a Madrid.[21] 1.3. INJERENCIA DE LA URSS EN LA POLÍTICA INTERIOR ESPANOLA Petr Hu¹ek en su trabajo Role Svazu sovìtských socialistických republik ve ¹panìlské obèanské válce introduce que Stalin consideraba el Gobierno espanol como un tipo de filial del Gobierno soviético, obediente a Moscú.[22] A finales del ano 1937, por ejemplo, se trató la situación de Espana en una sesión del Gobierno soviético, comprobando la necesidad de eliminar del ejército republicano a todos los sabotadores y traidores, orientar la industria a la producción militar y limpiar la retaguardia de los espías y agentes fascistas. Se habló también sobre el programa gubernamental espanol y la legislación en el ámbito de la agricultura, la industria y el transporte, así como sobre la cuestión de la propaganda en el territorio del enemigo. La Unión Soviética utilizó en Espana una táctica que consistía en ocupar las posiciones importantes con su propia gente, lo cual le hizo posible influir de manera directa en la política espanola. Por eso envió a Espana un gran contingente de cuadros, subordinados a muy distintas instancias. Además de los consejeros militares, de los que se hablará más abajo, se trataba de cominternistas que desempenaban la tarea de cierto tipo de agentes semioficiales. Algunos de ellos estaban permanentemente en Espana, como el argentino Vittorio Codovilla, el cual jugaba un papel muy importante en el Partido Comunista de Espana (PCE) desde principios de los anos 30, o el búlgaro Minev-Stepanov, que había trabajado en la secretaría de Stalin desde 1927 hasta 1929 y llegó a Espana como representante del Komintern. Otros participaron en viajes de inspección, como el comunista francés Jacques Duclos. El embajador de la URSS en Espana, Marcel Rozenberg, gracias a las simpatías de los miembros del Gobierno, actuaba como una especie de vicepresidente, participando en las sesiones del Consejo de Ministros. Al principio fue importante conseguir que el PCE se encontrara bajo el control del Komintern y el Comisariado Nacional de Asuntos Interiores (NKVD) y luego ganar mediante su ayuda el control sobre el poder estatal. El PCE tenía sólo dos carteras en el Gabinete de Francisco Largo Caballero, establecido en septiembre de 1936; los soviéticos, sin embargo, ganaron pronto una gran influencia sobre el Gobierno. Los comunistas espanoles, apoyados por la URSS, propusieron fusionarse con los socialistas a fin de adquirir más influencia. Esta táctica tuvo éxito al formarse el Partido Socialista Unificado de Cataluna (PSUC), el 26 de junio de 1936.[23] En cuanto Largo Caballero formó su Gabinete de Ministros, la amenaza de una invasión de los nacionales hizo al Gobierno trasladarse de Madrid a Valecia, encomendando la capital al Consejo de Defensa Nacional, encabezado por el general José Miaja. Desde ese momento iba creciendo la tensión entre Largo Caballero y los comunistas y criptocomunistas en el Gobierno y en el Consejo de Defensa. Los agentes de Stalin instaban a que el Primer Ministro accediera a la fusión de los partidos espanoles marxistas para crear la base para una hegemonía comunista. Él, sin embargo, se negaba a seguir los planes de Moscú y se esforzaba en una cooperación entre los movimientos de orientación marxista y anarquista. El único resultado de dicho esfuerzo unificador fue el surgimiento del PSUC. Este partido marxista subordinado a Moscú se enfrentó con los anarcosindicalistas durante los famosos días de mayo de 1937 en Barcelona, cuando se produjeron encuentros violentos entre las fuerzas comunistas y no comunistas, en los que murieron 500 personas y más de 1000 fueron heridas.[24] Los acontecimientos de mayo de 1937 se desenvolvieron en el contexto de la persecución de los trotskistas que mientras tanto transcurría en la Unión Soviética. El 21 de febrero de 1936, la secretaría del Komintern dio al PCE la instrucción de iniciar una lucha enérgica contra la secta contrarrevolucionaria trotskista, o sea el POUM, cuyos miembros Andreu Nin y Julián Gorkin habían iniciado gestiones ante las autoridades catalanas para que Trotski, que había sido expulsado de Francia, pudiera fijar su residencia en Barcelona. Los comunistas consiguieron expulsar a Andreu Nin del Consejo de la Generalitat de Cataluna, el 16 de diciembre de 1936.[25] Sobre los asuntos que siguireon a los días de mayo podemos leer en el libro Dìjiny ©panìlska de un colectivo de autores y en el trabajo de Petr Hu¹ek Role Svazu sovìtských socialistických republik ve ¹panìlské obèanské válce.[26] Apenas fue restaurado el orden en Cataluna, Largo Caballero tuvo que enfrentarse con una fuerte presión de los ministros comunistas para que los representantes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que había participado en los disturbios de mayo de 1937, fueran excluidos del Gobierno. El Primer Ministro no cambió su punto de vista, mas la situación volvió a plantear la cuestión de la dirección política, que se reflejó sobre todo en el desacuerdo entre Largo Caballero y el jefe del Consejo de Defensa Nacional, el general Miaja, respecto a la ofensiva planeada. Largo quería dirigirla a Extremadura, Miaja, a Brunete. Los comunistas, de los que dependía el acarreo del material militar (sobre todo de los aviones), expresaron que seguirían gestionándola, sólo si se realizaba el plan de Brunete. Largo, que comprendió que no lo apoyarían los partidos del Gobierno, ni aún los socialistas, tuvo que renunciar a su cargo el 15 de mayo de 1937. Su Gabinete fue reemplazado por el Gobierno del socialista Juan Negrín, subordinado a los comunistas y mucho más dispuesto a las exigencias de la URSS. El importantísimo cargo del Ministro de Defensa lo ocupó el antiguo rival del mismo partido de Largo, Indalecio Prieto. Tras el establecimiento del nuevo Gobierno desaparecieron todos los obstáculos para realizar la eliminación del POUM de la escena política, deseada por los comunistas. El 16 de julio de 1937 Negrín prohibió el POUM y los miembros de su comité ejecutivo fueron detenidos. El mismo día la policía detuvo a Andreu Nin, que luego fue acusado del trotskismo y de apoyo al general Franco y asesinado por agentes soviéticos. Tras esa acción siguió una persecución sistemática de todos los trotskistas, anarquistas y otros "traidores", gracias a la cual el Gobierno de Negrín se ganó el favor de la Unión Sovética. Pero pronto quedó claro que el Ministro de la Defensa, Indalecio Prieto, no estaba dispuesto a llevar a cabo los planes de Stalin. Por eso Prieto, a pesar de los éxitos que tuvo su Gobierno a la hora de una vasta reorganización del ejército republicano y en las luchas de Belchite y Teruel, provocó pronto un aborrecimiento enconado de la URSS, ya que trató de limitar el poder concentrado exclusivamente en las manos de los comunistas y ejercido mediante los comisarios de guerra. Después del fracaso de Teruel, los antiguos socios de Prieto lo acusaron de derrotismo. Se vio obligado a renunciar, mientras que Negrín instauró inmediatamente una verdadera dictadura, que cumplía los deseos de la Unión Soviética. La dictadura, sin embargo, no duró mucho tiempo. La ofensiva fulminante de los nacionales después de la famosa batalla de Ebro acorraló los últimos restos del ejército vencido hasta la frontera, lo que afectó también al Gobierno, residente en aquel momento en Barcelona. El Presidente, Manuel Azana, resignó de su cargo. El Gobierno de Juan Negrín, que ya no fue capaz de levantar la moral en el restante territorio republicano, se desmoronó por completo y sus miembros huyeron uno tras otro al extranjero. 1.4. TRABAJO DE LOS SERVICIOS SECRETOS SOVIÉTICOS La URSS envió a Espana un fuerte contingente de agentes de su servicio secreto. El 7 de agosto de 1936, un alto funcionario del Comisariado Nacional de Asuntos Extranjeros, Nikolai Krestinski, escribió al enviado soviético en Italia: "[...] en todo caso no dudo ni un momento de que Alemania e Italia van a ayudar de la manera más activa a los rebeldes espanoles hasta su derrota definitiva", a pesar de que la diplomacia oficial permanecía llena de optimismo -- a principios de agosto el representante soviético en el Comité de no Intervención I. M. Maiski asertaba que "los acontecimientos en Espana eran una lucha puramente interior, que debía de terminar en unas cuantas semanas y no tendría la mínima influencia sobre la situación internacional".[27] Eso quiere decir que los servicios secretos de la URSS estaban bien informados sobre la situación en Espana. En el trabajo de Petr Hu¹ek Role Svazu sovìtských socialistických republik ve ¹panìlské obèanské válce nos podemos enterar de cómo el NKVD aprovechó la Guerra Civil Espanola para penetrar profundamente en las estructuras militares y políticas de la República Espanola.[28] Moscú envió a Espana numerosos enviados secretos. Fueron, por ejemplo, V. A. Antonov-Ovseenko, comandante del ataque al Palacio de Invierno en San Petersburgo en el ano 1917, que llegó a Barcelona el 1 de octubre de 1936; Aleksandr Orlov, jefe del NKVD en Espana; el polaco Arthur Stazsewski, agregado comercial, que antes había sido oficial del Ejército Rojo; el general Jan Berzin, jefe del servicio de inteligencia del Ejército Rojo, Leonid Etingon, comandante de las unidades del NKVD, que se encargó de la dirección de operaciones terroristas, Mijail Koltsov, redactor del periódico Pravda y un portavoz encubierto de Stalin, que se estableció en el Ministerio de Defensa. La noche del 13 al 14 de septiembre de 1936 el jefe del NKVD Genrij Yagoda convocó en la sede del NKVD en Moscú una reunión sobre la intervención comunista en Espana. El objetivo del NKVD era no solamente luchar contra los franquistas y los fascistas alemanes e italianos, sino también ir tras los adversarios de los comunistas y la Unión Soviética dentro del bando republicano y eliminarlos. La actividad de los agentes debía ser lo más encubierta posible para no comprometer al Gobierno soviético. Los soviéticos concentraron sus esfuerzos primero en Cataluna. En septiembre de 1936 el Comisariado General de Orden Público del Consejo de la Generalitat de Cataluna, infiltrado por los comunistas, creó dentro de los servicios secretos catalanes el Grupo de Información, dirigido por Marian Gómez Emperador. Este servicio oficial, en el cual al poco tiempo estaban empleadas aproximadamente 50 personas, estaba estrechamente unido con el NKVD. El PSUC creó simultáneamente el Servicio Extranjero. Su tarea consistía en controlar a todos los comunistas del extranjero que querían combatir en Espana y pasaban por Barcelona. También este servicio estaba bajo el control estricto del NKVD y servía para enmascarar su actividad. Un comunista alemán, Alfredo Hertz, pertenecía a las dos instituciones, siendo el jefe local del NKVD. Ese hombre, cuya identidad no está comprobada con certeza hasta ahora, penetró en el Cuerpo de Investigación y Vigilancia del Gobierno catalán y así ganó el control sobre todas las llegadas y salidas del país. Tenía también la autorización para utilizar las guardias de asalto. Por medio de la red de sus agentes en el Comisariado General de Orden Público adquiría informaciones de otros partidos comunistas, como listas de antifascistas indeseables, denuncias a comunistas de pensamiento crítico y datos biográficos, facilitados por los partidos comunistas nacionales, y las entregaba al departamento estatal, dirigido por el comunista Victorio Sala. Hertz creó su servicio propio, llamado Servicio Alfredo Hertz, que estaba compuesto de comunistas espanoles y extranjeros. Bajo su dirección se creó un archivo de todos los extranjeros que vivían en Cataluna, y más tarde en Espana entera, y también listas de todas las personas indeseables, que debían ser eliminadas. En la primera etapa, desde septiembre hasta diciembre de 1936, la NKVD fue elaborando planes de represión contra las demás fuerzas políticas republicanas. En primer lugar se concentró en los socialdemócratas, anarcosindicalistas, trotskistas y comunistas no ortodoxos o los que expresaban opiniones políticas distintas. El NKVD logró infiltrarse en las estructuras militares y políticas de la República Espanola. Los especialistas del NKVD fueron oficialmente enviados a Espana para ayudar a los republicanos a organizar el sevicio de inteligencia y contrainteligencia que infiltraron. Pero pronto empezaron también a participar en la lucha política, a ajustar agentes entre los ciudadanos espanoles y los interbrigadistas y a efectuar operaciones especiales contra ciertos partidos y organizaciones. La tarea más importante del NKVD era la misma que en la Unión Soviética -- consistía en provocación, asesinatos, tortura e intimidación. 2. AYUDA MILITAR La ayuda militar de la URSS a la Espana republicana llevaba en los documentos del Comisariado Nacional de Defensa el nombre de Operación "X". Para su realización, en el Comisariado Nacional de Defensa se creó una sección especial llamada la Sección "X", a finales del ano 1936. Más tarde se creó la Sección "Z", que se encargó de la organización de la ayuda militar a China (Operación "Z"). A finales del ano 1937 las dos secciones se juntaron. Mediante la Sección "X" se realizaba el transporte a Espana de personas, de técnica militar, armas y otro material. La sección, además, recogía y resumía informaciones sobre los acontecimientos en los frentes de Espana. Las tareas principales de la Operación "X" eran: prestar a la República Espanola ayuda técnica militar, ayudarle, mediante los consultores especiales y diferentes especialistas a formar y establecer sus propias fuerzas armadas, preparar las operaciones del ejército y la flota republicanos, formar a especialistas militares para la República y coordinar la participación directa de los voluntarios soviéticos en los combates.[29] 2.1. ABASTECIMIENTO DE MATERIAL MILITAR El ejército republicano, creado a base de milicias populares, estuvo al principio muy mal armado e instruido, pues Espana había conservado la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial y la mayoría de los hombres espanoles no había tenido la experiencia de guerra ni una mínima instrucción militar. Po eso, a pesar de su superioridad en número en comparación con el bando nacional, no era capaz de combatir eficazmente y tuvo que pedir ayuda militar a la URSS.[30] Los suministros de técnica militar y armas se realizaban durante toda la guerra a base de solicitudes del Gobierno republicano.[31] La Unión Soviética no fue el único país que facilitó armas a los republicanos. Otro país que les ayudó materialmente fue México, pero su situación no le hizo posible asegurar a la Espana republicana más que una contribución insignificante en forma de 20 000 fusiles y 2 millones de cartuchos.[32] La URSS abasteció a la República Espanola de la técnica militar básica de todo tipo: aviones de caza I-15 a I-16, bombarderos SB-2 ("Katiuska") y RZ ("Natacha"), tanques T-26 y BT-5, coches blindados BA-3, BA-6 y FAI, torpederos G-5, etc., con los accesorios correspondientes, motores y otros aparatos de sustitución y piezas de recambio inclusive. Además, le ayudó a crear una industria militar propia y a reparar la técnica militar y armas danadas. Para tal fin envió a Espana, además de piezas de recambio y material, técnicos, licencias y documentación técnica. La Unión Soviética suministró a Espana, en total, 806 aviones de combate, 362 tanques, 1555 piezas de artillería, 15 000 fusiles ametralladores, medio millón de fusiles, 862 millones de cartuchos y muchas otras armas y material.[33] Es mucho, pero para la Unión Soviética no demasiado. El transporte de armas y personas representaba un problema por la gran distancia entre Espana y los puertos en el Mar Negro, de los que partían los barcos soviéticos.[34] La preparación del transporte transcurría en secreto, pero no se llegó a ocultarla completamente, así que un funcionario de la diplomacia italiana anotó durante el encuentro con el embajador soviético en Roma: "Sabemos sobre el volumen de la ayuda soviética a Espana. Barcos con armas soviéticas pasan con frecuencia a lo largo de nuestra costa. Hasta ahora no hemos intervenido contra ellos de ninguna manera, porque no queremos complicar aún más las relaciones entre Italia y la Unión Soviética."[35] En los vagones que llevaban la carga a los puertos se hacían letreros falsos, por ejemplo "Vladivostok", y se divulgaba la información de que las cargas iban al Lejano Oriente. Su carácter verdadero y su destinación no se comunicaban a los especialistas y marineros soviéticos hasta el último momento antes de la partida de los barcos. Los transportes con armas y otro material militar siempre llevaban el nombre supuesto "igrek" con el número correspondiente ("igrek-1", "igrek-2", etc.). Por las zonas peligrosas pasaban los barcos generalmente por la noche. Los miembros de la guarnición y los pasajeros iban disfrazados (representaban, por ejemplo, a turistas). Al acercarse a la zona del bloqueo, se apagaban las luces de los barcos, se cambiaba la bandera, el nombre del barco, su aspecto general y color, los documentos de acompanamiento. Al principio, las cargas partían de los puertos soviéticos en el Mar Negro (Odesa, Sevastopol, Feodosia, Kerch) para Cartagena. Después de la intensificación del bloqueo y la activización de los fascistas en las vías marítimas del sur, los barcos a menudo salían de los puertos del norte (Leningrado, Murmansk) para El Havre o Sherburg, y desde allí por ferrocarril por Francia a Espana. Las pérdidas de los barcos soviéticos no fueron grandes, a pesar de la gran distancia de los puertos soviéticos y el bloqueo de los puertos espanoles: fueron hundido sólo 3 barcos y el mismo número fue arrebatado por los nacionales, pero éstos últimos no llevaban carga militar. En total, desde 1936 hasta 1939, llegaron a los puertos de la República 66 "igreks".[36] 2.2. DELEGACIÓN DE ESPECIALISTAS Y CONSULTORES MILITARES Desde el otono de 1936 hasta la primavera de 1938 las armas soviéticas participaron en todas las grandes batallas, porque sin la técnica blindada no hubieran sido posibles las operaciones militares de los republicanos, fuera de carácter defensivo u ofensivo. No obstante, sólo la técnica militar y la provisión suficiente no habrían valido para mucho sin soldados bien instruidos que los hubieran sabido utilizar. Por eso, en varios sitios en todo el territorio de la Espana republicana se crearon sentros de instrucción, donde trabajaban como instructores soldados y oficiales soviéticos.[37] El ejército soviético se negó a enviar a unidades regulares del Ejército Rojo a Espana, en vez de ellos fueron delegados a Espana sólo especialistas militares y consultores. Durante la guerra, la Unión Soviética envió a Espana más de 2000 especialistas militares (772 aviadores, 351 tanquistas, 77 consultores e instructores de la infantería, 77 oficiales de marina, 100 artilleros, 222 consultores militares e instructores, 156 enlaces, 130 obreros e ingenieros de fábricas de aviones, 204 intérpretes y otros especialistas de profesiones de retaguardia).[38] Entre los oficiales en servicio activo que tomaron parte en la Guerra Civil Espanola hubo también personas famosas, como por ejemplo los comandantes Rodion Malinovski, Kirill Meretskov, Pavel Batov y Jan Berzin.[39] Para ensenar a los cuadros nacionales a utilizar eficazmente los métodos y medios de combate armado, se creó la institución especial de los consultores militares. A los consultores los escogía con cuidado el Comisariado Nacional de Defensa y los instruía personalmente el jefe de la sección de espionaje del Comisariado Nacional de Defensa S. Uritski. Sus comandantes eran los mejores especialistas y expertos, con preparación militar y política. Muchos de ellos habían cursado los estudios en la Academia Militar y desempenado por mucho tiempo diferentes cargos de mando. Todos obtenían una formación complementaria en Moscú, donde estudiaban las condiciones políticas y militares de Espana, la táctica de los diferentes tipos de ejército en condiciones de guerra concretas y recibían recomendaciones de carácter práctico. Los primeros consultores llegaron a Espana en agosto de 1936. Después de su llegada, se encontraron bajo el mando del consultor militar general, el cual los enviaba con nombres falsos a diferentes divisiones. Se quedaban en Espana una media de entre 6 y 8 meses. Hasta nuestros días no se sabe exactamente cuántos consultores militares trabajaron en el ejército y la flota republicanos. Fueron aproximadamente 600 personas, desde octubre de 1936 hasta mayo de 1939. Sus tareas principales fueron ayudar a crear el ejército republicano y a fortalecer su capacidad para luchar con éxito, ayudar al ejército republicano a preparar y realizar las operaciones militares, dar formación a los cuadros del bando republicano, dirigida por los especialistas soviéticos, y estudiar el país y las condiciones de su economía, fuerzas armadas, condiciones del combate etc. No obstante, los consultores muchas veces tuvieron que encargarse de la organización directa del ejército y hasta ejercer el mando de las divisiones militares.[40] 2.3. ORGANIZACIÓN DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Para compensar el hecho de que las unidades regulares del Ejército Rojo no participaron en las luchas en Espana, el jefe de propaganda del Komintern en Europa occidental propuso en septiembre de 1936 que Moscú formara las Brigadas Internacionales.[41] La formación de las Brigadas Internacionales (llamadas también Interbrigadas) fue aprobada por el Gobierno espanol el 22 de octubre de 1936. Los organizadores principales del reclutamiento de los voluntarios al ejército republicano fueron la Internacional Comunista y los partidos comunistas europeos asociados en ella.[42] Sucesivamente fueron formadas las siguientes Brigadas Internacionales: la XI Brigada (formada en octubre de 1936), la XII Brigada (noviembre de 1936), la XIII Brigada (diciembre de 1936), la XIV Brigada (diciembre de 1936), la XV Brigada (febrero de 1937), la 150 Brigada (junio -- julio 1937) y la 129 Brigada. Su base se encontraba en Albacete. Las Brigadas participaron en la defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el Ebro. Los internacionalistas procedían de un total de 54 países diferentes[43] (Francia, Italia, Alemania y Austria, Polonia y otros países eslavos, Norteamérica, Gran Bretana, Hungría y otros). El mayor número de los llamados "voluntarios de la libertad" provenía de Francia (aproximadamente 16 000). Los soldados soviéticos eran pocos, pero se encargaron de las tareas importantes como especialistas en aviación, artillería y carros de combate, así como técnicos y asesores.[44] En la mayoría de los países europeos, salvo la Unión Soviética, el reclutamiento de los interbrigadistas y su salida para Espana se realizaba ilegalmente. Sus organizadores preferían a los voluntarios con experiencia militar y, en el mejor caso, con una instrucción especial. Los tanquistas, aviadores, artilleros y ametralladores eran muy pedidos.[45] La participación en las Brigadas Internacionales no era una acción espontánea de voluntarios internacionales, sino que desde el principio las Interbrigadas eran completamente subordinadas al movimiento comunista dirigido de Moscú. Las Interbrigadas no eran sometidas a la dirección regular del ejército republicano, todo el alto mando y los jefes políticos en el Ministerio de Defensa eran nombrados por los movimientos comunistas. Todos los nuevos interbrigadistas eran examinados por los agentes soviéticos.[46] La base central de reclutamiento era París, pero su red se extendía por toda Francia, teniendo las principales delegaciones en Marsella, Lyón, Toulouse y Perpinán. La Comisión General de Reclutamiento estaba encabezada por Josip Broz, alias "Tito", más tarde dirigente de Yugoslavia. El principal consultor militar para las interbrigadas era el coronel Karol Swierczewski, alias "el general Walter", oficial polaco de la policía secreta soviética y profesor de la Academia Militar en Moscú. Su inspector general, Luigi Longo, era un comunista italiano. El comandante en jefe era André Marty, un marinero catalán de Perpinán que había dirigido la rebelión de la flota francesa cerca de Odessa, en 1919. Un gran talento mostró el general Stern, un judío austríaco que pasó a los bolcheviques como cautivo de guerra en Rusia.[47] No cabe la duda del gran arrojo que los interbrigadistas demostraban en los combates. Vivían en condiciones míseras, sometidos a una disciplina estricta y a castigos por las mínimas infracciones. Podían ser hasta ejecutados. Además de luchar contra el bando nacional, las Brigadas Internacionales sirvieron también para reprimir con fuerza brutal a los antiguos aliados del Gobierno republicano -- los socialistas y anarquistas.[48] 3. EMIGRANTES BLANCOS EN LAS TROPAS FRANQUISTAS Sin embargo, no solamente los enviados del Komintern tomaron parte en la guerra. En la Guerra Civil Rusa (1917-1921) había luchado el Ejército Rojo (los bolcheviques) contra el Ejército Blanco (los adversarios del comunismo). Los Blancos fueron derrotados y tuvieron que emigrar. Algunos de ellos participaron más tarde como voluntarios en la Guerra Civil Espanola en las tropas franquistas, donde se sentían muy útiles, porque consideraban la lucha contra los republicanos como una prolongación de su lucha contra los bolcheviques.[49] Uno de los voluntarios en el ejército franquista escribe: "En el Ejército Blanco espanol, igual que mis companeros, siento por fin que estoy cumpliendo con mi deber. Todos aquí [...] estamos cumpliendo con nuestro deber, que es la defensa de la fe, la cultura y toda Europa frente la nueva opresión de la fiera roja... "[50] Los voluntarios rusos representaban un refuerzo propicio para los nacionales, ya que en el ejército franquista faltaban especialistas militares y la mayoría preponderante de los rusos habían sido en el pasado oficiales en servicio activo. Además se trataba de voluntarios verdaderos que prescindieron del sueldo.[51] Los primeros emigrantes llegaron a Espana ya al principio del conflicto. En agosto de 1936 llegó por África el general mayor Anatoli Vladimirovich Fok y otras cuatro personas. Todos eran oficiales blancos que después de emigrar de Rusia tuvieron que ganarse la vida con trabajos ocasionales. Se apuntaron al ejército nacional como soldados rasos y casi enseguida fueron enviados al frente aragonés. A. V. Fok fue pronto nombrado teniente del Ejército Nacional por distinguirse en el combate. En septiembre de 1937 cayó junto a Zaragoza. A principios del ano 1937 empezaron a llegar más y más emigrantes rusos del mundo entero. Llegaban por cuenta propia, solos o en pequenos grupos. La mayoría de ellos venía de París, grupos menos numerosos salían de Alemania, Bulgaria, Bélgica, Polonia, Checoslovaquia y Yugoslavia. La mayoría de los voluntarios rusos fue enviada a Guadalajara, en el batallón de los monarquistas espanoles Dona María de Molina. En abril de 1937 se formó una parte militar rusa dentro del batallón monárquico, con 72 bayonetas y 3 fusiles ametralladores, encabezada por el coronel N. N. Boltin.[52] En setiembre de 1937 una parte del batallón monarquista fue cercada junto a Zaragoza. Durante dos días, los cercados perdieron más de la mitad de los soldados. El capitán I. T. Poltujin, el general A. V. Fok y un espanol que se llamaba Pastor llevaron a los heridos a una capilla de aldea y oragnizaron en ella una defensa circular. Los republicanos lograron a destruir la capilla, utilizando la artillería, doce días más tarde. A los tenientes del Ejército Nacional I. T. Poltujin y A. V. Fok les fue otorgada la Laureada Colectiva -- una medalla militar muy significativa. El mismo honor fue concedido más tarde a otro ruso, el aviador V. M. Marchenko, que cayó cerca de Madrid a principios del ano 1939. Desde el ano 1938 hasta el final de la guerra, la parte compuesta por los voluntarios rusos luchó en el frente aragonés. El número de sus miembros se completaba periódicamente gracias a nuevos voluntarios. Desgraciadamente, no se sabe cuántos rusos lucharon en las tropas franquistas. Se sabe solamente que 34 de ellos cayeron. A 30 personas les fueron otorgadas durante la guerra medallas militares de Espana. Se supone que los voluntarios fueron en total como mínimo 100. La parte rusa existió hasta el julio de 1939 y participó en la muestra de las tropas de la primera línea, el 3 de mayo de 1939. Después de su disolución, todos los voluntarios obtuvieron el título de sargento del Ejército Nacional, un permiso para dos meses y medallas militares espanolas. Todos los que lo desearon recibieron automáticamente la ciudadanía espanola y, si querían, podían luego servir en la Legión Extranjera. La vida de los voluntarios después de la guerra siguió de diversas maneras. Muchos de ellos se quedaron en Espana para siempre, o ejerciendo un oficio civil, o continuando el servicio en el ejército. Algunos de ellos, entre ellos el último comandante de la parte rusa, N. E. Krivosheia, se fueron a Rusia en la división voluntaria espanola que combatía al lado de los alemanes, en el ano 1941. Se sabe que varias personas más lucharon en el frente oriental en las tropas italianas y alemanas, otra vez como voluntarios.[53] Advirtamos aún que los emigrantes rusos no lucharon sólo en las tropas nacionalistas, sino también en las republicanas, aunque según los documentos no se trataba de más de 50 personas. Una de las razones que los llevó allí podría ser el deseo de adquirir de esa manera el derecho a volver a la patria, aunque en realidad sólo pocos consiguieron este objetivo, a pesar de que se prestaron a trabajos sucios como los asesinatos políticos de los trotskistas. Varios de ellos trabajaron tras la Guerra Civil Espanola para los servicios especiales soviéticos en Francia, Alemania, Inglaterra y otros países. [54] 4. EVACUACIÓN DE NINOS ESPANOLES A LA UNIÓN SOVIÉTICA En el Internet hay una página dedicada al exilio espaòol de la Guerra Civil donde podemos leer sobre otro aspecto interesante de la paticipación soviética en la Guerra Civil Espanola.[55] Además de la ayuda militar, la Unión Soviética propuso a los republicanos acoger a sus ninos en su territorio. No era el único país que lo hizo. El Estado que recibió al mayor número de ninos fue Francia, otros países que participaron en esta ayuda fueron Inglaterra, México, Bélgica, Suiza y Dinamarca. El Gobierno soviético hizo su propuesta después de los bombardeos en el Frente Norte, en la primavera de 1937. Se organizaron cuatro expediciones que llevaron a la URSS en barcos cerca de 3000 ninos en edades de 3 a 14 anos, acompanados de educadores y personal auxiliar. La primera expedición con 72 ninos partió de Valencia el 21 de marzo de 1937. La segunda con 1495 ninos partió de Bilbao, el 13 de junio de 1937. La tercera, compuesta de 1100 ninos, salió de Gijón, el 24 de septiembre de 1937, y la última con 300 ninos, de Barcelona, a finales de octubre de 1938. La mayoría de los ninos procedía del País Vasco, Asturias y Santander. Los barcos que transportaron a los ninos arribaron al puerto de Leningrado. Allí los esperaba una multitud del pueblo ruso, que los recibió carinosamente y con alegría. Los ninos fueron alojados en 16 llamadas "Casas Infantiles para Ninos Espanoles", especialmente destinadas para ellos por el Gobierno soviético. Algunas de esas casas eran edificios que antes de la Revolución Rusa había ocupado la nobleza. En ellas los ninos vivieron al cuidado de educadores y personal auxiliar espanol y ruso, cursando una ensenanza regular, que transcurría en espanol, con la excepcion de las clases de ruso. La mayoría de los ninos, ahora ya personas mayores, consideran el período desde su llegada a la Unión Soviética hasta el verano de 1941 como una de las etapas más felices de su infancia o adolescencia, en la cual no les faltó de nada salvo la presencia de sus padres y el ambiente espanol, al que estaban acostumbrados. Pero los días felices en las Casas de Ninos acabaron bastante pronto. El 22 de junio de 1941 el ejército alemán atacó a la Unión Soviética en tres frentes de manera simultánea, por el norte, cercando la ciudad de Leningrado, por el centro, rompiendo la defensa hasta Moscú y por el sur al ocupar Ucrania. En estos tres frentes se encontraban las Casas de Ninos, cuya dirección se vio obligada a una rápida evacuación. Los ninos que se encontraban en las dos Casas de Leningrado sufrieron los primeros meses del terrible bloqueo, durante el invierno de 1941-1942. En la primavera de 1942, el Gobierno ordenó la evacuación de esas Casas a lugares más seguros. Una parte de los jóvenes ayudaron en tareas de retaguardia, otros se incorporaron al Ejército Rojo. Durante la guerra algunos perdieron la vida. Los anos siguientes a la Segunda Guerra Mundial fueron muy duros así para el pueblo soviético como para los ninos espanoles. La mayoría de ellos regresaron a Moscú desde las zonas a las que habían sido evacuados durante los anos 1944 y 1945. Los jóvenes comenzaron sus estudios superiores o empezaron a trabajar, alojándose en albergues y residencias. Poco a poco iban casándose -- entre ellos o con los rusos -- y crearon familias. Una gran parte de los jóvenes vivía en Moscú, pero hubo otros que fueron destinados a trabajar en distintos lugares de Rusia, incluso a las ciudades más lejanas de Siberia. La mayoría de los ninos espanoles que se quedaron en la Unión Soviética y adquirieron la ciudadanía soviética echaban de menos a su patria y a los familiares que habían dejado allí, aunque los dirigentes del Partido Comunista Espanol y el Gobierno soviético se preocuparon de que no perdieran por completo sus raíces ni su identidad nacional. Les habría gustado tener la posibilidad de volver a Espana, pero la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría entre los bloques occidental y oriental lo impidieron, ya que no había relaciones diplomáticas oficiales entre el régimen de Franco y la URSS. Por esas razones, algunos de los "Ninos de la Guerra" se trasladaron a Cuba, donde se les presentó la ocasión de trabajar como traductores y especialistas, intermediando un intercambio entre Cuba y la Unión Sovética, que se estaba estableciendo después de la llegada de Fidel Castro al poder, en 1959. Allí se les dio el apelativo de hispano-soviéticos. Los "Ninos de la Guerra" empezaron a llegar a Cuba desde mediados de 1961. Aunque no fueron muchos (en total probablemente unos 200) su aportación fue importante, porque ayudaron a la consolidación de la Revolución y contribuyeron a facilitar el entendimiento y convivencia entre cubanos y soviéticos. Para ellos Cuba significó un acercamiento a sus raíces por la similitud de la lengua, el clima y la cultura. En 1956, después de un acuerdo entre los gobiernos ruso y espanol, los primeros jóvenes espanoles tuvieron la posibilidad de regresar a Espana, con el concurso de la Cruz Roja de ambos países. En los anos 1956 y 1957 regresó a Espana cerca de la mitad de los jóvenes, pero una parte de ellos volvieron a la URRS, por no ser capaces de adaptarse a la vida de la sociedad espanola de entonces. Otros fueron viniendo a Espana de manera individual desde los anos sesenta. Tras la caída del muro de Berlín, tomando en consideración la situación en la antigua Unión Soviética, volvió a Espana una gran parte de los que quedaban en Rusia. Su integración en la sociedad espanola no fue fácil, ya que volvieron en la edad de la jubilación, después de muchos anos pasados en el extranjero, sin haber mantenido un contacto estrecho con sus familiares y conocidos. CONCLUSIÓN La intervención de las potencias extranjeras influyó de manera significante no sólo en el transcurso de la Guerra Civil Espanola, sino también en el desarollo de las relaciones internacionales en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Contribuyó a que se consolidara la posición de las potencias fascistas, que, a diferencia de la Segunda Guerra Mundial, esta vez ganaron, contribuyendo al establecimiento de una dictadura de orientación derechista en Espana. La Unión Soviética perseguía el mismo objetivo de fortalecer su posición internacional y ensanchar su esfera de influencia a otro país, dominado por las fuerzas izquierdistas. Efectivamente, consiguió presentarse como un adversario importante del fascismo, a pesar del resultado de la guerra. La URSS participó, igual que Alemania, Italia y casi toda Europa, en el Acuerdo de no Intervención, pero solamente de manera formal, declarando pronto que no se veía obligada a cumplir el acuerdo, siendo éste violado por los demás participantes. Desde los principios de la guerra intervenía en la política de la República Espanola mediante la incorporación de sus enviados, infiltración de sus agentes secretos y eliminación de personas indeseables, lo cual son métodos habitualmente usados en todos los países que se encontraban bajo su influencia. Además de ello, prestó a la República ayuda militar directa, suministrándole armamentos y enviando a Espana a especialistas y consultores militares soviéticos. Esa ayuda no fue desinteresada, ya que el Gobierno republicano tuvo que pagarla con el tesoro nacional, ingresado en las cajas de Moscú. Además, la Unión Soviética jugó el papel principal en la creación y la dirección de las Brigadas Internacionales, aunque en ellas combatían sobre todo soldados de otras naciones. El Komintern, encabezada por la URSS, aprovechó la Guerra Civil Espanola para una masiva propaganda. Hasta la caída del comunismo en el bloque oriental, la participación soviética en la Guerra Civil Espanola se ha presentado como una ayuda generosa de valientes voluntarios a los luchadores por la libertad. Es difícil de juzgar cuál de los posibles resultados de la Guerra Civil habría sido mejor para el destino de Espana, y las opiniones acerca de este problema pueden ser diferentes: si la efectiva victoria de los nacionales o la potencial victoria de los republicanos. La dictadura de Franco, que se estableció después de la guerra, limitaba por un lado bastante la libertad de los ciudadanos y por lo tanto no se puede considerar como un resultado positivo, pero por otro lado no fue ni mucho menos tan cruel como el régimen de Stalin. Si hubieran ganado los republicanos, Espana habría caído bajo la influencia de la Unión Sovética, la cual experimentó ya durante la guerra. El régimen que se habría creado seguramente no habría garantizado a la gente más libertad, sino solamente otra orientación en la política internacional y otro tipo de propaganda ideológica, la cual no habría impedido la limitación de la libertad y de los derechos humanos. Lo único que está seguro son las consecuencias muy negativas de la Guerra Civil, la pérdida de vidas humanas, tanto si de los nacionalistas, republicanos o voluntarios extranjeros, los destinos alterados por la guerra, sea de todos los que perdieron a sus familiares, de los ninos que fueron evacuados de su patria y no tuvieron la posibilidad de echar raízes en ninguna parte o de todos los que tuvieron que sufrir la devastación del país y la crisis económica de la postguerra. La intervención de la Unión Soviética tiene ciertamente más aspectos. Al nivel más alto se trató del resultado de cálculos políticos de una potencia comunista creciente, al nivel de los actores concretos hace constar que diferentes personas mostraron una diferente aproximación al asunto: los agentes del NKVD hacían también en Espana su trabajo sucio de siempre, pero no podemos negar la audacia y un verdadero afán de los voluntarios que expusieron o perdieron la vida en las filas republicanas, muchas veces convencidos de que realmente luchaban por los altos ideales que proclamaba la propaganda comunista. IMÁGENES Territorio ocupado por los rebeldes hasta el 20 de julio de 1936 (LONDON, Artur G., Espana, Espana, Praga, Artia, 1965, pág. 137) Situación de la República Espanola en marzo de 1937 (LONDON, Artur G., Espana, Espana, Praga, Artia, 1965, pág. 237) Situación de la República Espanola en el otono de 1938 (LONDON, Artur G., Espana, Espana, Praga, Artia, 1965, pág. 376) Situación de la República Espanola después de la derrota de Cataluna (LONDON, Artur G., Espana, Espana, Praga, Artia, 1965, pág. 409) Mitin de solidaridad con Espana de los trabajadores soviéticos en la Plaza Roja de Moscú (LONDON, Artur G., Espana, Espana, Praga, Artia, 1965) Tanquistas soviéticos (TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003) Rodion Malinovski (TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003) Avión de caza soviético I-15 (TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003) Interbrigadas (TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003) Mijail Koltsov (TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003 ) Medalla otorgada a los soviéticos que participaron en la Guerra Civil Espanola (TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003) Evacuación de ninos espanoles de Bilbao a Francia (LONDON, Artur G., Espana, Espana, Praga, Artia, 1965) BIBLIOGRAFÍA ANDRADE, Juan, "Los recuerdos de Elías Ehrenburg sobre la guerra de Espana", Edición digital de la Fundación Andreu Nin, XII, 2002, http://www.fundanin.org/andrade5.htm. CHAIKIN, S., "Vtoraia grazhdanskaia voina (ocherk istorii russkoi emigracii)", Espanola, IV, 1999, http://www.espana.ru/rus/espanola/4-99/4-10.shtml. 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[5] TELICYN, op. cit., págs. 12-13. UBIETO ARTERA, REGLÁ CAMPISTOL, JOVER ZAMORA, SECO SERRANO, op. cit., pág. 698-701. VÁVRA, op. cit., págs. 4 y 35. Guerra Civil Espanola, http://www.sispain.org/spanish/history/civil.html. [6] TELICYN, Vadim, op. cit., pág. 13-31. UBIETO ARTERA, REGLÁ CAMPISTOL, JOVER ZAMORA, SECO SERRANO, op. cit., págs. 690-701. VÁVRA, op. cit., págs. 5 y 35. La Guerra Civil Espanola, http://www.sispain.org. Guerra Civil Espanola, http://www.sispain.org/spanish/history/civil.html. [7] HU©EK, Petr, Role Svazu sovìtských socialistických republik ve ¹panìlské obèanské válce, manuscrito, Brno, FSS MU, 2004, pág. 1 y 6. TELICYN, op. cit., pág. 17. [8] HU©EK, op. cit., págs. 5 y 18. PAVLÍÈEK, op. cit., pág. 5. [9] TELICYN, op. cit., págs. 54-55. [10] ANDRADE, JUAN, "Los recuerdos de Elías Ehrenburg sobre la guerra de Espana", Edición digital de la Fundación Andreu Nin, XII, 2002, http://www.fundanin.org/andrade5.htm. VÁZQUEZ LINÁN, Miguel, "Mijail Koltsov: corresponsal soviético en la Guerra Civil Espanola", Razón y palabra, XXIX, 2002, http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n29/mvazquez.html [11] TELICYN, op. cit., pág. 20, traducción propia. [12] TELICYN, op. cit., págs. 48-54. [13] PAVLÍÈEK, op. cit., pág. 4. TELICYN, op. cit., págs. 58-61. Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Comit%C3%A9_de_no_intervenci%C3%B3n. [14] HU©EK, op. cit., págs. 4-5 y 19. [15] TELICYN, op. cit., págs. 63-64. [16] TELICYN, op. cit., pág. 67, traducción propia. VÁVRA, op. cit., págs. 8-9. [17] LONDON, págs. 155-156. [18] TELICYN, pág. 81, traducción propia. [19] RYBALKIN, op. cit., pág. 42. [20] HU©EK, op. cit., pág. 6. RYBALKIN, op. cit., pág. 91. TELICYN, op. cit., pág. 244. [21] RYBALKIN, op. cit., pág. 95. TELICYN, op. cit., págs. 249-256. [22] HU©EK, op. cit., pág. 13. [23] HU©EK, op. cit., págs. 9-13. La guerra Civil Espanola, http://www.guerracivil1936.galeon.com/polrep.htm. [24] UBIETO ARTERA, REGLÁ CAMPISTOL, JOVER ZAMORA, SECO SERRANO, 1999, op. cit., pág. 711. HU©EK, op. cit., pág. 15. [25] HU©EK, op. cit., pág. 14. La guerra Civil Espanola, http://www.guerracivil1936.galeon.com/polrep.htm. [26] UBIETO ARTERA, REGLÁ CAMPISTOL, JOVER ZAMORA, SECO SERRANO, op. cit., págs. 711-712. HU©EK, op. cit., págs. 15-16. [27] TELICYN, op. cit., pág. 62. [28] HU©EK, op. cit., pág. 10-12 y 17. [29] RYBALKIN, op. cit., págs. 8 y 36. [30] VÁVRA, op. cit., págs. 7-9. [31] RYBALKIN, op. cit., págs. 46-47. [32] LONDON, op. cit., pág. 155. [33] RYBALKIN, op. cit., págs. 36-37. VÁVRA, op. cit., pág. 9. [34] HU©EK, op. cit., pág. 17. [35] Archivo del Ministerio de los Asuntos Extranjeros de la Federación Rusa, 048/14-b, volumen 8, pág. 195, en HU©EK, op. cit., pág. 17, traducción propia. [36] RYBALKIN, op. cit., págs. 38-43. [37] HU©EK, op. cit., pág. 17. [38] DOLMATOVSKI, op. cit., pág. 4; HU©EK, op. cit., pág. 17. PAVLÍÈEK, op. cit., pág. 5. VÁVRA, op. cit., pág. 9. [39] CHAIKIN, S., "Vtoraia grazhdanskaia voina (ocherk istorii russkoi emigracii)", Espanola, IV, 1999, http://www.espana.ru/rus/espanola/4-99/4-10.shtml. [40] RYBALKIN, op. cit., pág. 48-58. [41] HU©EK, op. cit., pág. 18. [42] LONDON, op. cit., pág. 178. VÁVRA, op. cit., 1981, pág. 7. [43] DAVIES, N., Evropa -- Dìjiny jednoho kontinentu, Praha, Prostor, 2000, pág. 1359, en HU©EK, op. cit., pág. 24. VÁVRA, op. cit., 1981, pág. 8. Brigadas Internacionales, http://es.wikipedia.org/wiki/Brigadas_internacionales. La guerra Civil Espanola 1936-1939, http://www.guerracivil.org/BRIGADAS/BIestructura.html. [44] HERÓDOTO EL ROJO, Brigadas Internacionales, http://www.nodo50.org/arevolucionaria/articulos/brigadas%20int2.htm. [45] VÁVRA, op. cit., 1981, págs. 7-8. Las brigadas internacionales, http://www.antorcha.org/galeria/bbii.htm. [46] HU©EK, op. cit., pág. 18. [47] HERÓDOTO EL ROJO, op. cit., http://www.nodo50.org/arevolucionaria/articulos/brigadas%20int2.htm. HU©EK, op. cit., pág. 18-19. [48] HU©EK, op. cit., pág. 19. [49] TELICYN, op. cit., págs. 257 y 263. [50] CHAIKIN, op. cit., http://www.espana.ru/rus/espanola/4-99/4-10.shtml, traducción propia. [51] TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003, pág. 263. [52] TELICYN, Vadim, Pirenei v ogne. Grazhdanskaia voina v Ispanii i sovetskie "dobrovolcy", Moscú, Eksmo, 2003, págs. 260-264. CHAIKIN, op. cit., http://www.espana.ru/rus/espanola/4-99/4-10.shtml. [53] TELICYN, op. cit., págs. 257-286. CHAIKIN, op. cit., http://www.espana.ru/rus/espanola/4-99/4-10.shtml. [54] TELICYN, op. cit., págs. 282-286 [55] El exilio espanol de la Guerra Civil: Los ninos de la guerra, http://www.ugt.es/fflc/ninos00.htm.