MASARYKOVA UNIVERZITA F i l o z o f i c k á fakulta Ustav románskych jazyků a literatur Ing. Bc. Lenka Kaličiaková La lexicografía hispano-checa en el siglo XX Magisterská diplomová práce Vedoucí práce: Mgr. Ivo Buzek, Ph.D. Brno 2011 Prohlašuji, že předložená práce je mým původním autorským dílem, které jsem vypracovala samostatně. Veškerou literaturu a další zdroje, z nichž jsem při zpracování čerpala, v práci řádně cituji a jsou uvedeny v seznamu použité literatury. Tištěná verze práce se shoduje s elektronickou verzí uloženou v archívu informačního systému MU. Chtěla bych tímto poděkovat panu Mgr. Ivo Bůžkovi, Ph.D., za jeho cenné rady a vstřícnost při vedení této magisterské práce. ÍNDICE INTRODUCCIÓN 5 1 LA LEXICOGRAFÍA COMO DISCIPLINA LINGÜÍSTICA 7 2 EL DICCIONARIO COMO PRODUCTO LEXICOGRÁFICO 11 2.1 La tipología de los diccionarios 13 2.2 Los diccionarios generales bilingües 17 3 LA MACROESTRUCTURA DE LOS DICCIONARIOS BILINGÜES 20 3.1 Las partes de un diccionario bilingüe 21 3.2 Las entradas 23 3.2.1 La tipología de entradas 25 3.2.2 La selección de entradas 27 3.2.3 La organización de entradas 32 4 LA MICROESTRUCTURA DE LOS DICCIONARIOS BILINGÜES 36 4.1 El artículo lexicográfico y sus partes 36 4.1.1 El enunciado 39 4.1.1.1 La homonimia y la polisemia 42 4.1.2 El cuerpo del artículo 47 4.1.2.1 Las acepciones 57 5 ANÁLISIS DE LOS DICCIONARIOS ESPAÑOL-CHECOS DEL SIGLO XX 64 5.1 El plan de análisis 64 5.2 El análisis 65 5.2.1 La macroestructura 65 5.2.2 La microestructura 75 5.2.2.1 El aspecto gráfico del artículo lexicográfico 76 5.2.2.2 El enunciado 79 5.2.2.3 El cuerpo del artículo 83 CONCLUSIONES 114 BIBLIOGRAFÍA 116 INTRODUCCIÓN El presente trabajo está dedicado al tema de la lexicografía hispano-checa en el s. X X y sigue dos objetivos fundamentales que comprenden la síntesis de la teoría sobre la lexicografía con el enfoque particular en la macroestructura y la microestructura de los diccionarios generales bilingües, y el análisis práctico de nuestros diccionarios, trece en total, para observar el desarrollo de los diccionarios en el tiempo y averiguar su cumplimiento con los criterios de los modernos diccionarios bilingües. Para poder estudiar mejor el tema, el trabajo está dividido en la parte teórica que abarca cuatro capítulos, y la parte práctica que consiste en un capítulo. En el primer capítulo nos centramos en la definición de la lexicografía como disciplina lingüística y la relacionamos con la lexicología, la semántica y la gramática. El segundo capítulo lo dedicamos a la definición del diccionario en general y clasificamos los diccionarios en ciertas categorías de acuerdo con varios criterios, enfocándonos al final del capítulo en los diccionarios generales bilingües. En el tercer capítulo tratamos la macroestructura de diccionarios bilingües, empezando por las partes de un diccionario bilingüe que engloban la parte introductoria, el cuerpo del diccionario, los anexos y los suplementos, y terminando con las entradas que incluyen su tipología y los criterios para su selección y organización. En el cuarto capítulo nos acercamos a la microestructura de los diccionarios bilingües. Primero, estudiamos el artículo lexicográfico en general y su aspecto gráfico, luego pasamos al estudio del enunciado donde examinamos la lematización y la problemática de la homonimia y la polisemia. Más adelante procedemos al tema del cuerpo del artículo que ofrece la información sobre la pronunciación, la etimología, la categorización gramatical, los equivalentes de traducción, las marcas lexicográficas, las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas, y las ilustraciones. El capítulo lo concluimos con el subcapítulo dedicado a las acepciones donde observamos su separación y ordenación en el artículo lexicográfico. En el último capítulo, que ya atañe a la parte práctica, analizamos la macroestructura y la microestructura, según la parte teórica, de los trece diccionarios escogidos que comprenden el periodo de cincuenta años, es decir, desde 1949 hasta 1999, siguiendo el segundo objetivo ya mencionado en el primer párrafo. Asimismo intentamos 5 proponer ciertas mejoras a lo largo del análisis donde lo consideremos oportuno. Los resultados obtenidos del análisis resumimos al final del capítulo. Nuestra tesina termina con las conclusiones desprendidas de la síntesis teórica y el análisis práctico. 6 1 L A LEXICOGRAFÍA C O M O DISCIPLINA LINGÜÍSTICA El origen de la lexicografía se remonta a la Antigüedad clásica , sin embargo, como una disciplina lingüística empieza a ser considerada en la segunda mitad del s. X X , para ser más precisos, en los años sesenta y setenta2 . Por ser una ciencia bastante reciente, su definición resulta a menudo ambigua y se confunde con mucha frecuencia con la lexicología. Permítasenos presentar en este lugar las consideraciones de algunos lingüistas acerca del concepto de la lexicografía que hemos reunido para comparar diferentes actitudes hacia la problemática, empezando por las más antiguas: J. Casares3 afirma que «[...], podemos distinguir dos facultades que tienen por objeto común el origen, la forma y el significado de las palabras: la lexicología, que estudia estas materias desde un punto de vista general y científico, y la lexicografía, cuyo cometido, principalmente utilitario, se define acertadamente en nuestro léxico como el "arte de componer diccionarios"». En la concepción de H. Josselson4 , la lexicografía se dedica a la recopilación y organización de materiales léxicos, reunidos por la lexicología, con la intención de elaborar los diccionarios. Para R. Werner5 la lexicografía estudia las unidades léxicas individuales o concretas, sin referirse al prototipo de que forman parte, mientras que la lexicología se ocupa de las «regularidades formales» que se refieren al significante y al significado, por lo que consiste de dos partes: la morfología léxica y la semántica léxica, respectivamente. Ambas disciplinas, tanto la lexicografía como la lexicología, se concentran en los sistemas lingüísticos individuales o colectivos. Según la observación de G. Haensch6 , la lexicología, por un lado, es «el estudio científico del léxico [...] que combina en sí elementos de etimología, historia de palabras, gramática histórica, semántica, formación de palabras y, para algunos autores, también de una lengua como un sistema estructurado». La lexicografía, por otro lado, consiste en dos partes: la lexicografía práctica que elabora diccionarios y la teórica, o también 1 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía práctica, Barcelona: BIBLOGRAF, S.A., 1995, p. 224. 2 Félix Córdoba Rodríguez, Introducción a la lexicografía española, Olomouc: Univerzita Palackého, 2001. p. 6. 3 José Martínez de Sousa, Manual básico de lexicografía, Gijón: Ediciones Trea, S.L., 2009, p. 241. 4 José-Alvaro Porto Dapena, Manual de técnica lexicográfica, Madrid: ARCO/LIBROS, S.A., 2002, p. 17. 5 Reinhold Werner, "Léxico y teoría general del lenguaje", In: Günther Haensch et al., La lexicografía, Madrid: Editorial Gredos, S.A., 1982, pp. 92-93. 6 Günther Haensch Los diccionarios del español en el umbral del siglo XXI, Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1997, pp. 29-30. 7 metalexicografía, que los examina (su historia, su estructura, su tipología, su finalidad, su relación con otras disciplinas lingüísticas) y que se dedica asimismo a la metodología de su elaboración y a su crítica. E. Bajo Pérez7 , tanto como G. Haensch, distingue entre la lexicografía teórica o metalexicografía (enfatizando que no es lo mismo que la lexicología, como para J. Martínez de Sousa8 en su Diccionario de lexicografía práctica, pero ya no en el posterior Manual básico de lexicografía) que «estudia la historia, la estructura y la metodología de los diccionarios, así como las particularidades de su manejo y comercialización», y la lexicografía práctica que se ocupa de «la planificación y elaboración de compilaciones léxicas» que comprenden diccionarios, glosarios, tesoros, concordancias, etc., y que pueden ser monolingües, bilingües o multilingües. Por último, citemos a J.-A. Porto Dapena9 que define la lexicografía como una disciplina que «se ocupa de todo lo concerniente a los diccionarios, tanto en lo que se refiere a su contenido científico (estudio del léxico) como a su elaboración material y a las técnicas adoptadas en su realización o, en fin, al análisis de los mismos». El autor añade que a estos dos últimos aspectos se dedica la lexicografía teórica o metalexicografía que consta de dos partes: una de tipo «descriptivo crítico e histórico» que estudia los diccionarios existentes y la otra de tipo «técnico o metodológico» que puede ser o bien general, al dedicarse a las cuestiones de la elaboración de cualquier obra lexicográfica, o bien de carácter particular, por ejemplo, en el caso del prefacio de un diccionario concreto. Igualmente agrega que todo lo demás dedicado al estudio del léxico y «no contenido dentro de un diccionario» pertenece al campo de la lexicología. En los párrafos anteriores hemos tratado de definir la lexicografía, contrastándola con una disciplina lingüística con la que se relaciona con mucha frecuencia: la lexicología. No obstante, no se pueden olvidar otras dos disciplinas lingüísticas, la semántica y la gramática, que influyen de manera fundamental en la lexicografía científica que se dedica al estudio concreto del léxico en el diccionario, ya que, en general, los diccionarios se ocupan ante todo del significado y comportamiento gramatical de las palabras. Vamos a empezar por la relación entre la lexicografía y la semántica. 7 Elena Bajo Pérez, Diccionarios. Introducción a la historia de la lexicografía del español, Gijón: Ediciones Trea, S.L., 2000, p . l l . 8 José Martínez de Sousa, Diccionario..., cit., p. 228. 9 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 23-24. 8 La semántica" se define como «ciencia que se ocupa del significado de las palabras». Para J.-A. Porto Dapena, la semántica definida así se podría confundir con la lexicología, de la que en realidad formaría sólo una parte por estudiar solamente el significado de los vocablos, sin considerar al significante. Asimismo confluiría con la lexicografía, «dado que las diferentes acepciones vendrían a coincidir con los significados o variantes de significados de cada palabra». El autor afirma que la semántica confluye del mismo modo también con la morfología y sintaxis tradicionales, y explica que la diferencia entre la lexicografía y la semántica estriba en que la primera no reduce su labor sólo a la averiguación del significado de unidades léxicas como la segunda, sino tiene que aportar otra información no semántica como, por ejemplo, la etimología, categorización gramatical y contextos de empleo de un vocablo. D. Azorín Fernández1 1 considera que poca utilidad de la semántica para la lexicografía consiste en que los resultados semánticos no se pueden aplicar al diccionario tradicional, por tener que tener en cuenta el destinatario que, en general, carece de conocimientos lingüísticos. Sin embargo, la autora agrega que en los últimos años, la teoría de los prototipos de la semántica cognitiva podría servir para la lexicografía, ya que las propiedades que constituyen el prototipo no son simples datos enciclopédicos, sino contienen relaciones paradigmáticas y sintagmáticas, es decir, que el significado no está aislado. Una organización prototípica de los significados asume que «no hay un conjunto de atributos que deban estar presentes en todos los sentidos de una unidad lingüística [...] sin que por ello dejen de considerarse como instancias del mismo significado, o como elementos incluidos en la misma categoría». Para L. Zgusta12 esta teoría podría ser útil para los diccionarios elementales para estudiantes y ante todo, para el significado connotativo, o para «los componentes connotativos de un significado léxico como predominante en varias culturas, lenguas o grupos de hablantes». En lo que se refiere a la relación entre la lexicografía y la gramática, J.-A. Porto Dapena13 hace constar que en teoría, la lexicografía se dedicaría al léxico, representado por el vocabulario, mientras que la gramática se ocuparía de las «unidades gramaticales», es decir, de los gramemas, sintagmas y oraciones. Sin embargo, en la práctica, los 1 0 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit, pp. 27-29. 1 1 Dolores Azorín Fernández, "La lexicografía como disciplina lingüística", In: Antonia María Medina Guerra (coord.), Lexicografía española, Barcelona: Editorial Ariel, S.A., 2003, pp. 49-50. 1 2 Dolores Azorín Fernández, op. cit., p. 50. 1 3 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 29-33. 9 diccionarios contienen mucha información gramatical y las gramáticas muchas consideraciones lexicológicas, con los puntos en común, representados, por ejemplo, por las preposiciones y pronombres, esto es, las palabras gramaticales; por la distinción de categorías y subcategorías de palabras; y por «ciertas oposiciones semánticas [...] dadas por los elementos morfemáticos o flexionales y también por unidades léxicas diferentes», por ejemplo, en el género. El autor añade que los diccionarios suelen suponer que sus destinatarios conocen los «aspectos estrictamente gramaticales relativos a la morfología», no obstante, los diccionarios de tipo escolar, ante todo los bilingües, suelen presentar estos aspectos exclusivamente gramaticales, entrando así la lexicografía en el campo de la gramática. En lo que atañe a la sintaxis, es decir, la segunda parte de la gramática, el autor distingue dos tipos: la sintaxis léxica que es «particular» y "sintética", ya que estudia las «posibilidades combinatorias de cada palabra», mientras que la sintaxis gramatical es «general y más abstracta» y "analítica", por dedicarse a la oración en «cada una de sus funciones y elementos». Para D. Azorín Fernández1 4 no es importante distinguir lo que pertenece al campo de la lexicografía y lo que al de la gramática, sino «qué información sintáctica es pertinente para la descripción del léxico que realiza el diccionario o qué rasgos léxicos necesita conocer la sintaxis para describir las estructuras oracionales de una lengua». Además, la autora subraya que los entornos sintácticos, al revelar las diferencias, pueden servir para definir claramente todas las acepciones de las unidades léxicas, y que es uno de los retos de la lexicografía (ante todo la española) «la incorporación al diccionario de los aspectos combinatorios del léxico, de forma que no se distorsione la fisionomía textual característica del discurso lexicográfico». Dolores Azorín Fernández, op. cit, pp. 50-51. 10 2 E L DICCIONARIO C O M O PRODUCTO LEXICOGRÁFICO Hoy en día el término diccionario se usa para varios tipos de obras no sólo lexicográficas, ya que la palabra en sí goza de un gran prestigio entre el público y, por consiguiente, entre las editoriales cuyo principal objetivo es vender. Veamos entonces algunas definiciones del diccionario de varios autores, empezando por la de J. Martínez de Sousa de su Diccionario de lexicografía práctica (p. 115) que ofrece cuatro acepciones de dicha unidad léxica, desde la «Recopilación de las palabras, locuciones, giros y sintagmas de una lengua o, dentro de ella, los términos de una ciencia, técnica, arte, especialidad, etc., generalmente dispuestos en orden alfabético»; seguida por la «Libro en el que al lado de las palabras de una lengua, generalmente en orden alfabético, figuran sus equivalentes en otra u otras lenguas»; y por la «Obra que ofrece por orden alfabético nombres, hechos, noticias, etc., referentes a un orden de conocimientos»; terminada por la «Abecedario, cualquier lista cuyos términos aparecen en orden alfabético». No vamos a divagar en cada una de las acepciones que hemos mencionado de forma tan exhaustiva para ilustrar lo dicho en el primer párrafo: casi cualquier obra que sigue cierto orden (que resulta ser la palabra clave de todas estas acepciones) puede ser llamada diccionario. Cabe añadir que en su siguiente obra, mencionada ya en el capítulo anterior, J. Martínez de Sousa omite la cuarta acepción. Después de tratar la definición diccionarística del diccionario no podemos presentar otra que la de M . Alvar Ezquerra15 que centra su atención en la definición del diccionario del DRAE de cuyos inconvenientes saca una simple definición suya: «conjunto de palabras de una o más lenguas o lenguajes especializados, comúnmente en orden alfabético, con sus correspondientes explicaciones». Para J.-Á. Porto Dapena16 un diccionario es «una descripción del léxico concebida a modo de fichero, en que cada ficha viene a ser un artículo donde se estudia una determinada palabra». El autor agrega que esta singular estructura se debe a que un diccionario está hecho principalmente como una obra de consulta para solventar dudas relativas al léxico de una lengua y de allí se desprende su finalidad pedagógico-práctica. 1 5 Manuel Alvar Ezquerra, Lexicografía descriptiva, Barcelona: Biblograf, 1993, p. 67. 1 6 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 35. 11 En la concepción de E. Bajo Pérez1 7 un diccionario es «un catálogo o colección de unidades léxicas definidas o explicadas de algún modo, que se disponen en un orden determinado». F. Córdoba Rodríguez1 8 considera un diccionario como «repertorio de material lingüístico de una lengua en el que se puede encontrar información pertinente sobre este material». El autor explica que el material lingüístico comprende todo lo que se podría denominar palabra, unos elementos "inferiores" (como, por ejemplo, los afijos) y combinaciones de palabras (locuciones, refranes, frases hechas, etc.). Según él, un diccionario está concebido como una obra para «dar instrucciones al usuario para usar o interpretar correctamente signos léxicos», y hay que abordarlo no sólo como un «discurso sobre la lengua», sino también como un «producto social, ideológico, cultural, histórico, bibliológico y comercial». Si podemos exponer nuestra propia opinión sobre las definiciones del diccionario dadas, tomando en cuenta, a la vez, nuestro punto de vista de los diccionarios generales bilingües, es posible sacar tres definiciones "perfectas", desde nuestro entender el diccionario, de J. Martínez de Sousa, M . Alvar Ezquerra y E. Bajo Pérez, respectivamente, completándolas y combinándolas un poco entre sí (el texto en cursiva es de nuestra aportación): 1) recopilación de las palabras, locuciones, giros y sintagmas de una o más lenguas o, dentro de ella / ellas, los términos de una ciencia, técnica, arte, especialidad, etc., generalmente dispuestos en orden alfabético, con sus correspondientes explicaciones en la lengua de partida o equivalentes en otra u otras lenguas; 2) conjunto de palabras de una o más lenguas o lenguajes especializados, comúnmente en orden alfabético, con sus correspondientes explicaciones o equivalentes; 3) un catálogo o colección de unidades léxicas definidas o explicadas de algún modo o con sus equivalentes, que se disponen en un orden determinado. Consideramos útil presentar en este lugar los distintos términos que a menudo suelen causar confusión a la hora de hablar del diccionario: glosario, vocabulario, tesoro, concordancias, léxico y enciclopedia. Como subrayan M . Campos Souto y J. I. Pérez Pascual19 junto con E. Bajo Pérez2 0 , la palabra diccionario es un hiperónimo de estos 1 7 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 14. 1 8 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., pp. 8-9. 1 9 Mar Campos Souto, José Ignacio Pérez Pascual, "El diccionario y otros productos lexicográficos", In: Antonia María Medina Guerra (coord.), Lexicografía española, Barcelona: Editorial Ariel, S.A., 2003, p. 55. 2 0 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 14. 12 términos, cuyos matices vamos a aclarar de forma sucinta más adelante, tomando como base la distinción que hace E. Bajo Pérez2 1 : El glosario recoge «voces poco conocidas, desusadas o bárbaras» y se encuentra la final de un texto, favoreciendo su comprensión. El vocabulario está definido como «la relación y explicación de todas las unidades léxicas que aparecen bien en una obra, bien en un autor, con referencia a los paisajes donde se encuentran». El tesoro se suele entender de varios modos: como diccionario de «un número muy elevado de voces», como diccionario ideológico o de conceptos, como diccionario de diccionarios, etc. Algunos autores como, por ejemplo, J. Martínez de Sousa, M . Campos Souto, J. I. Pérez Pascual, y M . Alvar Ezquerra, afirman que es un diccionario que compilaría todo el léxico de una lengua que en sí es una tarea imposible. Las concordancias de una obra contienen «todas las palabras no gramaticales que la forman, reproduciendo un contexto mínimo, e indicando el pasaje en el que aparecen». El léxico se refiere a «la totalidad de vocablos presentes en una obra o utilizados por un autor». La enciclopedia no define voces, sino describe detalladamente conocimientos humanos. Con más detalle vamos a hablar de ella en el subcapítulo siguiente. 2.1 La tipología de los diccionarios Han sido elaboradas numerosas clasificaciones de diccionarios que expresan un punto de vista particular de cada autor. Hay que destacar que no existen tipos puros de diccionarios, porque al mismo tiempo se pueden clasificar en varias clases según los aspectos utilizados para su ordenación. Nosotros hemos elegido la clasificación de J.-A. Porto Dapena22 por su punto de vista general, amplio y claro. El autor divide los diccionarios en dos grandes grupos: los diccionarios no lingüísticos y los lingüísticos. Estos son los diccionarios propiamente dichos que se Ibid José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 42-76. 13 dedican al estudio de las palabras, es decir, de los signos, mientras que los primeros se preocupan por la realidad que representan las palabras, eso es, por las cosas. Primero vamos a tratar los diccionarios no lingüísticos, entre los cuales pertenecen la enciclopedia, el diccionario enciclopédico y los diccionarios terminológicos. La enciclopedia suele ser una obra de gran extensión que sintetiza todo el saber humano y que se ordena bien por materias, dando lugar a la enciclopedia sistemática o metódica, o bien de forma alfabética, dando lugar a la enciclopedia alfabética. La enciclopedia difiere de un diccionario lingüístico por acumular unas entradas como, por ejemplo, nombres propios de personajes y de lugares, y por su definición enciclopédica que no caracteriza semánticamente la palabra, sino que describe la cosa de manera independiente de la palabra que la representa, ofreciendo una gran cantidad de datos. El diccionario enciclopédico, que se denomina con frecuencia sólo diccionario, es un caso de hibridismo lexicográfico, y suele ser un diccionario general de lengua que contiene una buena cantidad de artículos enciclopédicos por razones puramente comerciales, ya que el público quiere más información por un precio más asequible. Los diccionarios terminológicos estudian a la vez las palabras y las cosas y, por lo tanto, son algo intermedio entre los diccionarios no lingüísticos y los lingüísticos. Las terminologías representan un vocabulario objetivo, porque aluden a «conceptos y realidades objetivamente estructuradas» y su conocimiento está condicionado por esas realidades, mientras que el vocabulario corriente es de orden subjetivo. No obstante, no existe una clara línea divisoria entre los dos vocabularios, sino se produce una simbiosis entre ellos, por eso un diccionario de términos científicos o técnicos puede tener carácter lingüístico, dependiendo esto siempre de la intención del autor. En lo que se refiere a los diccionarios lingüísticos que son de mayor interés para nosotros, es posible clasificarlos según la perspectiva temporal de considerar el vocabulario; según el volumen y extensión de las entradas; según el nivel o plano lingüístico contemplado; según la microestructura o el tratamiento de las entradas; según la ordenación; según la finalidad; y, por último, según el soporte. Clasificación según la perspectiva temporal de considerar el vocabulario. Un diccionario lingüístico se puede preocupar por el léxico bien sincrónicamente, es decir, en 14 un momento determinado, dando lugar a los diccionarios sincrónicos, bien diacrónicamente, eso es, a través del tiempo, dando lugar a los diccionarios diacrónicos. Estos están representados por los diccionarios históricos que se ocupan de las palabras desde su aparición en la lengua hasta el momento actual (o de su desaparición), y por los etimológicos que se centran fundamentalmente en el origen de las palabras (su prehistoria). Clasificación según el volumen y extensión de las entradas. Desde el punto de vista de la extensión, los diccionarios se clasifican por el número de lenguas en monolingües (o unilingües), bilingües y plurilingües (o polilingües), antiguamente llamados políglotas, y por la extensión del conjunto léxico en diccionarios generales y particulares (o restringidos o especiales o vocabularios). Los generales estudian el léxico en toda su amplitud, mientras que los particulares se ocupan sólo de una determinada parcela del vocabulario. Cabe añadir que de forma teórica los diccionarios se pueden clasificar en exhaustivos y selectivos, sin embargo, en la práctica todos son selectivos, incluidos los generales, por la imposibilidad de inventariar todo el léxico. Los selectivos se subdividen, según el volumen o cantidad de sus entradas, en tesoro (tesauro o thesaurus que es el más extenso, con el léxico de todos los tiempos), diccionario manual (de tamaño más reducido y buena manejabilidad, con el léxico actual), diccionario de bolsillo (de pequeñas dimensiones con el léxico más frecuente) y diccionario abreviado (de un mismo diccionario que surge en dos o más tamaños). Volviendo a los diccionarios particulares, éstos se dividen en diccionarios particulares de restricción externa donde pertenecen los diccionarios dialectales, los de jergas, los profesionales, los terminológicos, los onomásticos (de nombres de personas o de lugares), y los de normalización (o estandarización); y en diccionarios particulares de restricción interna que comprenden los diccionarios gramaticales (que dan lugar a los diccionarios de pronunciación, ortográficos, morfológicos y sintácticos) y los textuales (que incluyen los diccionarios de refranes, de locuciones y modismos, los fraseológicos, los de frases célebres o de citas). Clasificación según el nivel o plano lingüístico contemplado. Aquí se distinguen tres planos, eso es, lengua, norma, y habla (o discurso), lo que conlleva a la diferenciación de tres tipos de diccionarios: los de lengua que se ocupan de los meros significados básicos 15 o fundamentales, los de norma que incluyen los diccionarios normativos (o preceptivos o prescriptivos) y los de uso, y los de discurso que se subdividen en los de tipo integral {vocabularios) y en los contrastivos {glosarios). Clasificación según la microestructura o el tratamiento de las entradas. Bajo este criterio se agrupan los diccionarios descriptivos, que son los verdaderos diccionarios en el sentido estricto de la palabra, y los no descriptivos. Los diccionarios descriptivos se dividen en los integrales que informan sobre todos los aspectos lingüísticos de las entradas, y en los definitorios, es decir, con definiciones, que se suelen denominar los diccionarios comunes o usuales, si son monolingües, sincrónicos y de carácter general (si además están acompañados de ilustraciones se llaman diccionarios ilustrados que no se deben confundir, a su vez, con los pictóricos que constan sólo de láminas con dibujos). Los diccionarios no descriptivos incluyen los índices de palabras que son listas de palabras que siguen una ordenación, las concordancias que son listas de palabras con la adición de textos o citas en las que aparecen, y los diccionarios exegéticos que estudian el sentido de algunos pasajes de una obra de forma no lingüística. Clasificación según la ordenación. Desde este punto de vista los diccionarios se dividen en los alfabéticos que son, a su vez, directos (que se alfabetizan a partir de la primera letra de cada entrada, siguiendo con la segunda, etc.) o inversos (que se alfabetizan a partir de la última letra, siguiendo con la penúltima, etc., y que sirven, ante todo, de diccionarios de rima); en los ideológicos o analógicos que comprenden los diccionarios ideológicos propiamente dichos, los temáticos y los de sinónimos (que son a la vez acumulativos y distintivos); en los de familias etimológicas, morfológicas o derivativas; en los estadísticos o de frecuencia; en los estructurales que existen sólo teóricamente y se ordenarían de acuerdo con los rasgos semánticos de las palabras y unidades léxicas en general; y, por último, en los mixtos. Clasificación según la finalidad. En esta categoría pertenecen diccionarios pedagógicos (o para la enseñanza o didácticos) que están destinados a la enseñanza del idioma y que se subdividen en los diccionarios infantiles, los escolares y los para enseñanza a extranjeros; y los diccionarios semasiológicos (o de palabras, en los que se 16 va del significante al significado) y los onomasiológicos (que van del significado al significante) que sirven para el desciframiento o descodificación de textos y para la codificación, respectivamente. Existe un tipo mixto de estas dos últimas finalidades: es el diccionario reversible que presenta en cada artículo (de carácter semasiológico) un inventario de sinónimos, antónimos y voces relacionadas que ayudan a seguir la dirección onomasiológica contraria. Clasificación según el soporte. Bajo esta perspectiva cabe hacer una distinción básica en los diccionarios de papel tradicionales en forma de libros, y en los diccionarios electrónicos, de soporte magnético. A partir de ahora vamos a centrarnos solamente en los diccionarios generales bilingües que hemos clasificado por el número de lenguas y por la extensión del conjunto léxico bajo la clasificación según el volumen y extensión de las entradas. 2.2 Los diccionarios generales bilingües El diccionario general bilingüe es uno de los tres tipos de diccionarios que se usan con más frecuencia (los otros dos son el diccionario general monolingüe y el diccionario didáctico) de todos los otros, y el más utilizado por el «usuario común y corriente»2 3 . Está concebido para proporcionar equivalentes de unidades léxicas de una lengua de partida (o lengua de origen) en una lengua de llegada (llamada también lengua de destino o lengua meta)24 . La problemática de los equivalentes es un tema bastante complejo que vamos a tratar con más detalle más adelante en el capítulo dedicado al cuerpo del artículo (4.1.2), sin embargo, cabe mencionar ya en este lugar que los equivalentes deben parecerse cuanto más posible a las unidades léxicas de la lengua de partida en lo que atañe al contenido semántico, al registro, a las connotaciones y a los 2 3 Günther Haensch, "Los diccionarios bilingües españoles en el umbral del siglo XXI", In: María Antonia Martín Zorraquino, José Luis Aliaga Jiménez (eds.), La lexicografía hispánica ante el siglo XXI. Balance y perspectivas, Zaragoza: Gobierno de Aragón e Institución "Fernando el Católico", 2003, p. 77. 2 4 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 79. 17 valores pragmáticos , teniendo en cuenta, al mismo tiempo, de que se trata de dos sistemas lingüísticos distintos, con sus diferencias en las estructuras léxicas, en la civilización misma, en la formación de conceptos y en la «subdivisión de las realidades del mundo»2 6 . De lo expuesto en el párrafo anterior es evidente que la elaboración de un diccionario bilingüe es una tarea muy exigente que requiere los lexicógrafos con una buena competencia lingüística en ambas lenguas y un buen conocimiento de ambas culturas. Estos criterios, desafortunadamente, no rigen solamente la confección de un diccionario bilingüe: un papel muy importante lo tienen los factores comerciales, ante todo el de la rentabilidad. En general, muchas de las editoriales quieren invertir lo mínimo y sacar lo máximo en poco tiempo, lo que conlleva a la baja calidad de los diccionarios (y no sólo de los bilingües) que requieren mucho tiempo para su realización. La meta principal es vender al público general, por ende, no se suele especificar en los prefacios de los diccionarios bilingües para qué usuarios están hechos27 . No obstante, hay que distinguir si los destinatarios son hablantes nativos de la lengua de partida o de la lengua de llegada del diccionario, porque hay que prever tipos de información y estructuras textuales diferentes según el hecho de si los usuarios quieren solamente comprender la lengua extranjera o si quieren producir enunciados en ella. En esta teoría de L. V. Scerba se basaron otros lingüistas que la desarrollaron en los conceptos de diccionario activo que sirve para la producción de textos en la lengua extranjera, y de diccionario pasivo que se usa para la recepción de textos en la lengua extranjera28 . F. Córdoba Rodríguez2 9 añade que el diccionario bilingüe activo se centra ante todo en las unidades léxicas de la lengua de llegada que contienen toda la información gramatical, semántica, estilística, pragmática y combinatoria que no posee un hablante no nativo de una lengua, mientras que el diccionario bilingüe pasivo se limita a dar una lista de traducciones, confiando en los conocimientos lingüísticos del usuario para distinguir entre ellas, y dedicando así más espacio a las unidades léxicas y sus acepciones. El autor señala que los diccionarios son activos o pasivos solamente en lo que se refiere a los usuarios que 2 5 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., p. 108. 2 6 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit., p. 79. 2 7 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit., pp. 188-189. 2 8 Reinhold Werner, "Algunos elementos de una teoría del diccionario bilingüe", In: María Teresa Cabré, Mercé Llórente (eds.), Léxic, corpus i diccionaris. Cicle de conferences 95-96, Barcelona: Universidad Pompeu Fabra, 1996, p. 115. 2 9 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., pp. 109-110. 18 hablan una de las dos lenguas de un diccionario bilingüe, lo que implicaría la existencia de cuatro tipos de diccionarios bilingües, y lo que, por consiguiente, resultaría demasiado costoso para las editoriales que, a su vez, prefieren hacer unas obras híbridas para todo el público. Igualmente G. Haensch30 menciona los diccionarios bilingües activos y pasivos, y distingue además entre los diccionarios bidireccionales que cumplen, a la vez, las funciones de la descodificación de la lengua extranjera a la propia, y de la codificación de textos en la lengua de llegada; y entre los diccionarios unidireccionales (o monodireccionales) que, dependiendo de la lengua que se tome de partida, producen enunciados en la lengua extranjera o bien traducen de la lengua extranjera a la propia. Cabe añadir que el autor se muestra bastante optimista en el sentido de que en el futuro aparecerán los diccionarios unidireccionales por la necesidad de la comunicación entre diferentes naciones y, por ende, la necesidad de unas «herramientas lexicográficas más eficientes» para la traducción. Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit, pp. 189-191. 19 3 L A MACROESTRUCTURA D E LOS DICCIONARIOS BILINGÜES El término macroestructura, según afirma F. Córdoba Rodríguez3 1 , se usa para denotar: 1) el conjunto de los lemas de un diccionario que asimismo se denomina nomenclatura, y que representa la estructura vertical del diccionario que es lo primero que se lee al buscar una información; 2) la ordenación y el tratamiento de los lemas que comprenden orden alfabético o temático, tipo de alfabetización y de ordenación temática, e inclusión de varios lemas en una misma entrada, y que, a su vez, representan la estructura de acceso a la información diccionarística; 3) la disposición general de los materiales del diccionario como un libro, eso es, presentaciones, guías de uso, anexos, suplementos, resúmenes de gramática, listas de abreviaturas, etc. El autor añade que los diccionarios generales bilingües suelen contener el mismo tipo de léxico que los diccionarios de uso en lo que se refiere a la lengua de partida, es decir sólo las unidades léxicas actuales y de uso generalizado, y también se suelen incluir los vocablos coloquiales, los jergales, los tecnicismos, los regionalismos, los nombres propios y las siglas más utilizadas32 . J. Martínez de Sousa33 agrega otro uso más del término a los enumerados anteriormente, el de «entrada, por contraposición al cuerpo del artículo lexicográfico» y, al mismo tiempo, restringe el cuarto uso de la disposición general de los materiales a la disposición bibliológica y tipográfica de los materiales del diccionario, sin embargo, en su obra posterior ya cita solamente el primer uso del término de los designados por F. Córdoba Rodríguez. J. Martínez de Sousa subraya además que, teniendo en cuenta un espacio siempre igual de un diccionario, hay que darse cuenta de que vale el hecho de «a mayor macroestructura, menor microestructura», porque si se concede un espacio mayor al tratamiento de cada voz, queda luego menos espacio para otras voces. En la concepción de G. Haensch34 la macroestructura comprende la ordenación de los materiales léxicos (por orden alfabético, por orden alfabético inverso, por familias de palabras, o según sistema conceptual), la parte introductoria, los anexos y suplementos del diccionario, eso es, la estructura general del diccionario. En una de sus obras posteriores35 ya define el concepto de macroestructura como «la ordenación del conjunto de los 3 1 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., pp. 14-15. 3 2 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., p. 108. 3 3 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit., p. 259. 3 4 Günther Haensch, "Aspectos prácticos de la elaboración de diccionarios", In: Günther Haensch et al., La lexicografía, Madrid: Editorial Gredos, S.A., 1982, p. 452. 3 5 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit., p. 39. 20 materiales que forman el cuerpo de un diccionario (por ej. orden alfabético u orden sistemático) conjuntamente con el prefacio o prefacio, a veces una introducción fonética y gramatical, las instrucciones para el usuario y los posibles anexos (glosarios de nombres geográficos, listas de abreviatura y siglas, glosarios de nombres de pila, etc.)». El autor explica que el cuerpo del diccionario se divide en artículos o entradas que representan la «más pequeña unidad autónoma dedicada a cada una de las unidades léxicas registradas». Nosotros nos atenemos al modo de entender la macroestructura de G. Haensch, es decir, como la estructura general del diccionario (con su definición posterior más desmenuzada) y, por ende, a continuación, vamos a hablar de las partes de un diccionario general bilingüe. 3.1 Las partes de un diccionario bilingüe En general, un diccionario comprende tres partes básicas: la parte introductoria, el cuerpo del diccionario y los anexos. Puede haber una cuarta parte, en forma de suplementos (cuando éstos se publican). Veamos todas estas partes con más detalle en los párrafos siguientes36 : La parte introductoria del diccionario se suele componer de: 1) las páginas titulares; 2) un prefacio o prefacio en el que se especifica la finalidad de la obra, sus posibles destinatarios, las fuentes utilizadas, etc., y se presentan el autor o los autores, el director de equipo, los asesores y los corresponsales, y asimismo se le concede al lector la oportunidad de sugerir las posibles mejoras del diccionario; 3) la introducción propiamente dicha que proporciona al destinatario explicaciones e instrucciones de uso del diccionario, describiendo la estructura de las entradas, y aclarando todos los símbolos y abreviaturas utilizados. G. Haensch37 enfatiza que las instrucciones sobre el uso son indispensables ante todo para el usuario del diccionario bilingüe para poder sacar lo máximo de él en lo que atañe al entender, producir y traducir textos y, por eso, hay que estudiarlas a fondo. El autor38 agrega que en la mayoría de los diccionarios falta una explicación del sistema de lematización en la Introducción.; 4) una introducción gramatical que incluye los cuadros de conjugación y declinación, a los que remite, en el cuerpo del diccionario, mediante 3 6 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, pp. 458-461. 3 7 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit, p. 206. 3 8 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 86. 21 cifras; 5) una introducción a la pronunciación de las dos lenguas. Cabe añadir que, según la lengua descrita y según los destinatarios, pueden aparecer otras partes en la parte introductoria, como un esquema de transliteración, un resumen de reglas ortográficas y un resumen de las reglas de separación de sílabas. El cuerpo del diccionario abarca el «conjunto del material léxico registrado» que se denomina también catálogo, inventario o repertorio, y que sigue cierta ordenación. En los diccionarios bilingües que se publican en un solo tomo, el cuerpo se divide en varias partes. J. Martínez de Sousa39 añade que el cuerpo del diccionario se descompone en «tantas partes como letras componen el alfabeto» y «alberga toda la información lexicográfica propiamente dicha». Los anexos de los diccionarios bilingües suelen ofrecer un glosario bilingüe de nombres geográficos (incluidos a veces los gentilicios), un glosario bilingüe de nombres de pila (si existen los equivalentes) y un glosario de abreviaturas. La ventaja de los anexos estriba en que es más fácil ponerlos al día sin tener que transformar el cuerpo del diccionario, sin embargo, presentan una desventaja para el usuario que tiene que buscar luego la información en varios repertorios, lo que conlleva también inconvenientes metodológicos por la falta de cohesión entre las unidades léxicas. G. Haensch40 , en su obra posterior, afirma además que algunos diccionarios ofrecen cada vez más recuadros y anexos de los cuales sólo dos le parecen verdaderamente interesantes: «la explicación del léxico de civilización, pero sólo de nombres comunes y no de nombres propios», y los «falsos amigos». El autor agrega que todos los demás extras se ponen solamente para atraer al cliente, no obstante, en vez de ellos, más valdría proporcionar «más información sobre valencias verbales y unidades léxicas pluriverbales». Los suplementos a los diccionarios se suelen publicar para actualizarlos con los nuevos conocimientos humanos y el nuevo vocabulario, lo que, por consiguiente, presenta unos problemas parecidos como en el caso de los anexos: la necesidad de consultar dos repertorios y la separación de las nuevas acepciones de las unidades léxicas ya registradas. Sólo una excepción de los suplementos es justificable, según G. Haensch, y es el caso de los suplementos de los equivalentes de las entradas de un diccionario multilingüe (ya publicado) en otra lengua que no figura en éste. El autor subraya que siempre lo mejor es José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit., p. 287. Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 92. 22 publicar un diccionario actualizado en intervalos más cortos para que todo el material lexicográfico se encuentre en un solo cuerpo. 3.2 Las entradas Para empezar, hace falta definir el término entrada. Podemos hacer constar que muchas veces al término entrada se le pone el equivalente de lema, por ende, vamos a añadir a las definiciones de entrada las de lema (cuando éstas se dan). Hemos recogido algunas formulaciones de varios autores que vamos a presentar a continuación: J.-A. Porto Dapena41 distingue entre dos posibles interpretaciones de entrada: primero, en un sentido estricto, como «unidad que es objeto de artículo lexicográfico independiente en el diccionario» y segundo, en un sentido amplio, como «cualquier unidad léxica sobre la que el diccionario, sea en su macroestructura o microestructura, ofrece información». Según estas definiciones se pueden diferenciar dos tipos de entradas: las entradas propiamente dichas que se someten a la lematización, es decir, las que «constituyen enunciado o cabecera de artículo», y las subentradas que pertenecen a la microestructura y por eso no están sometidas a la lematización. El lema, según el autor, es «una única forma» que representa la entrada con todas sus variantes de la flexión, eso es, con todas las palabras variables o flexivas que pueden representar una entrada. Para F. Córdoba Rodríguez4 2 la unidad léxica sobre la que trata el artículo lexicográfico se denomina entrada, lema o encabezamiento, y suele ser una palabra (aunque puede ser también una locución, una sigla, etc.). El autor señala, a continuación, que «la forma que sirve como lema es la forma canónica de la palabra» que, a su vez, «representa todo el paradigma», y añade que la forma canónica desempeña las formas conseguidas por inflexión y además algunas palabras obtenidas por derivación. J. Martínez de Sousa43 define entrada como «palabra, locución, frase, sintagma, signo o conjunto de letras o signos que encabeza un artículo de diccionario, vocabulario, glosario, terminología, índice, ficha, etc., y es objeto de definición o explicación y, eventualmente, de tratamiento enciclopédico». El autor, en su obra posterior, cita la misma 4 1 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 136. 4 2 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., pp. 11-12. 4 3 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit., pp. 180-181. 23 definición ya para «la entrada lexicográfica o lema». Asimismo agrega que la voz entrada (calco del inglés entry), en esta acepción, no ha sido aceptada por la Academia hasta la edición de 1992 de su Diccionario. G. Haensch44 advierte sobre cierta confusión terminológica entre lema y entrada para «designar tanto la voz guía como el artículo que encabeza», y aclara que la entrada es lo mismo que el artículo que, a su vez, si es más extenso se denomina monografía, y que el lema es «la parte enunciativa del artículo» que también recibe el nombre de palabra-clave, voz guía o cabecera. O dicho de otra manera: la entrada (o el artículo) se compone del lema y del cuerpo del artículo (o la parte definitoria) que ofrece informaciones sobre el lema. En lo que se refiere a los términos palabra-clave y voz guía, M . A. Castillo Carballo4 5 apunta que ya se aplican a las voces en los repertorios lexicográficos que se hallan en el extremo superior derecho e izquierdo de la hoja para ayudar a hacer visibles las palabras que comienzan y terminan en una o dos páginas. La misma perspectiva que G. Haensch la comparte también E. Bajo Pérez4 6 que designa el artículo lexicográfico como ítem o entrada, y resalta que el lema es una denominación preferible para «la cabecera o encabezamiento» de cada artículo, porque lematizar significa «reducir todas las formas de una palabra a la forma paradigmática considerada fundamental». Por último, citemos a L. Zgusta4 7 que constata que la entrada (entry) consiste en dos partes: en la primera, que con frecuencia está denominada lema (lemma), se indica la unidad léxica en sí, y la segunda parte contiene toda la demás información. La parte más importante del lema es la palabra-entrada (entry word) o palabra-clave (head word) que es la indicación de cada unidad léxica respectiva en su forma canónica, y las otras indicaciones del lema informan al usuario sobre la categoría morfológica, sintáctica o combinatoria de la palabra-entrada. Nosotros vamos a entender los términos entrada y lema según la concepción de J A. Porto Dapena, es decir, la entrada como la unidad léxica que es objeto de artículo lexicográfico independiente del diccionario, y el lema como una forma que reúne todas las variantes flexivas de la unidad léxica. 4 4 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., p. 462. 4 5 María Auxiliadora Castillo Carballo, "La macroestructura del diccionario", In: Antonia María Medina Guerra (coord.), Lexicografía española, Barcelona: Editorial Ariel, S.A., 2003, p. 81. 4 6 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 16. 4 7 Ladislav Zgusta, Manual of Léxicography, Praha: Academia, 1971, pp. 249-250. 24 3.2.1 La tipología de entradas Los diccionarios tratan todas las unidades léxicas: las palabras (con inclusión de las gramaticales), «los compuestos sintagmáticos (bien mediante yuxtaposición, bien mediante preposición), los modismos, las fórmulas sociales de discurso repetido, los refranes, las palabras truncadas, las elipsis, los elementos de formación de palabras...»4 8 . Estos últimos, afijos básicamente, deberían tener su entrada independiente porque muchas palabras que se forman con ellos no cuentan con una entrada propia en el diccionario a causa de espacio. Veamos, entonces, algunos de los tipos de entradas con más detalle a continuación4 9 : Los afijos o morfemas gramaticales (o gramemas) se encuentran cada vez más en los diccionarios generales. A determinados prefijos y sufijos, por ejemplo, -/, -ada, -ario, y pre-, tras-, post-, junto con las raíces cultas (prefijoides y sufijoides), como hidro-, grafo-, -itis, -dromo, se les concede entrada independiente por su gran productividad o por su «singularidad expresiva». M . A. Castillo Carballo5 0 añade que en el caso de los adverbios en -mente que figuran en el diccionario, este hecho se debe a que «muchos adjetivos que tienen varias acepciones no las han cedido a la categoría adverbial», a que al constituirse el adverbio en -mente éste puede tomar un sentido nuevo que difiere del adjetivo del que se deriva, y a que se dan restricciones combinatorias, es decir, que no existen reglas operativas universales para el usuario que funcionarían en todos los casos. Los derivados aparecen en artículos independientes cuando se forman con sufijos aspectuales, por ejemplo, florero, pianista, y los derivados con sufijos aumentativos, diminutivos o despectivos, eso es, no aspectuales, solamente cuando se han lexicalizado y se perciben como voces independientes como, por ejemplo, palabrota, mosquito. Los compuestos se dividen en dos tipos: los ortográficos que se registran como artículos independientes, por ejemplo, paraguas, rompecabezas, y los compuestos sintagmáticos que no se inventarían en la nomenclatura, como jardín de infancia, mesa redonda. Los abreviamientos o los acortamientos (como los denomina M . A. Castillo Carballo), por ejemplo, boli, depre, aparecen con poca frecuencia en la macroestructura y Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 17. Elena Bajo Pérez, op. cit., pp. 17-18. María Auxiliadora Castillo Carballo, op. cit., p. 89. 25 tampoco suelen catalogarse los abreviamientos con algún cambio vocálico, como cátedro, masoca. Las contracciones, por ejemplo, al, del, suelen tener su propia entrada independiente. Las siglas y acrónimos, por ejemplo, DNI, sida, son nombres comunes, por lo cual muchos diccionarios los recogen y facilitan, a la vez, sus indicaciones de pronunciación. M . A. Castillo Carballo51 indica que con el paso del tiempo, han encontrado su propia entrada las siglas deletreadas, por ejemplo, elepé, las leídas secuencialmente como una palabra, por ejemplo, AVE, y las mixtas, por ejemplo, cederrón. Las unidades fraseológicas suelen tener cabida como subentradas en la microestructura del diccionario, y comprenden52 : 1) Las colocaciones o sintagmas completamente libres, por ejemplo, políticamente correcto, que presentan cierta restricción combinatoria, dada por el uso, y por eso se fijan en la norma. La autora agrega que las colocaciones «gramaticalmente no existen», porque no se marcan en los diccionarios. 2) Las locuciones o unidades fijadas en el sistema, por ejemplo, más feo que Picio, que «tienen un sentido global, [...] no constituyen enunciados completos y funcionan como elementos oracionales». Las locuciones, que son las más abundantes en los diccionarios, varían en la marcación y pueden aparecer directamente en el artículo independiente en el caso de que sus elementos componentes existen sólo en una combinación. 3) Los enunciados fraseológicos que en sí forman enunciados y actos de habla, por ejemplo, las paredes oyen, lo siento, se fijan en el habla y representan el patrimonio cultural. En los diccionarios se marcan de distintas maneras o no se marcan y los refranes no se suelen inventariar por la falta de espacio. J. Martínez de Sousa53 distingue, igualmente, varios tipos de entradas: 1) la entrada léxica que está formada por una sola palabra; 2) la sintagmática que se compone de dos o más palabras y que, a la vez, puede ser directa, es decir, sus elementos siguen su orden natural, o inversa, cuando sus elementos «aparecen invertidos en relación con su forma real»; 3) la principal que encabeza un artículo lexicográfico (en bloque) con las 5 1 María Auxiliadora Castillo Carballo, op. cit, p. 96. 5 2 María Auxiliadora Castillo Carballo, op. cit., pp. 90-94. 5 3 José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit, pp. 116-117. 26 subentradas agrupadas dentro del mismo; 4) las entradas agrupadas que como un conjunto de entrada y subentradas forman un bloque único; y 5) las sueltas que se ordenan, como subentradas, en artículos separados que tienen la misma categoría que la entrada principal, dando lugar a «un bloque para las definiciones de la unidad léxica de entrada, otro para las definiciones de las subentradas correspondientes a sintagmas y un tercer bloque para las definiciones de subentradas de locuciones y frases». En su obra anterior, el autor menciona además otro tipo de entrada, la de homógrafos, que se funda en una palabra con la misma grafía y pronunciación que, a su vez, tiene dos o más significados. 3.2.2 La selección de entradas Un diccionario no puede contener todas las palabras (o unidades léxicas) con todas sus acepciones, como ya hemos expuesto anteriormente, por eso la elaboración del diccionario depende de varios criterios selectivos que restringen el léxico de una o más lenguas. Vamos a presentar los criterios de selección de entradas propuestos por G. Haensch54 cuyo sistema selectivo comparte en gran parte también J.-A. Porto Dapena en su Manual de técnica lexicográfica. El autor discierne cuatro criterios fundamentales que influyen en la selección de entradas: los tres primeros, la finalidad de los diccionarios, los grupos de usuarios y la extensión de los diccionarios, se agrupan bajo los criterios externos (o extralingüísticos, como los denomina J.-A. Porto Dapena), y el cuarto, que comprende los principios lingüísticos de selección, es de carácter interno y siempre conforme con los externos. Examinemos todos estos criterios selectivos más detalladamente, empezando por los externos: El criterio de finalidad de los diccionarios. Hace falta tener en cuenta los fines que se quieren conseguir a la hora de registrar un material lexicográfico para recopilar sólo las unidades léxicas de acuerdo con ellos y no incorporar un léxico innecesario. De este modo, en el caso de, por ejemplo, un diccionario de derecho, hay que acoger solamente los términos técnicos propiamente dichos y evitar las palabras de uso común. J.-A. Porto Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., pp. 396-413. 27 Dapena incluye en este criterio el tipo de destinatarios del diccionario que nosotros preferimos tratar aparte en el criterio siguiente. El criterio de grupos de usuarios. E l criterio de posibles destinatarios determina también la relación entre los elementos lingüísticos y los enciclopédicos como, por ejemplo, en el caso del diccionario escolar que necesita resolver no sólo las dudas lingüísticas, sino también las culturales, técnicas y científicas. Si profundizamos este criterio en el mismo ejemplo del diccionario, llegamos a la conclusión de que el diccionario escolar, teniendo en cuenta las necesidades específicas de los alumnos, debe ofrecer, entre otras cosas, definiciones claras y sencillas, vocabulario básico, ilustraciones, el máximum de indicaciones gramaticales, y evitar palabras vulgares, tabuizadas y tecnicismos científicos (salvo los contenidos en los manuales y libros de textos). E l criterio resulta ser asimismo muy importante en el caso de los diccionarios bilingües, cuyo ideal sería un diccionario bilingüe unidireccional (tratado en el 2.2), es decir, el que serviría solamente a las necesidades específicas bien del usuario cuya lengua materna sería la lengua de partida, bien al de la lengua de llegada. R. Werner5 6 añade que un diccionario bilingüe debería prever lemas que suministraran a su usuario un acceso a la información, por ejemplo, sobre formas de conjugación, declinación y gradación irregular. El criterio de la extensión de los diccionarios (o de tamaño, según J.-A. Porto Dapena). La extensión de un diccionario equivale al espacio disponible para los que lo elaboran. Si tomamos como un ejemplo un diccionario bilingüe de bolsillo, éste puede registrar sólo el vocabulario básico, ante todo según el criterio de frecuencia, y tiene que rehuir términos técnicos muy especiales, regionalismos poco conocidos, voces jergales, etc. En el mismo sentido L. Zgusta57 señala que si el diccionario es de tamaño reducido, es posible omitir los sinónimos menos conocidos o usados de la lengua de partida en el caso de que se incluyen los más conocidos y usados, y que este diccionario debe estar bastante reservado en registrar coloquialismos, voces argóticas y jergales, o, que es mejor, eludirlos. G. Haensch destaca que cuanto menos es el espacio disponible de un diccionario, tanto mayor es el problema de seleccionar las unidades léxicas para él. José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 171. Reinhold Werner, Algunos elementos..., cit, p. 121. Ladislav Zgusta, op. cit, p. 309. 28 J.-Á. Porto Dapena58 apunta que desafortunadamente muchas veces la extensión de diccionarios no depende de los criterios lingüísticos o pedagógicos, como sería lo lógico y natural, sino de los móviles comerciales de la propia editorial que prescribe unas dimensiones y características formales concretas. El autor además menciona otros criterios externos, los basados en algún prejuicio, según los que los diccionarios manifiestan el aspecto ideológico de la sociedad del propio autor o de la sociedad a que van destinados. Un ejemplo de la aplicación de estos criterios es la exclusión total o parcial de las palabras consideradas inmorales o innobles que se suelen denominar palabras tabúes, malas, feas o palabrotas, y que a pesar de su frecuente uso no se suelen catalogar en los diccionarios generales, comunes y de uso, dando lugar a la elaboración de diccionarios secretos o de expresiones malsonantes. No obstante, según afirma E. Bajo Pérez5 9 , [...] un diccionario que pretenda ser objetivo-descriptivo debe luchar por reducir al mínimo la presión de realidades extralingüísticas, como corrientes ideológicas, orientaciones científicas, censuras políticas o religiosas, cánones socio-culturales, influencias de gustos y modas...Dicho de otro modo: el puritanismo, el purismo, la pudibundez, el proselitismo, los prejuicios...están absolutamente fuera de lugar en la concepción macroestructural de cualquier diccionario actual que se precie de ser un buen diccionario. Pasemos ahora a los criterios internos, los principios lingüísticos de seleccción, que comprenden básicamente la frecuencia de uso y la disponibilidad de las unidades léxicas, la contrastividad, la importancia de una unidad léxica, y, en algunos casos, un criterio purista o aperturista. La frecuencia de uso suele ser el primer criterio según el cual se seleccionan las entradas, y suele realizarse mediante el análisis estadístico de un corpus junto con las encuestas orales. Del análisis se desprende si las palabras, sobre todo los neologismos y tecnicismos, se usan suficientemente para tener cabida en el diccionario. Sin embargo, el criterio tiene sus lagunas por la determinación temática del corpus usado, por eso se ha utilizado el criterio de repartición de las unidades léxicas en los diferentes textos empleados que, no obstante, se ha rectificado junto con las deficiencias de la estadística con la introducción del criterio de la disponibilidad, eso es, «el recurrir a la selección convencional de cierto número de palabras de las que se considera que forman parte del discurso de hablantes en una situación tipo. Estas se determinan mediante una encuesta 5 8 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 172. 5 9 Elena Bajo Pérez, op. cit., pp. 19-20. 29 sociolingüística y psicolingüística que establece qué unidades léxicas están disponibles para un integrante de la comunidad lingüística en cuestión»6 0 . Desafortunadamente también este criterio es de muy difícil aplicación, incluso para un vocabulario básico, por lo que hay que considerar otros criterios a la vez para poder contar con el de la frecuencia de uso. Para J.-A. Porto Dapena61 el método de frecuencia junto con los datos disponibles en el corpus no siempre reflejan la frecuencia real, lo que resulta en que las palabras relativamente corrientes en la lengua hablada apenas aparecen en la escrita, y viceversa, e incluso, dentro de la lengua hablada o escrita, una voz puede usarse con relativa frecuencia en unos ambiente sociales o geográficos y no ser frecuente en otros. El autor enfatiza que para que se pudiera confiar en el criterio de frecuencia, habría que realizar el método estadístico de forma independiente en sus diferentes normas, estilos, registros, lo que significaría llevar a cabo unos cortes en la totalidad del vocabulario, lo que tampoco sería fácil de ejecutar. Por último, G. Haensch62 , en su obra posterior, añade que el lexicógrafo puede buscar ayuda en los diccionarios de frecuencia que, empero, muchas veces carecen de los neologismos de los últimos años, y asimismo puede consultar los diccionarios bilingües no muy extensos si han incorporado el léxico de «unos cuantos vocabularios fundamentales». La importancia de una unidad léxica dentro del conjunto del vocabulario registrado, junto con los demás criterios, se refiere al caso de las voces que aparecen (o no en absoluto) en el corpus con poca frecuencia, pero cuya inclusión en el diccionario es necesaria. Además surge el problema de la incorporación de neologismos, porque no se tiene la certeza de si su uso se mantendrá o no, por eso los diccionarios normativos suelen esperar, mientras que los descriptivos y terminológicos los suelen registrar. G. Haensch63 agrega, a modo de ejemplo, que en un diccionario bilingüe hace falta catalogar los términos de medicina y de informática que se utilizan frecuentemente en los medios de comunicación y en las conversaciones entre médicos y pacientes, por ejemplo, artrosis, ecografía. 6 0 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., p. 402. 6 1 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 173. 6 2 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit, p. 195. 63 Ibid. 30 El criterio de la diferenciación frente a un diasistema de referencia, también denominado la contrastividad, se emplea cuando se examinan las variantes diatópicas, diastráticas, diafásicas frente a la lengua estándar, y es relevante para la selección de entradas al recoger el vocabulario de un subconjunto, es decir, los regionalismos, el lenguaje popular, las jergas y los tecnicismos. M . A. Castillo Carballo6 4 añade que este criterio es igualmente importante para seleccionar entradas en «un repertorio lexicográfico de neologismos, en la medida en que se ponen en relación dos sistemas». J.-A. Porto Dapena65 aclara que, según la contrastividad, se registran solamente como entradas las voces que bien no figuran en la lengua estándar, o bien, si figuran, tienen «algún sentido especial o diferente». Por último, G. Haensch66 afirma que en el caso de la inclusión de los americanismos hace falta encontrar un equilibrio entre el léxico de los diferentes países y no incorporarlos al azar. El criterio purista o aperturista (o de corrección lingüística como lo llama J.-A. Porto Dapena) estriba en registrar los extranjerismos y las voces tabuizadas o no. Aquí funciona el mismo punto de vista como en el caso de los neologismos: los diccionarios normativos vacilan y esperan a la hora de admitir un extranjerismo, mientras que los diccionarios descriptivos y terminológicos lo incluyen sin más, ofreciendo además una información completa al poner, en su caso, una voz autóctona que lo puede sustituir. J.-A. Porto Dapena67 indica que según este criterio sólo se aceptan como entradas «aquellos vocablos sancionados por la tradición y el buen uso». El autor agrega que se disciernen dos actitudes, la purista y casticista, cuyo ideal es proteger a la lengua de la influencia extranjera. En la concepción de G. Haensch68 «el diccionario bilingüe debería ser más aperturista y menos purista que los diccionarios monolingües. No se trata de saber si un barbarismo (o supuesto barbarismo), extranjerismo, tecnicismo, coloquialismo o vulgarismo está aprobado por la Academia o figura en los diccionarios monolingües del español». Para él, lo que importa es el uso de una unidad léxica en la lengua de partida y, por consiguiente, sus equivalentes en la lengua de llegada. El autor subraya además que hay que actualizar el léxico para que no se sigan reimprimiendo los mismos diccionarios unos 15 ó 20 años. María Auxiliadora Castillo Carballo, op. cit, p. 88. José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 174. Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit., p. 195. José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 173-174. Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit., pp. 194-196. 31 Para concluir los criterios de la selección de entradas, vamos a citar de nuevo a G. Haensch69 que, en su obra todavía más posterior, expone que no existe «ningún criterio objetivo» para la selección del léxico de un diccionario y ningún «criterio absolutamente científico» para la recopilación de textos para un corpus informatizado, y por eso es fundamental «conseguir un equilibrio entre los materiales del lenguaje escrito y del lenguaje hablado». El autor enumera todo lo que debe abarcar un diccionario de «cierta extensión» y destaca que siempre hay que considerar las necesidades del usuario: a) el léxico de nivel estándar (que no está marcado), b) el del nivel elevado (por ejemplo, literario), c) una selección del léxico coloquial y jergal, d) una selección de tecnicismos de uso común, e) una selección de voces tabuizadas, por lo general, del metabolismo y los órganos y actividades sexuales, f) una selección de americanismos y extranjerismos muy usuales (éstos, ante todo, sin sustituto o equivalente en la lengua de partida, por ejemplo, surfing. 3.2.3 La organización de entradas El sistema de organización u ordenación de las entradas (y las subentradas) refleja las metas o fines que persigue un diccionario, teniendo, a la vez, una finalidad práctica que es favorecer en todo lo posible la consulta del diccionario. El orden más típico y elemental de organización de entradas es el alfabético que, no obstante, no es el único: hay otros «con cierto carácter secundario», en concreto, el orden ideológico, el etimológico y el estadístico7 0 . Estudiemos más detenidamente estos órdenes en los siguientes párrafos, apoyándonos en la concepción de J.-A. Porto Dapena71 : El orden alfabético es el tipo principal de ordenación, ya que también lo usan al mismo tiempo las obras que utilizan algún otro tipo de ordenación como fundamental. El orden se fundamenta en la disposición permanente de las letras del alfabeto y se distinguen 6 9 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit., p. 81. 7 0 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 178. 7 1 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 178-181. 32 dos tipos de este procedimiento: la ordenación directa que procede desde la primera a la última letra de cada entrada, y la inversa desde la última letra a la primera que da lugar a los diccionarios inversos. La ordenación alfabética en el español tiene sus puntos específicos: para ser concretos, se trata de los dígrafos ch y // que algunas veces se ordenan como simples letras y otras como dos letras, tal como en el alfabeto internacional. La organización de los dígrafos como letras independientes sería posible respaldar por el hecho de ser fonemas distintos de los indicados por c y /. E. Bajo Pérez7 2 señala que considerar algunas grafías dobles como letras independientes va «contra la lógica, contra la coherencia y contra nuestra misma tradición lexicográfica», y que los dígrafos ch y // hay que tratarlos de la misma manera que la rr, es decir, como r + r, y no como dígrafo por separado. Una de las ventajas, como apunta G. Haensch73 , del orden alfabético estriba en facilitar una consulta rápida al usuario, y como afirma J. Martínez de Sousa74 , otra ventaja se da al autor que gracias a esta ordenación puede actualizar el diccionario con más facilidad. Sin embargo, el segundo autor critica este procedimiento por ser arbitrario y acientífico, porque «las palabras aparecen unas junto a otras por la única razón de que se componen de unas determinadas letras que se hallan en un determinado orden, lo cual, ciertamente encierra bien poca información». La ordenación alfabética es característica del diccionario semasiológico (por eso a veces se denomina semasiológica como, por ejemplo, vamos a ver en una alegación de M . A. Castillo Carballo más adelante) que parte del significante de la palabra ya conocido, y que se suele consultar, de forma primaria, para saber su significado y, de la secundaria, para averiguar su etimología, gramática u ortografía75 . Dicho de otro modo, por J.-Á. Porto Dapena76 , el diccionario semasiológico sirve para la «descodificación o descifrado del lenguaje» y está concebido para solventar las dudas del usuario acerca de la interpretación de las palabras. G. Haensch77 aporta que la mayoría de los diccionarios semasiológicos organizan sus materiales por la ordenación alfabética, no obstante, en ciertos diccionarios, muchas palabras se agrupan por familias dentro del orden alfabético y así lo rompen, y 7 2 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 20. 7 3 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit, p. 56. 7 4 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit, p. 285. 7 5 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 20. 7 6 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 180. 7 7 Günther Haensch, "Tipología de las obras lexicográficas", In: Günther Haensch et al., La lexicografía, Madrid: Editorial Gredos, S.A., 1982, p. 165. 33 añade que este doble sistema no es «ni totalmente uniforme ni coherente», sin embargo, es adecuado par los diccionarios de uso. En este sentido E. Bajo Pérez7 8 mantiene que el sistema de la reagrupación de las palabras por familias léxicas y su posterior ordenación alfabética complica mucho la localización de palabras y tiene que incluir muchas referencias internas. Por otro lado, existen los diccionarios onomasiológicos o ideológicos que parten del concepto y que codifican o cifran el mensaje, ofreciendo las palabras apropiadas para expresar las ideas del usuario. Su orden es ideológico (u onomasiológico según G. Haensch o M . A. Castillo Carballo, entre otros) y procede de una estructura conceptual, desde una ordenación ideológica general hasta llegar a las nociones más concretas o, como expone E. Bajo Pérez7 9 , estos diccionarios se organizan «en cuadros sinópticos o esquemas que señalan la distribución del vocabulario y en grupos afines, encabezado cada uno de ellos por una palabra que sirve de punto de referencia». G. Haensch80 declara que es erróneo pensar que la ordenación onomasiológica es lo mismo que una ordenación no alfabética. Lo importante de este orden, añade, es considerar, no sólo desde el punto de vista lingüístico, las asociaciones entre contenidos que se pueden organizar de diferentes maneras, empero, a los que conviene colocar al final de la obra un índice alfabético de todas las palabras registradas. El autor, en su obra posterior81 , subraya que esta ordenación sistemática o por temas es la más adecuada para los diccionarios técnico-científicos y los vocabularios básicos. M . A. Castillo Carballo8 2 concluye que la ordenación ideológica goza de gran prestigio, no solamente entre los especialistas, porque se percibe como menos arbitraria y más científica que la alfabética. El orden estadístico se funda en la frecuencia de las entradas, y conforme con él es posible realizar «diversos cortes o grupos según el grado de frecuencia»8 3 como, por ejemplo, el vocabulario básico frente al usual, culto, etc. El orden etimológico se basa en la raíz o étimo de las entradas y consiste en la agrupación por familias de las palabras que se originan de la misma raíz. J. Martínez de Sousa84 enfatiza que esta ordenación resulta ser bastante inconveniente, ante todo porque 7 8 Elena Bajo Pérez, op. cit, pp. 20-21. 7 9 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 21. 8 0 Günther Haensch, Tipología de las obras cit., pp. 165-166. 8 1 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit, p. 56. 8 2 María Auxiliadora Castillo Carballo, op. cit., p. 85. 8 3 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 180. 8 4 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit, pp. 285-286. 34 hay veces cuando el usuario no encuentra la palabra que busca, no porque no está, sino porque no sabe dar con ella. Esto se debe, por ejemplo, al hecho de haber dos formas de entradas con dos grafías y al hecho de que muchas voces de una misma raíz «deben ocupar lugares alejados en el orden alfabético». El autor85 por su parte distingue otra organización de entradas que en parte coincide con los procedimientos tratados anteriormente: la ordenación alfabética, la analógica (corresponde a la ideológica que también está enumerada por el autor), la cronológica (organiza los materiales según la fecha que aparece en ellos), la etimológica, la metódica o sistemática (clasifica los materiales lexicográficos o enciclopédicos según un concepto clave que los agrupa), la onomasiológica, la onomástica (ordena los materiales según el nombre que encabeza la entrada y clasifica primero el o los apellidos y luego el prenombre), y, por último, la sinóptica (organiza los materiales léxicos de forma que sus relaciones se engloban de una vez con la vista como en los cuadros sinópticos). José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit, pp. 284-286. 35 4 L A MICROESTRUCTURA D E LOS DICCIONARIOS BILINGÜES El término microestructura comprende el «conjunto de informaciones ordenadas que en el artículo lexicográfico siguen a la entrada», según afirma J. Martínez de Sousa, añadiendo que «la microestructura afecta al artículo como unidad de estructuración del contenido léxico y a la descripción lingüística, la colocación, disposición y separación de las acepciones, la disposición de los sintagmas y de la fraseología, las subentradas, la separación entre artículos, etc.»8 6 . El autor, en su obra posterior87 , explica que la microestructura, al contrario de la macroestructura que tiene lectura vertical y no es informativa, presenta la lectura horizontal que suministra la información al usuario. 4.1 E l artículo lexicográfico y sus partes Al principio de este subcapítulo vamos a definir el artículo lexicográfico, sumando varias aportaciones al término de distintos autores, y más adelante nos centraremos en las partes y los aspectos gráficos del artículo lexicográfico. En la concepción de F. Córdoba Rodríguez8 8 los artículos lexicográficos son microtextos o enunciados independientes entre sí que «desarrrollan todo su sentido por sí mismos». Según afirma G. Haensch89 , el artículo lexicográfico es «la más pequeña unidad autónoma» de un diccionario y su forma varía mucho desde pocas palabras sin subdivisiones hasta varias columnas con divisiones y subdivisiones. J. Martínez de Sousa90 considera el artículo lexicográfico como una parte del diccionario que está encabezada por una unidad léxica, y que tiene por objeto definirla y compararla con otra u otras. El autor asimismo distingue varios tipos del artículo lexicográfico: el artículo léxico que define una palabra léxica, es decir, sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios; el artículo gramatical que explica una palabra gramatical, eso es, artículos, pronombres, preposiciones, conjunciones y algunos adverbios, proporcionando igualmente información gramatical; el artículo bisémico que tiene dos acepciones; el artículo complejo, múltiple, polisémico o de varias acepciones que consiste 8 6 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit, p. 275. 8 7 José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit, p. 123. 8 8 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., p. 11. 8 9 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., p. 462. 9 0 José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit, pp. 41 y 46. 36 en dos o más acepciones; el artículo enciclopédico que está dotado de descripción enciclopédica; el artículo monosémico o simple que tiene sólo una acepción; y, por último, el artículo piloto que es un artículo de prueba en el que se estudian la grafía, el cuerpo, el interlineado, etc. Para J.-A. Porto Dapena91 el artículo lexicográfico o solamente artículo es la «base y fundamento» del diccionario, cuya macroestructura está formada por un conjunto de artículos que se relacionan entre sí sólo por el orden alfabético (en mayoría de los casos). El contenido léxico y ordenación del artículo representan la microestructura, como ya hemos visto, que a la vez depende del tipo del diccionario. El autor señala además que el objeto del artículo lexicográfico es presentar informaciones sobre la unidad léxica que se refieren a varios aspectos, con la prioridad al aspecto semántico, representado por la separación y ordenación de las acepciones. En lo que atañe a las partes del artículo lexicográfico, éste se compone de dos partes fundamentales: la primera, la enunciativa, que está formada por la entrada y es el tema o punto de partida al que se refiere la segunda parte, la informativa, que es el rema o la información nueva que se refiere, a su vez, por ejemplo, a la pronunciación, categorización, etimología y significación de la entrada. La parte enunciativa se denomina como enunciado, encabezamiento, cabecera o rúbrica, y la informativa recibe los nombres de cuerpo o desarrollo del artículo91 . G. Haensch93 , por su parte, distingue la parte enunciativa que es el lema y la parte definitoria o cuerpo del artículo, como ya hemos expuesto en el 3.2. Con ambos autores coincide en la terminología también J. Martínez de Sousa94 que la amplía con unos pocos términos más: la primera parte la llama la entrada, lema o definido (definiendum) y la segunda es para él la definición (definiens) o parte definidora, definitoria o informativa. Vamos a tratar estas dos partes fundamentales del artículo lexicográfico, es decir el enunciado y el cuerpo del artículo, con más detalle en los siguientes subcapítulos, pero antes procederemos a describir los aspectos gráficos del artículo lexicográfico. 9 1 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit, pp. 182-183. 9 2 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 183. 9 3 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, p. 462. 9 4 José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit, pp. 123-124. 37 La presentación tipográfica influye en la facilidad y rapidez del manejo del diccionario cuanto más diversificada es y cuanto más distingue la lengua de partida de la lengua de llegada. Las entradas suelen presentarse en negrita (asimismo las subentradas) o en algunos diccionarios en otro color, por ejemplo, el azul, los equivalentes de traducción en la letra redonda (que es la normal) y las indicaciones o explicaciones metalexicográficas en la cursiva. Otro recurso útil para simplificar el manejo del diccionario con ordenación alfabética es poner en cabeza de cada página la primera y última palabra que figuran en ella. Los símbolos y las abreviaturas se usan para aprovechar más el espacio y también se suelen dar, entre paréntesis, indicaciones o explicaciones complementarias que ayudan a precisar el uso de una voz o expresión, lo que conlleva la claridad de un diccionario. C. Garriga Escribano96 apunta que aunque es usual abreviar las indicaciones sobre la categoría gramatical, el género, las marcas de uso, etc., algunos diccionarios recientes procuran reducir esta codificación de informaciones porque sospechan que la información abreviada no sirva de provecho al usuario que no suele consultar la lista de abreviaturas y signos gráficos utilizados en el diccionario. Los signos gráficos, tipográficos o lexicográficos que se emplean en el diccionario son los que siguen a continuación9 7 : Signos lexicográficos 0 formante cero (ausencia de signo) * forma hipotética reconstruida forma agramatical forma no atestiguada grafía opuesta a las reglas ortográficas o gramaticales actuales < la palabra que precede, proviene o se deriva históricamente de la que sigue > la palabra que precede se transforma en la siguiente o la origina < > forma o acepción errónea # frontera de palabra frontera de sílaba — sustituye a la entrada - sustituye a la entrada 9 5 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., pp. 477-479. 9 6 Cecilio Garriga Escribano, "La microestructura del diccionario: las informaciones lexicográficas", In: Antonia María Medina Guerra (coord.), Lexicografía española, Barcelona: Editorial Ariel, S.A., 2003, p. 106. 9 7 José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit, p. 40. 38 sustituye a la entrada = el término anterior es igual al siguiente término el término anterior es distinto del siguiente antónimo + suma de elementos [] transcripción fonética // transcripción fonológica I. / II. // O 9 8 —>" separador de acepciones y subacepcionesI. / II. // O 9 8 —>" explica las distintas acotaciones de uso de una voz en determinados contextos o proporciona el nombre científico de un animal o una planta remite a otra entrada, preferible a las abreviaturas 4.1.1 El enunciado El término enunciado se confunde muchas veces con los términos entrada y lema que por su parte ya hemos diferenciado en el subcapítulo 3.2, donde también hemos visto que los autores no suelen coincidir en la terminología. Por ello, nuestro punto de partida serán los términos de J.-A. Porto Dapena de acuerdo con los elegidos en el 3.2. Vamos entonces a distinguir entre los tres fenómenos en lo que sigue: la entrada es la unidad léxica abstracta que forma parte de la macroestructura o nomenclatura del diccionario que, a su vez, es el conjunto de léxico registrado por el diccionario, mientras que el lema y el enunciado representan formas concretas de palabra-entrada y forman parte del artículo lexicográfico o microestructura del diccionario. La diferencia entre el lema y el enunciado estriba en que el lema es la primera forma de la palabra-entrada que se somete a la ordenación alfabética y por eso siempre es la parte más importante del enunciado. En el caso del enunciado monomórfico (véanse más adelante) el lema y el enunciado se identifican, pero sólo de manera «circunstancial», porque como ya hemos mencionado, el lema forma parte del enunciado100 . 9 8 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., p. 479. "Ibid. 1 0 0 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 184. 39 El enunciado es el primer elemento constitucional del artículo lexicográfico que se compone de una o más formas de la palabra-entrada, dando lugar a enunciados monomórficos o polimórficos, respectivamente. Una voz puede tener variantes flexionales, fónicas u ortográficas que se usan de forma sincrónica, por ejemplo, biscocho I bizcocho, y en el caso de que un enunciado abarca las variantes fónicas u ortográficas, se trata del enunciado polimórfico1 0 1 . J.-A. Porto Dapena1 0 2 expone que el tratamiento lexicográfico del enunciado polimórfico ofrece tres posibilidades: la primera incorpora todas las formas en la parte enunciativa, la segunda trata todas las formas por separado y ofrece el artículo sólo en una de ellas con remisión a él en los demás casos, y la tercera combina las dos primeras en el sentido de que las formas figuran juntas en el enunciado del artículo y a la vez las que no constituyen el lema se catalogan por separado con remisión al artículo. Para el autor la última solución es la mejor por estar todas las variantes juntas y a la vez por simplificar la consulta al usuario en el caso de conocer solamente una de ellas. Las variantes se pueden ordenar según el criterio de la frecuencia o según el alfabético, lo que conlleva la determinación de una de ellas como lema. En la concepción de J. Martínez de Sousa1 0 3 sólo las variantes acentuales, por ejemplo, zodíaco I zodiaco, deben tener su entrada propia y separarse por la conjunción disyuntiva o (u en su caso) o con una grafía que ayude a indicar con claridad de que se trata de formas alternantes acentuales. Según el autor otras variantes deben figurar en entradas independientes y remitir de la forma menos frecuente a la más usada que proporciona la definición. Por el hecho de que el lema es la parte del enunciado de suma importancia, deberíamos abordar ahora el problema de la lematización. La palabra-entrada, en el caso de las palabras flexivas, puede presentar varias formas de las cuales una se elige como el lema del artículo lexicográfico mediante el proceso de lematización que se rige por unos criterios que se relacionan con la categoría gramatical de cada palabra-entrada104 : • Los sustantivos, de acuerdo con el género, se catalogan por la forma del masculino o femenino singular, y si muestran alternancia genérica por la forma del José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 183-184. José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 184-185. José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit., pp. 103-104. María Auxiliadora Castillo Carballo, op. cit., pp. 83-84. 40 masculino y femenino singular. Si se trata de los pluralia tantum, éstos se presentan lógicamente por la forma de plural. • Igualmente los adjetivos, siempre en grado positivo, se lematizan en singular en la forma masculina junto con la femenina en adjetivos con dos terminaciones, y en su única forma, que sirve para el masculino y femenino, en los de una terminación. Existen asimismo adjetivos invariables que se usan solamente en el masculino o femenino, por ejemplo, encinta. • Los pronombres suelen aparecer en la misma manera que los adjetivos, no obstante, se registran todas las variantes de los pronombres personales y de las formas átonas de los posesivos en artículos independientes. • El artículo se ordena en artículos independientes para cada de sus variantes flexionales. • Los verbos se registran en la forma del infinitivo, sin embargo, puede figurar el participio en artículo independiente al desempeñar la función adjetiva. Algunos diccionarios de tipo didáctico abarcan también las formas irregulares que remiten al artículo encabezado por el infinitivo. G. Haensch1 0 5 afirma que el hecho de no estar definida unívocamente la unidad "palabra" como unidad lemática del diccionario conlleva unos problemas lexicográficos como, por ejemplo, la dificultad de decidir si dos significantes léxicos deben tener una o dos entradas, o si el mismo significante léxico debe registrarse como lema en distintos artículos, y cita muchos otros problemas de lematización en los siguientes casos: 1) Cuando a una forma de masculino le corresponden dos formas de femenino (con diferente acepción), es posible hacer dos entradas o discernir dos subentradas, por ejemplo, en el caso de actor / actora / actriz. 2) Cuando dos palabras, con el mismo significado, sólo se diferencian por el acento gráfico, pueden tener la misma entrada (tal como hemos visto anteriormente con J. Martínez de Sousa). Sin embargo, si tienen diferente significado, hay que ponerlas en artículos independientes, por ejemplo, cartel y cártel. 3) Cuando una palabra dispone de dos formas en plural que corresponden a diferentes acepciones, es conveniente tener dos entradas o dos subentradas. Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, pp. 463-465. 41 4) Cuando se lematizan las unidades léxicas pluriverbales, es decir, las colocaciones usuales, unidades fraseológicas e idiomáticas, es posible aplicar una regla de prioridades según el orden de categorías gramaticales106 : sustantivo, verbo, adjetivo, pronombre, adverbio. J.-A. Porto Dapena1 0 7 añade que en la práctica lexicográfica se toman como entradas sólo las unidades léxicas compuestas por una única palabra, incluso en el caso de que ésta no se use fuera de un determinado contexto o expresión fija, por ejemplo, oxte y moxte en no decir oxte ni moxte, y que todas las unidades léxicas pluriverbales, consideradas como subentradas, se tratan dentro del artículo lexicográfico relacionado con uno de sus constituyentes. 5) Cuando la acepción de un sustantivo en plural es distinta de la de singular, es práctico tratarlas en la misma entrada, por ejemplo, celo / celos. 6) Cuando un significante léxico presenta acepciones diferentes al usarse con el masculino o femenino, sin que se relacione la diferencia de género con una diferencia en sexo, por ejemplo, el / la policía, puede tener dos entradas o una subdividida según los géneros. 7) Cuando una variante flexiva se ha lexicalizado y ganado una acepción especial, por ejemplo, ¡andando!, es conveniente que tenga su artículo independiente. G. Haensch1 0 8 destaca que en la Introducción del diccionario hace falta explicar el sistema de lematización aplicado y lo que es muy relevante, adoptar este principio consecuentemente en todo el diccionario. En el tratamiento de la lematización hemos omitido, a propósito, un problema muy frecuente de ella que se relaciona con la problemática teórica de la diferencia entre homonimia y polisemia a la que dedicamos aparte el siguiente subcapítulo. 4.1.1.1 La homonimia y la polisemia La diferencia entre homonimia y polisemia presenta un problema para el lexicógrafo que frecuentemente no la trata coherentemente, y, por lo tanto, dificulta con eso el manejo del diccionario. La percepción de ambos fenómenos por el lexicógrafo se Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, p. 507. José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 174. Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 85. 42 refleja en la estructura de la parte definitoria del artículo lexicográfico y en la resolución sobre si los equivalentes de traducción, correspondientes a un significante léxico, se registran en un único artículo en el caso de polisemia o en varios con un lema propio e idéntico en el caso de la homonimia1 0 9 . O dicho lo mismo con las palabras de J.-A. Porto Dapena1 1 0 : cuando a un mismo significante corresponden diferentes significados, el autor del diccionario puede catalogarlos todos en el mismo artículo, encabezado por un solo enunciado, lo que da lugar a polisemia, o, puede tratar cada significado como correspondiente a un signo distinto y así inventariar tantos artículos como significados, bajo enunciados diversos, lo que da lugar a homonimia. El autor añade que el problema entre homonimia y polisemia, al hallarnos en ambos casos ante unidades léxicas distintas, se limita a un problema puramente lexicográfico o más bien lexicológico, ya que atañe de forma exclusiva la manera de ordenar significados en el diccionario. Al definir la homonimia como un conjunto de palabras-entrada diferentes que coinciden en el significante, y la polisemia como una voz única, pero con diferentes significados111 , es posible alegar que la homonimia y la polisemia tienen un elemento en común que es «la diferencia en cuanto al contenido con igualdad en cuanto a la expresión»1 1 2 . Antes de proceder a los criterios de distinción entre homonimia y polisemia cabe señalar que la homonimia se da tanto en la lengua hablada como en la escrita, porque las dos no corresponden de forma exacta entre sí, y por eso, a un significante oral pueden corresponder varios significantes escritos y viceversa. Para la homonimia en la lengua hablada se usa el término homofonía y para la escrita el de homografía. Es posible diferenciar tres tipos de homonimia en lo que atañe a la lematización: homofonía con homografía, homofonía sin homografía y homografía sin homofonía1 1 3 . Como apunta G. Clavería Nadal «el único tipo de homonimia que resulta pertinente en la lexicografía es la que presenta coincidencia en la forma gráfica, i.e. la homografía»1 1 4 . La autora afirma que la catalogación de homógrafos en el diccionario depende en gran medida de las 1 0 9 Reinhold Werner, "La definición lexicográfica", In: Günther Haensch et al., La lexicografía, Madrid: Editorial Gredos, S.A., 1982, pp. 297-298. 1 1 0 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 186. 111 Ibid. 1 1 2 Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit., p. 299. 1 1 3 Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit., pp. 299-300. 1 1 4 Gloria Clavería Nadal, "El problema de la homonimia en la lexicografía española", In: Stefan Ruhstaller, Josefina Prado Aragonés (coords.), Tendencias en la investigación lexicográfica del español: El diccionario como objeto de estudio lingüístico y didáctico. Actas del congreso celebrado en la Universidad de Huelva del 25 al 27 de noviembre de 1998, Huelva: Universidad de Huelva, 2000, p. 365. 43 convenciones propias de la lematización, por ejemplo, en el caso del tipo poder (sustantivo) y poder (verbo) que se registran, al contrario de como (adverbio, conjunción) y como (del verbo comer) que no se incluye como palabra-entrada. G. Clavería Nadal agrega que el tratar de establecer el límite entre homonimia y polisemia es una tarea compleja por comprender problemas teóricos y prácticos muy importantes que se deben ante todo a dos causas: la primera es la dificultad de elegir entre una y otra a base de unos criterios claros y consensuados por parte de todos los lexicógrafos porque falta la definición y la coincidencia en los criterios, y la segunda está afectada por «la capacidad del signo lingüístico para generar nuevos significados y la complejidad que entraña el estudio de este aspecto»1 1 5 . Los criterios fundamentales que se pueden emplear para distinguir entre homonimia y polisemia comprenden el criterio diacrónico o etimológico, el sincrónico que abarca el criterio del sentimiento lingüístico (o de la conciencia lingüística de los hablantes, según R. Werner) y el criterio componencial o semántico (o de la composición de los contenidos de las palabras, para R. Werner), y el mixto, según la concepción de J.-A. Porto Dapena1 1 6 . El autor explica que a estos criterios hace falta contraponer la actitud de quienes no perciben propiamente una diferencia ente ambos términos que están vistos como un solo y el mismo desde perspectivas distintas. G. Clavería Nadal1 1 7 , por su parte, añade a los criterios del origen etimológicos y de las características semánticas el de la categoría gramatical. Vamos a empezar por el criterio etimológico que es uno de los criterios más importantes para identificar homógrafos, es decir, las palabras que con la idéntica grafía y pronunciación poseen dos o más significados118 . Según el criterio etimológico se da homonimia cuando dos o más formas componen vocablos diferentes y, por eso homónimos, cuando proceden de étimos distintos de tal manera que la igualdad en el significante es solamente accidental. Por otro lado, hay polisemia en el caso de un vocablo que posee significado múltiple y sus formas no pertenecen, a la vez, a paradigmas flexionales diferentes (véase más adelante el criterio gramatical)119 . Dicho de otro modo por R. Werner1 2 0 : la homonimia es el «resultado de una convergencia diacrónica en el plano de la expresión» y la polisemia es el «resultado de una divergencia diacrónica en el 1 1 5 Gloria Clavería Nadal, op. cit, p. 366. 1 1 6 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 187. 1 1 7 Gloria Clavería Nadal, op. cit., p. 366. 1 1 8 José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit, pp. 102-103. 1 1 9 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 187. 1 2 0 Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit, p. 301. 44 plano de contenido». A modo de ejemplo citemos los homónimos bota "calzado" que procede del francés botte con el mismo significado y bota "recipiente del vino" que proviene del latín buttis "odre", y la polisemia en el caso de gato "animal doméstico" y gato "aparato para levantar pesos" que, a pesar de la gran diferencia semántica, se originan en el mismo étimo cattus "gato" del latín1 2 1 . El criterio etimológico se ha criticado mucho por el uso de información diacrónica en un diccionario sincrónico y por las deficiencias en el conocimiento de la etimología de las palabras de origen incierto o muy controvertido122 . Además el empleo de este criterio genera otra complicación que es la obligación de «agrupar las diferentes acepciones en torno a cada una de las entradas respetando su relación genética»1 2 3 lo que conlleva la dificultad de agrupación de dos o más acepciones en torno a las diferentes entradas homógrafas por desconocerse o perderse el nexo que los unía. G. Clavería Nadal1 2 4 añade que aunque es cierto que el criterio etimológico diferencia homógrafos por su origen, por otro lado facilita el establecimiento de vínculos entre voces y acepciones que se ven aisladas a primera vista, y, por ende, por lo general, la etimología ayuda a unir o a separar las unidades léxicas. Por otro lado, R. Werner1 2 5 enfatiza que el tratamiento distinto de unidades léxicas de acuerdo con el criterio etimológico puede llegar a desorientar al usuario en el caso de describirse vocabulario o de figurar como lengua de partida la lengua que no es su lengua materna. E l autor rechaza este criterio, en el caso de los diccionarios de traducción, para la distinción de homonimia y polisemia y como criterio para la lematización. A l contrario, J.-Á. Porto Dapena sostiene que el criterio etimológico puede ser adecuado porque solamente desde la historia se puede ver «si en relación con un mismo soporte fónico ha habido una divergencia de significado o, por el contrario, una convergencia de significantes»1 2 6 . El criterio sincrónico engloba, como ya hemos constatado, el criterio del sentimiento lingüístico y el criterio componencial o semántico. Según el criterio del sentimiento lingüístico la distinción entre homonimia y polisemia depende del juicio de los 1 2 1 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 187. 1 2 2 Gloria Clavería Nadal, op. cit., p. 370. 1 2 3 Gloria Clavería Nadal, op. cit., p. 372. 1 2 4 Gloria Clavería Nadal, op. cit., p. 373. 1 2 5 Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit., p. 302. 1 2 6 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 190. 45 hablantes que en el caso de la homonimia perciben cada significado como correspondiente a una voz distinta, y en el caso de la polisemia relacionan unos significados con otros y los identifican con una sola palabra127 . Este criterio, según J.-A. Porto Dapena1 2 8 , es inseguro y poco riguroso por depender solamente de la evaluación subjetiva del lexicógrafo, ya que no todos tienen los mismos conocimientos lingüísticos. R. Werner1 2 9 agrega, lógicamente, que el criterio no es posible aplicar para diferenciar entre homonimia y polisemia porque no se puede objetivar. El criterio componencial se funda en el parentesco semántico, eso es, los significados que tienen algún rasgo o sema en común o pertenecen al mismo campo semántico se consideran como significados de una misma palabra y dan lugar a la polisemia, mientras que los significados que no presentan el más mínimo parentesco o se inscriben en campos semánticos diferentes se toman por significados de vocablos distintos, dando lugar a la homonimia. E l problema que ofrece este criterio estriba en que el parentesco semántico presenta grados, y, por ende, una voz puede tener una cadena de significados relacionados de forma semántica, sin embargo, en los extremos de la cadena puede faltar algún rasgo semántico común por deslizamiento semántico1 3 0 . R. Werner destaca que es apropiado poner un lema por paradigma de flexión cuando «la atribución de diferentes sememas a un significante está en relación paralela con la pertenencia a varios paradigmas de flexión»131 , por ejemplo, cantar (sustantivo/verbo). El criterio mixto, para J.-A. Porto Dapena1 3 2 , consiste en considerar la homonimia y la polisemia como fenómenos de dos planos distintos del lenguaje: el primero del sistema donde todas las palabras son monosémicas y, por eso, homónimas; y el segundo de la norma donde el significado de un vocablo puede diferenciarse, y por lo tanto, constituir la polisemia. Pasemos al criterio último, el criterio gramatical, tratado por G. Clavería Nadal1 3 3 que advierte que los homógrafos pueden aparecer en el caso de las palabras que tienen la misma grafía, pero que pertenecen a una categoría gramatical diferente. Este hecho da lugar a la homonimia relativa, al prevalecer el criterio gramatical sobre el etimológico en 1 2 7 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 188. 1 2 8 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 189. 1 2 9 Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit., p. 304. 1 3 0 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 188. 1 3 1 Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit, p. 314. 1 3 2 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 189-190. 1 3 3 Gloria Clavería Nadal, op. cit, pp. 367-368. 46 las voces con el mismo origen morfo-etimológico. La autora añade que este criterio muestra discrepancias en las categorías sustantiva y adjetiva que se registran en una o dos entradas sin mucha consecuencia. J.-A. Porto Dapena1 3 4 afirma que en el caso del criterio gramatical que debería funcionar de forma independiente del criterio etimológico al tratarse de un mismo significante con categorías léxico-gramaticales diferentes, en realidad su actuación se limita solamente a los casos de un verbo y un sustantivo, sin poder utilizarse, por ejemplo, en el caso de un sustantivo y adjetivo o de un adjetivo y adverbio. Por último, cabe mencionar que, en la práctica, los homógrafos se suelen catalogar en artículos independientes, ante todo si ofrecen distinta etimología o distinta función gramatical, y las respectivas entradas se suelen enumerar con cifra arábiga antepuesta o pospuesta, cifra romana antepuesta o cifra voladita antepuesta135 . Sin embargo, G. Haensch1 3 6 apunta que con cierta frecuencia, en los diccionarios bilingües, se agrupan unidades léxicas formalmente parecidas en un bloque, para ahorrar espacio, y éstas se inventarían como subentradas con la tilde que sustituye la palabra-entrada o la parte de ésta común para ellas. 4.1.2 El cuerpo del artículo Como ya hemos observado anteriormente (4.1), el cuerpo o desarrollo del artículo es la parte informativa del artículo lexicográfico que trae la información nueva sobre el enunciado y que se refiere, por lo general, a la pronunciación, la categorización gramatical, la etimología, los equivalentes de traducción, las marcas lexicográficas, las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas, y las ilustraciones. Veamos estas indicaciones con más detalle a continuación: La pronunciación. Algunos diccionarios ofrecen la transcripción fonética del lema para facilitar su pronunciación. En nuestro caso, es decir, en los diccionarios españolchecos, no se proporciona tal indicación, salvo en las voces "problemáticas", porque el español tiene la ortografía bastante fonética. Las palabras"problemáticas" atañen ante todo José-Alvaro Porto Dapena, op. cit, p. 187. José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit., pp. 102-103. Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit., pp. 40-41. 47 a préstamos de otros idiomas, por ejemplo, water [uáter] , que se transcriben mediante el alfabeto fonético internacional (AFI). La categorización gramatical. Es muy importante señalar la categoría gramatical de cada palabra-entrada en los diccionarios bilingües para facilitar cuanto más posible la consulta a los usuarios. Debe figurar si se trata de un nombre, adjetivo, verbo, etc., y también hace falta asignar la subcategoría, como masculino, femenino, transitivo, etc., mediante una serie de marcas en abreviatura, por ejemplo, s/m (sustantivo masculino), v/tr (verbo transitivo)138 , cuya lista se proporciona al principio del diccionario. J.-A. Porto Dapena1 3 9 hace constar que en realidad las categorizaciones con sus subcategorizaciones resultan redundantes con las definiciones lexicográficas o equivalentes de traducción (en nuestro caso) porque éstos han de componerse por una o más palabras con el idéntico contenido gramatical que el definido, no obstante, a pesar de esta afirmación alega que los diccionarios deben incluir la categorización. G. Haensch1 4 0 enfatiza que es de suma importancia indicar el régimen y la construcción en los sustantivos, adjetivos y verbos que pueden aparecer después de las otras indicaciones gramaticales o en las correspondientes subentradas. El autor, en su obra posterior141 , expone que hay que señalar: 1) todos los cambios ortográficos de verbos y todas las irregularidades de conjugación con remisión a cuadros de conjugación; 2) la valencia de los verbos para el régimen preposicional, por ejemplo, recordar u/c (una cosa) a a/g(uien); 3) los sustantivos femeninos que requieren el artículo el por empezar por a o h a; 4) la forma femenina de los sustantivos y adjetivos, en ciertas lenguas también la de forma neutra; y 5) el plural de los sustantivos con cualquier irregularidad. Las indicaciones gramaticales pueden aparecer inmediatamente después de la entrada, antes de los equivalentes entre paréntesis, como notas al final del artículo, como una parte de los ejemplos en el caso del régimen preposicional o las colocaciones, o, como cuadros gramaticales a lo largo o al final (como apéndices) del diccionario1 4 2 . E. Bajo 1 3 7 Todos los ejemplos español-checos de la parte teórica los tomamos de Josef Dubský, Vladimír Rejzek, Španělsko-český slovník. Diccionario español-checo, Praha: Leda, 1999. 1 3 8 Estas marcas las cogemos de Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit., pp. 487 y 490. 1 3 9 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 192. 1 4 0 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, p. 491. 1 4 1 Günther Haensch, Los diccionarios del español en el umbral..., cit., pp. 205-206. 1 4 2 Cecilio Garriga Escribano, op. cit., pp. 123-124. 48 Pérez 3 añade que en el caso de varias acepciones se señala la información gramatical solamente en la primera, omitiéndose en las otras hasta que aparezca una nueva indicación con algún cambio en la categoría gramatical. La etimología. La etimología de la palabra suele incluirse después de la categorización, a veces antes, indicando con una abreviatura la lengua de la que procede el étimo. J.-A. Porto Dapena1 4 4 declara que en los diccionarios sincrónicos no se justifica la presencia de la información etimológica porque, excepto casos muy particulares, no tiene importancia para el usuario medio. Por otro lado, G. Haensch1 4 5 admite que es posible justificarla, en un diccionario descriptivo moderno, en estos casos: 1) cuando puede facilitar al usuario la comprensión del significado de una palabra; 2) cuando explica componentes de formación de palabras, ante todo prefijoides y sufijoides como, por ejemplo, eco-, -fobia; 3) cuando proporciona información sobre posible connotaciones de una voz. Asimismo E. Bajo Pérez1 4 6 aboga por la indicación etimológica en el caso de iluminar determinado significado o acepción, por ejemplo, airado que procede de ira y no de aire, y también en los neologismos, aunque sólo sea para acordar la forma ortográfica más adecuada. La autora subraya que la etimología juega un papel muy importante en la distinción entre homonimia y polisemia (véase 4.1.1.1) y aun en los casos más o menos obvios de homonimia porque hay que informar al usuario sobre los étimos correspondientes a dos o más lemas idénticos. Por último, la autora afirma que el origen etimológico ayuda a conocer de forma más íntima una palabra a la hora de consultar el diccionario. Los equivalentes. En el subcapítulo 2.2 ya hemos abordado un poco el problema de la equivalencia, sosteniendo que los diccionarios bilingües se elaboran para dar equivalentes de unidades léxicas de la lengua de partida en la lengua de llegada, y que dichos equivalentes deben parecerse todo lo posible a las voces de la lengua de partida en el contenido, el registro, las connotaciones y los valores pragmáticos, tomando en cuenta las diferencias en los dos sistemas lingüísticos y en la civilización, es decir, la forma de Elena Bajo Pérez, op. cit, p. 25. José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 193. Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, p. 485. Elena Bajo Pérez, op. cit., pp. 23-24. 49 percibir las realidades del mundo. Estudiemos, a continuación, los tipos fundamentales de relaciones de equivalencia: En la concepción de R. Werner1 4 7 , existen cuatro tipos de equivalencias que comprenden: 1) el caso ideal de equivalencia aproximada de una unidad léxica en la lengua de partida y en la lengua de llegada; 2) el caso de corresponder a una unidad léxica de la lengua de partida varios equivalentes de traducción; 3) el caso de que a diferentes unidades léxicas de la lengua de partida corresponde el mismo equivalente de traducción en la lengua de llegada; y 4) el caso cuando no existe en la lengua de llegada ninguna unidad léxica que pueda ser el equivalente de una unidad léxica en la lengua de partida. Este sistema no lo vamos a presentar con más detalle porque los tipos 2 y 3 coinciden, de forma parcial, en la práctica, tal como reconoce el autor mismo. Nosotros nos atenemos a la distinción de equivalencias de G. Haensch1 4 8 que define tres tipos: La equivalencia plena que se da sobre todo en los términos técnicos, «cuyo ideal (no siempre logrado) consiste en que un objeto, proceso o concepto abstracto corresponde a un sólo término claramente definido y, por lo tanto, unívoco»1 4 9 , por ejemplo, en nombres de plantas, términos jurídicos, etc. Sin embargo, el autor opina que muchas veces, por la complejidad de las equivalencias, debida a la polisemia, niveles de estilo, voces jergales, etc., no se llega a lograr la equivalencia plena sino «la mejor equivalencia aproximativa posible». ágata (el) min. achát La equivalencia parcial es sólo aproximativa. La equivalencia entre una palabra de la lengua de partida y la de la lengua de llegada suele ser frecuentemente sólo parcial por coincidir las dos palabras en su denotación, pero no en su connotación. A modo de ejemplo citemos pisto «Guiso de tomate, pimiento, cebolla y calabacín troceados y fritos con ajo u otros condimentos»1 5 0 que corresponde más o menos a nuestro lečo. La equivalencia cero atañe ante todo al vocabulario de civilización, cuyas unidades léxicas no se pueden traducir en la práctica, y que se refiere a instituciones y realidades políticas, administrativas y escolares, comidas y bebidas, usos y costumbres, fenómenos Reinhold Werner, La definición lexicográfica, cit., pp. 288-293. Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, pp. 79-80. Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 79. Diccionario Salamanca de la lengua española, Madrid: Santillana, S.A., 1996, p. 1221. 50 meteorológicos, etc. G. Haensch afirma que lo mejor es repetir en la lengua de llegada la palabra española entre comillas o en letra cursiva, y proporcionar correspondiente definición enciclopédica en la lengua de llegada. Sin embargo, como vemos en el siguiente ejemplo del diccionario de J. Dubský a V. Rejzek, el término ya no se repite y se da sólo la definición. gazpacho m kuch. studená zeleninová polévka El autor añade que algunos diccionarios bilingües ya disponen de recuadros en el cuerpo del artículo donde se explican términos como la Celestina, el camino de Santiago, etc., lo que resulta una innovación bastante relevante para el usuario. Por último, vamos a tratar unos problemas que surgen al buscar equivalentes apropiados en la lengua de llegada, tal como los asigna G. Haensch1 5 2 , intentando aportar algunos ejemplos español-checos (y viceversa en un caso particular): a) A una voz de la lengua de partida corresponde una unidad léxica pluriverbal en la lengua de llegada. amerizar let. přistát na moři / ve vodě b) Una voz no se puede traducir por una palabra de la misma categoría gramatical y hace falta proporcionar su equivalente en una frase. agromercado m trh se zemědělskými produkty c) La necesidad de especificar las interjecciones y unidades léxicas con valor exclamativo que pueden tener muchas acepciones que, a su vez, dependen de la situación comunicativa. hombre m muž, člověk; [...] ¡~! hovor, člověče!, hrome! d) Una palabra posee dos significados, uno concreto y el otro abstracto o figurado en la lengua de partida, y requiere dos traducciones correspondientes en la lengua de llegada. mantecoso 1 tučný, mastný; máselný, máslový; sádelný, sádlový; [...] 2 přen. hovor, jako máslo měkkoučký e) Al buscar los equivalentes de modismos, frases hechas, etc. 1 5 1 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 80. 1 5 2 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, pp. 521-524. 51 uva/hrozen; [...] de -s a peras přen. hovor, jednou za uherský měsíc / rok [...] estar hecho una ~ hovor, být namol (opilý); [...] f) En el caso de los "falsos amigos" que comparten la etimología y se parecen formalmente, pero que carecen de acepciones en común. armada/ 1 válečné loďstvo 2 Am. smyčka (lasa) armáda ejército m, fuerzas/p/ armadas [...]153 g) Cuando se da la equivalencia en la denotación, pero no en la connotación. En este caso es necesario poner las acotaciones de uso en ambos idiomas. cabrón m 1 kozel 2 hovor, lump, bídák 3 hovor, paroháč (podváděný manžel) 4 Am. hovor, pasák (prostitutek) h) La distinción de acepciones presenta muchos problemas en sí, por ende, vamos a dedicarle el subcapítulo 4.1.2.1. Las marcas lexicográficas. Las marcas lexicográficas son una herramienta de gran importancia para determinar el uso de una unidad léxica, ante todo para diferenciar sus distintas acepciones154 , o dicho de otra forma, para marcar una palabra o acepción con una característica especial frente a otra "normal" y por eso no marcada155 . Se presentan mediante abreviaturas que son «asistemáticas y poco objetivas»1 5 6 , y cuyo verdadero significado y alcance, por lo general, suele desconocerse e ignorarse por los usuarios del diccionario157 . Hemos consultado las tradicionales clasificaciones de las marcas lexicográficas de distintos autores como G. Haensch, J. Martínez de Sousa, E. Bajo Pérez, y C. Garríga Escribano, no obstante, nos vamos a atener a la clasificación innovadora de J.-A. Porto Dapena1 5 8 que nos resulta la más completa y compleja y que engloba marcas gramaticales, marcas de transición semántica, marcas diasistemáticas y marcas connotativas, de valoración o actitud. Vamos a proceder ahora al estudio de dichas marcas y las vamos a 1 5 3 Kolektiv autorů, Česko-španělský slovník, Olomouc: Fin Publishing, 1999, p. 29. 1 5 4 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit., p. 88. 1 5 5 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 251. 1 5 6 Cecilio Garriga Escribano, op. cit., p. 115. 1 5 7 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., p. 249. 1 5 8 José-Álvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 251-265. 52 ilustrar con unos ejemplos del ya citado diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek. 1) Las marcas gramaticales se refieren a aspectos morfológicos y sintácticos, y señalan la categoría y subcategoría, por ejemplo, verbo transitivo. Sin embargo, hace falta completar estas marcas de categorización y subcategorización con indicaciones de tipo, por ejemplo, animado / no animado, humano / no humano, contable / no contable en los sustantivos, y perfectivo / imperfectivo, durativo / puntual, etc., en los verbos. Algunos diccionarios marcan también el contexto semántico-sintáctico y las funciones de algunos elementos del contexto en relación con el definido. C. Garriga Escribano1 5 9 , al contrario de J.-A. Porto Dapena, alega que las abreviaturas que indican género, número, o categoría gramatical, no se pueden considerar como marcas de uso. aula (el)f posluchárna, sál; učebna; ~ magna hlavní posluchárna 2) Las marcas de transición semántica son «las indicadoras de la modificación o desplazamiento semántico que un significado de la palabra-entrada puede suponer en relación con otro dentro del artículo lexicográfico correspondiente»1 6 0 . La más típica marca es «fig.» de figurado que encierra los fenómenos como metáfora, metonimia, generalización, etimología popular, etc., y las demás marcas comprenden «por extensión», «en particular» o «particularmente», «por antonomasia» o «por excelencia», etc. C. Garriga Escribano1 6 1 subraya además que la marca fig. es de carácter etimológico que, por la ausencia del diccionario histórico del español, es difícil de precisar, y que, por lo tanto, lo que importa es la acepción más usada y no la primera. E. Bajo Pérez1 6 2 denomina las marcas de transición semántica como indicaciones sobre transiciones semánticas, afirmando que no son auténticas informaciones sobre restricción de uso y que tienen sentido solamente al organizarse las acepciones de mayor a menor antigüedad. La autora añade que pueden presentar un cambio de estilo y de tono afectivo, a pesar de no ser propiamente marcas distráticas ni diafásicas, por ejemplo, lindeza "insulto". marmota/zooi. svišť; dormir como una ~ přen. hovor, spát jako dudek (přen. corresponde a fig., hovor, a coloquial) Cecilio Garriga Escribano, op. cit., pp. 115-116. José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 254. Cecilio Garriga Escribano, op. cit., p. 119. Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 25. 53 3) Las marcas diasistemáticas abarcan las marcas diacrónicas que presentan aspecto temporal, las diatópicas que indican el aspecto local, las diastráticas que asignan el aspecto social y las diafásicas que se refieren al aspecto de registro o estilo. a) Las marcas diacrónicas o temporales aluden a la antigüedad de una palabra como, por ejemplo, «ant.» de anticuado y «neolog.» de neologismo, y al grado de frecuencia o vigencia actual como, por ejemplo, «inus.» de inusitado. E. Bajo Pérez1 6 3 constata que la mayoría de los diccionarios admiten arcaísmos con más facilidad que neologismos, y que hace falta elaborar una macroestructura basada en los usos lingüísticos actuales y no a base de otros diccionarios anteriores. J. Martínez de Sousa1 6 4 , por su lado, distingue el uso de las marcas diacrónicas así: arcaica, anticuada o antigua hasta 1500, desusada de 1500 a 1900, poco usada desde 1900, obsolescente y neologismo. mesnadero m hist. žoldnéř (hist. de historia) b) Las marcas diatópicas, que indican la distribución geográfica de una palabra o acepción, son muy numerosas por la gran variedad del español, y, por eso, como señala C. Garriga Escribano1 6 5 , muchos diccionarios prefieren registrar sólo el español peninsular. Las marcas pueden asignar a grandes extensiones {América), países enteros {Colombia), regiones {Galicia), e incluso pequeñas provincias {Salamanca)1 ^. Algunos diccionarios optan por ser menos concretos, usando las marcas como regional, en algunas zonas del español meridional, etc., para evitar las inexactitudes en la localización geográfica. Otros no dudan de poner la marca América a cada unidad léxica de Hispanoamérica, aunque se use sólo en uno o pocos más países, lo que puede conllevar problemas, por ejemplo, al mezclarse el nivel estándar con palabras malsonantes167 . pilmama/Me. chůva; kojná (Me. de México) c) Las marcas diastráticas y diafásicas han siempre presentado una gran confusión que podría aclararse con la distinción de lo diastrático, que comprende los distintos niveles de lengua, eso es, estándar y subestándar, y lo diafásico, que son las variedades lingüísticas según la situación del discurso, por ejemplo, familiar o coloquial junto a formal e informal, Elena Bajo Pérez, op. cit, pp. 25-26. José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit.,p. 147. Cecilio Garriga Escribano, op. cit, p. 117. Elena Bajo Pérez, op. cit, p. 26. Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 89. 54 etc. En la práctica, los diccionarios no definen claramente el concepto de estas marcas, y, por ende, se usan según el parecer subjetivo del lexicógrafo. G. Haensch1 6 8 agrega unas observaciones prácticas sobre las marcas diafásicas, declarando que la marca lit de literario para indicar el nivel lingüístico por encima del estándar se empieza a reemplazar por la elev de elevado, porque no todo lo que es culto es literario. En el nivel del subestándar se comienzan a sustituir las marcas tradicionales graduadas de familiar, popular y vulgar por coloquial las dos primeras, ya que lo que se considera como popular y hasta vulgar por la generación mayor, se percibe como familiar por la joven. maricón m vulg. buzerant (vulg. de vulgar) J.-A. Porto Dapena incluye entre las marcas diastráticas las de especialidad o técnicas que él mismo denominaría terminológicas por señalar «la pertenencia de una palabra a una determinada terminología o nomenclatura en general»1 6 9 . L as marcas varían desde las más generales como, por ejemplo, «tecn.» de tecnicismo o «cient.» de científico hasta las más concretas como, por ejemplo, «Zool.» de Zoología. metacarpo m anat. zápěstí (anat. de anatomía) 4) Las marcas connotativas asignan una valoración o actitud del hablante al utilizar una determinada palabra que, por lo tanto, puede ser despectiva, humorística, tabú, eufemística, insultante, malsonante, etc. Sin embargo, en la práctica, dichas denominaciones se limitan a las de «desp.» o «despect.» para despectivo, «peyor.» para peyorativo, «fest.» para festivo, «irón.» para irónico y «vulg.» para vulgar. Esta última, no obstante, es ambigua por aplicarse también al nivel diastrático. picapleitos m haní. sudič; mazaný advokát; šejdíř (hanl. de peyor.) Algunos autores, como G. Haensch o J. Martínez de Sousa, mencionan también las marcas dianormativas que sirven para indicar el uso incorrecto de una palabra o acepción y que se pueden marcar, por ejemplo, con la abreviatura incorr. G. Haensch1 7 0 enumera otras indicaciones específicas, aparte de la dianormativa: 1) palabras-marca como, por ejemplo, nescafé, que obligan al lexicógrafo a incorporarlas para evitar incongruencias graves en la traducción; 2) tecnicismos y denominaciones oficiales que pueden tener sus m Ibid. 1 6 9 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 263. 1 7 0 Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, pp. 499-500. 55 equivalentes no oficiales, y, por eso, tienen que remitir uno al otro; 3) marcación diaintegrativa que se refiere a los extranjerismos de uso general y sus sustitutos autóctonos (cuando los hay), por ejemplo, baloncesto y basquetbol. En el caso de no existir una voz autóctona con el mismo valor denotativo y/o connotativo, se puede poner la sigla nt (no se traduce) como, por ejemplo, boutique. Cabe añadir que de lo expuesto es obvio que queda mucho por hacer en el campo de las marcas lexicográficas porque son una herramienta fundamental para el usuario del diccionario bilingüe y, por ende, hace falta determinar las unidades léxicas cuanto más posible. Las citas y los ejemplos de uso. Las citas están representadas por los textos de la lengua escrita y sirven para ejemplificar, apoyar y autorizar los usos y acepciones de cada palabra, proporcionando el contexto donde puede figurar la palabra. Algunos diccionarios disponen de textos inventados por el propio autor o por el equipo lexicográfico y pierden así su calidad de autoridades, convirtiéndose en meros ejemplos. E. Bajo Pérez1 7 1 señala que las citas literarias no suelen demostrar el uso habitual, por eso, conviene recurrir muchas veces a los ejemplos que sirven para recordar las formas difíciles y el funcionamiento sintáctico. Los ejemplos más útiles son las combinaciones de verbo + sustantivo, ya que las de sustantivo + adjetivo suelen ser muy estereotipadas. Las expresiones fijas. Las expresiones fijas, es decir, sintagmas nominales, colocaciones, locuciones, modismos, frases hechas, etc., se inventarían por orden alfabético en la parte final del artículo lexicográfico y forman verdaderas subentradas del diccionario con su propia categorización y registración del significado. Se presentan en negrita o cursiva y se suelen separar por la doble pleca. G. Haensch1 7 2 destaca la importancia para el usuario no nativo de catalogar estas unidades pluriverbales en los diccionarios bilingües y aboga por su incorporación, a pesar de la falta de espacio, a costa de palabras menos frecuentes como, por ejemplo, nombres de minerales. 1 7 1 Elena Bajo Pérez, op. cit., pp. 49-50. 1 7 2 Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 90. 56 Los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas. Es conveniente indicar de alguna manera las relaciones semánticas del léxico, y, por lo tanto, se suelen registrar sinónimos y antónimos en los diccionarios. Presentan una herramienta relevante para la codificación y, por ende, resulta práctico incluirlos, sea al final del artículo lexicográfico o sea al final de cada acepción, con la indicación del registro en el que se usan1 7 3 . G. Haensch1 7 4 añade que en la ampliación final de los artículos lexicográficos de algunos diccionarios, suelen aparecer asimismo palabras relacionadas, desde el punto de vista de la forma del significante, con el lema como homónimos o parónimos, que proporcionan una información oportuna, siempre que se diferencien las relaciones entre significante de las relaciones entre significados. Las ilustraciones. Las ilustraciones, en un sentido amplio, abarcan tablas, diagramas, esquemas, dibujos o fotografías, y se consideran como una de las técnicas explicativas del diccionario por constituir ejemplo representativo de lo definido. Las ilustraciones más comunes se refieren a elementos materiales y concretos, es decir, animales, plantas, utensilios, formas, colores; a sustantivos; a adjetivos; verbos, acciones o procesos; preposiciones, etc.1 7 5 Sin embargo, como apunta G. Haensch1 7 6 , son más bien la excepción en los diccionarios generales bilingües. El autor subraya que en dichos diccionarios serían útiles las ilustraciones de objetos característicos de una civilización, por ejemplo, un porrón, un capazo. J. Martínez de Sousa1 7 7 concluye que las ilustraciones presentan el complemento ideal de todo diccionario, porque una imagen clara, bien elegida y reproducida con fidelidad vale por mil palabras. 4.1.2.1 Las acepciones La acepción presenta uno de los aspectos más relevantes en la ordenación del artículo lexicográfico1 7 8 , y puede entenderse como «el significado en que se toma una unidad léxica»1 7 9 , según la concepción de J. Martínez de Sousa. Este concepto lo comparte Cecilio Garriga Escribano, op. cit., p. 114. Günther Haensch, Aspectos prácticos..., cit, p. 512. Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., pp. 29-30. Günther Haensch, Los diccionarios bilingües..., cit, p. 91. José Martínez de Sousa, Diccionario de lexicografía..., cit, p. 215. Cecilio Garriga Escribano, op. cit, p. 107. José Martínez de Sousa, Manual básico..., cit, p. 184. 57 también J.-Á. Porto Dapena que afirma que la acepción «es lo mismo que significado cuando nos referimos a las unidades léxicas polisémicas, esto es, a palabras y lexías en general»1 8 0 , y añade que en los diccionarios no se suele distinguir, con relativa frecuencia, entre acepciones que son invariantes o verdaderos significados y las llamadas subacepciones que indican solamente puras variantes contextúales. En la mayoría de los casos, el artículo lexicográfico abarca más de una acepción y, por eso, recibe el nombre de múltiple, en el caso de una única acepción se trata del artículo lexicográfico simplem . Las acepciones182 van numeradas y funcionan de manera autónoma, por tanto, se pueden categorizar y recibir sus marcas de uso, ejemplos, sinónimos, antónimos, etc. Suelen separarse mediante una doble pleca, raya oblicua o un punto y aparte. La separación y la ordenación de acepciones son unas tareas lexicográficas muy complejas, ya que se relacionan con la ya mencionada problemática de la homonimia y polisemia (4.1.1.1), y por eso, vamos a tratarlas más detalladamente en los siguientes párrafos. La separación de acepciones. Para E. Bajo Pérez 8 3 , cualquier palabra puede adquirir diferentes significaciones o diferentes matices semánticos según el contexto en el que se halle, y depende de la decisión del lexicógrafo cuáles de esas se registran en el diccionario como acepciones diferenciadas de la palabra en cuestión. La autora enfatiza que la distinción entre el uso ocasional de un valor semántico y su empleo habitual puede ser relativamente fácil al trabajar solamente con materiales contemporáneos. Asimismo F. Córdoba Rodríguez1 8 4 relaciona la separación de acepciones con la intuición del lexicógrafo en muchas ocasiones y cita, por otro lado, algunos criterios objetivos como el diferente comportamiento sintáctico (por ejemplo, usos transitivos e intransitivos), la co-ocurrencia con palabras de diferente significado (por ejemplo, proyecto impracticable y camino impracticable), la existencia de un sentido concreto frente a otro abstracto o la formación de diferentes derivados (por ejemplo, bajeza y bajura), y los 1 8 0 José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., p. 199. 1 8 1 Antonia María Medina Guerra, "La microestructura del diccionario: la definición", In: Antonia María Medina Guerra (coord.), Lexicografía española, Barcelona: Editorial Ariel, S.A., 2003, p. 130. 1 8 2 Cecilio Garríga Escribano, op. cit., p. 107. 1 8 3 Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 47. 1 8 4 Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., p. 16. 58 diferentes sinónimos y antónimos correspondientes a cada una de ellas. El autor señala que en la división de acepciones se pueden apreciar bien la tendencia separadora que ramifica las acepciones hasta los más finos matices y que, por ende, puede, en su extremo, ocupar mucho espacio y hacer perder la relación entre las acepciones, o bien la tendencia generalizadora que distingue sólo las acepciones más generales. J.-A. Porto Dapena1 8 5 presenta un sistema coherente de los criterios de separación que nosotros vamos a adoptar y estudiar a continuación. El autor además destaca que para poder separar las acepciones el lexicógrafo tiene que basarse de manera fundamental en los textos de un corpus, y sólo de forma secundaria puede apoyarse en otras obras lexicográficas como punto de partida o base de la investigación lexicográfica. 1) Distinción de homónimos. En realidad es un paso previo a la separación de acepciones que consiste en determinar si una voz es polisémica o si se trata de los homógrafos y, por lo tanto, registrar los significados en un único artículo lexicográfico o en varios independientes, respectivamente, tal como ya hemos comentado en el subcapítulo 4.1.1.1. bruscoi prudký, nenadálý bruscoii m bot. cesmína 2) Separación según el valor categorial. Es propiamente el primer paso de la separación de significados de las palabras polisémicas que constituye contenidos categoriales de la palabra, reuniendo los textos disponibles según las correspondientes categorías. A modo de ejemplo se cita alto que suele aparecer primero como adjetivo, luego como sustantivo y después como adverbio. En el caso de los verbos no se suele catalogar en el mismo artículo una forma de infinitivo como verbo y como sustantivo, por ejemplo, cantar, haber, deber, decir, ser, porque se considera que ha surgido de una derivación como nueva palabra homónima del verbo. fresnal jasanový • m jasanový háj 3) Criterio del diasistema. Este criterio determina la variedad o registro lingüístico de los diferentes usos de palabras. A este respecto los diccionarios distinguen acepciones de la lengua común y acepciones correspondientes a dialectos, tecnolectos, sociolectos e José-Alvaro Porto Dapena, op. cit., pp. 203-224. 59 incluso a diversos registros que se indican con las marcas lexicográficas como, por ejemplo, Amér., Fam., Mus., etc. cogote m šíje, zátylek, krk • hasta el ~ přen. hovor (vězet, být v čem) až po krk, až po uši; de ~ Am. hovor, nanicovatý, bezcenný; ponérselas en el ~ přen. hovor, vzít nohy na ramena 4) Usos rectos y figurados. El criterio se funda en el carácter recto o figurado de los significados cuya modalidad más frecuente es la metáfora. Para la separación de acepciones hace falta diferenciar entre: 1) metáforas lexicalizadas y ocasionales, 2) uso metafórico y contexto metafórico, y 3) metáforas vivas y muertas (o desaparecidas). En el primer caso se trata de si la metáfora ya se ha generalizado en el sistema léxico y se halla frecuentemente en el corpus, o si es un producto momentáneo de la creación individual, y, consecuentemente, un hecho de habla. En el segundo caso el uso metafórico da lugar a una nueva acepción, mientras que el contexto metafórico no. En el tercer caso sólo las metáforas vivas influyen en la separación de acepciones. Cabe concluir que las acepciones figuradas se pueden percibir como tales cuando coexisten con el correspondiente uso recto y cuando se emplean de forma generalizada y normalizada. mordiente žíravý; leptavý; přen. kousavý, jízlivý • m žíravina; moridlo 5) Criterio de los componentes léxico-semánticos. E l criterio primordial de la separación de acepciones es el que se basa en el significado léxico y es el que se aplica con más dificultad por el papel muy importante y decisivo de la intuición y subjetividad del lexicógrafo que tiene que captar variaciones y matices de un significado al leer el corpus, y justificarlos luego a través de diferentes definiciones o equivalentes en nuestro caso. No cada variación de significado genera una acepción independiente, ya que eso es posible sólo cuando la variación implique la pertenencia de la palabra en cuestión a diferentes paradigmas léxicos y esferas de la realidad. Cuando estos requisitos no se cumplen se trata de una variante contextual o subacepción. Podemos añadir que un artículo de la palabra polisémica no es más completo al contener muchas acepciones, esto es válido solamente en el caso de las subacepciones cuya descripción se hace así más profunda, mientras que con las acepciones hay que atenerse al mínimo número posible. 60 papelero 1 papírenský, papírnický 2 hovor, nafoukaný, domýšlivý •ml papírník 2 hovor, nafoukanec, domýšlivec 3 hovor, tvrdý oříšek 4 hovor, sek, bota 6) Criterio de valencias o argumentos actanciales. El último criterio general de la separación de acepciones se aplica ante todo a los verbos (también a los adjetivos y sustantivos deverbales) y se funda en las características de los verbos en lo que se refiere a sus posibilidades de combinación semántico-sintáctica. Esto significa que la separación de acepciones del verbo consiste en determinar los diferentes contextos, al nivel de las funciones sintácticas y semánticas, en los que aparece el verbo en cuestión. plant|aru 1 sázet, vysázet; zasadit; zasít; (do země) zarazit; (prapor) vztyčit; ~ una bofetada / un bofetón vlepit políček; ~ la cuestión de la confianza (v parlamentu aj.) položit otázku důvěry; ~ en la cárcel hovor, strčit do vězení; ~ la fe přen. zasít víru 2 přen. hovor, nechat stát; ~ en la calle přen. hovor, vyhodit na ulici; nechat stát (na ulici), odejít (od), opustit; la novia lo -ó přen. hovor, nevěsta ho nechala; dejar -ado hovor, nechat na holičkách / ve štychu • -se 1 postavit se (na nohy); zastavit se na místě, nehnout se z místa; el caballo se ha -ado kůň zůstal stát; en cinco minutos se -ó en mi casa v pěti minutách byl u mne (doma); ~ al frente (de) postavit se před (koho); přen. postavit se proti (komu); ~ sobre el lomo del caballo vyšvihnout se na hřbet koně 2 Am. hovor, vyšňořit Se 3 Am. sport, rozestavět Se (na hřišti) La ordenación de acepciones. Después de determinar cuáles y cuántas acepciones se van a diferenciar llega la fase de su ordenación. E. Bajo Pérez1 8 6 apunta dos posibilidades fundamentales de ordenación: el criterio de frecuencia, de mayor a menor uso, y el etimológico o de mayor antigüedad. C. Garriga Escribano1 8 7 también ofrece dos tipos de criterios básicos para delimitar el orden de las acepciones: el diacrónico representado por el criterio etimológico y el sincrónico que comprende el criterio de frecuencia de uso, y agrega que estos criterios, a su vez, están influenciados por los criterios gramatical y estilístico. F. Córdoba Rodríguez1 8 8 ya cita más criterios: el criterio genético o etimológico, el histórico o cronológico, el empírico o práctico, el lógico, y el de la frecuencia de uso. Un Elena Bajo Pérez, op. cit., p. 47. Cecilio Garriga Escribano, op. cit., pp. 107-108. Félix Córdoba Rodríguez, op. cit., p. 17. 61 sistema de ordenación parecido a éste presenta J.-Á. Porto Dapena1 8 9 que lo trata con más detalle y precisión, y, por eso, vamos a seguir su planteamiento. El autor distingue cuatro criterios básicos de ordenación, es decir, el criterio cronológico o histórico, el etimológico o genético, el lógico o estructural y el de frecuencia, a los que añade dos criterios de tipo secundario (por relacionarse entre sí o con los anteriores), eso es, el criterio categorial y el diasistemático que juntos forman el criterio empírico o práctico. Estudiemos entonces los mencionados criterios en lo que sigue: 1) El criterio cronológico. Según él las acepciones se ordenan desde la más antigua hasta la más moderna, sin embargo, no suele corresponder al tiempo real. Es una ordenación idónea para un diccionario histórico, pero no para nuestro caso del diccionario general bilingüe. 2) El criterio etimológico. Este criterio organiza las acepciones desde la acepción más próxima al significado etimológico y de ella reconstruye el proceso semántico del que han surgido las demás acepciones. Es un criterio que se aplica con bastante frecuencia, no obstante, su justificación no es muy viable por su punto de vista diacrónico del vocabulario. 3) E l criterio lógico. El criterio ordena las acepciones según las relaciones lógicas de adición, inclusión, intersección, supresión, etc., que se dan entre ellas. Se parte de una acepción básica, situada en primer lugar, y se sigue con las demás que se refieren a ella en las relaciones mencionadas más arriba. Se suelen añadir indicaciones de tipo, por ejemplo, «en particular», «por extensión», «en sentido figurado», «por analogía», para señalar dichas relaciones. El criterio resulta útil, sobre todo, para las subacepciones de una misma acepción, pero no es muy adecuado para la propia ordenación de acepciones por su alejamiento semántico y, aveces, la falta de conexión entre sí. 4) E l criterio defrecuencia. Este criterio organiza las acepciones desde la más hasta la menos utilizada. Es muy adecuado, en teoría, para la ordenación de acepciones del diccionario sincrónico, pero en la práctica plantea bastantes problemas, entre los cuales destacan la difícil realización de estadísticas y el uso de un determinado corpus que no siempre suele representar el uso real de la lengua, que, consecuentemente, conllevan las apreciaciones solamente subjetivas del lexicógrafo que, a su vez, se basa en el recurso poco fiable de la conciencia lingüística. José-Alvaro Porto Dapena, op. cit, pp. 225-227. 62 manecilla fl ručička 2 (kovová) spona 3 bot. úponek, šlahoun El criterio empírico es, como ya hemos constatado, un criterio secundario que consiste en el criterio categorial y diasistemático que ordenan, respectivamente, las acepciones por las categorías gramaticales y por las variedades funcionales, esos es, las acepciones que son de uso corriente y las usadas en dialectos o sociolectos. natural 1 přírodní; přirozený; (de) původem (z), pocházející (z), rodem (z), příslušný (do); al ~ v přirozeném stavu, in natura; bez příkrasy; es ~ de él je to u něj přirozené 2 (potomek) nemanželský • m 1 přirozenost, povaha; sklon; de ~ od přirozenosti, od přírody 2 domorodec Es posible observar que ninguno de los criterios comentados puede por sí mismo satisfacer las necesidades de la ordenación de acepciones, y, por lo tanto, hace falta combinarlos entre sí. En nuestro caso de los diccionarios generales bilingües se puede prescindir de los criterios cronológico y etimológico por su perspectiva diacrónica, y aplicar la combinación de los criterios de frecuencia y empírico (y el lógico en las subacepciones), aclarando siempre la ordenación empleada en la parte introductoria del diccionario para la propia orientación del usuario. 63 5 ANÁLISIS DE LOS DICCIONARIOS ESPAÑOL-CHECOS DEL SIGLO XX 5.1 E l plan de análisis En la parte práctica de nuestra tesina vamos a analizar la macroestructura y la microestructura de trece diccionarios bilingües español-checos, publicados entre 1949 y 1999, que comprenden el diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio para viaje y lectura de F. Rusinsky de 1949, los diccionarios de bolsillo español-checos y checoespañoles de L. Prokopová de 1960, 1962, 1972, 1984 y 1990, los diccionarios españolchecos de J. Dubsky de 1959, 1963, 1979 y 1989, el diccionario español-checo ya citado en la parte teórica de J. Dubsky a V. Rejzek de 1999, el Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubsky et al. de 1993, y, por último, el diccionario español-checo de "grupo de autores" de 1999 de la editorial Fin Publishing. Por supuesto, ha habido más ediciones de los diccionarios español-checos, sobre todo de J. Dubsky a L. Prokopová, no obstante, las citadas ediciones son las únicas que hemos podido reunir, y por eso, nos vamos a limitar solamente al análisis de los trece diccionarios. El objetivo de la parte práctica de nuestro trabajo es comparar los diccionarios de tipo parecido entre sí, observando su propio desarrollo a través del tiempo, y averiguar si la macroestructura y la microestructura cumplen con los requisitos de los modernos diccionarios generales bilingües. En el caso de no satisfacerlos vamos a intentar proponer algunas mejoras, pensando ante todo en el usuario checo. Para nuestro corpus vamos a escoger de cada diccionario las primeras cincuenta entradas de las letras A, B, C, M y P, que son unas de las letras más voluminosas, y la letra O entera. Las entradas del corpus vamos a ordenar alfabéticamente. Queremos señalar que vamos a tener en cuenta sólo la parte español-checa en el caso de los diccionarios que disponen también de la checo-española. La parte práctica la subdividimos en tres partes, siguiendo la parte teórica en el subcapítulo dedicado al propio análisis, es decir, a la hora de tratar la macroestructura vamos a centrarnos en las partes del diccionario bilingüe y en lo que atañe a la microestructura vamos a considerar primero el aspecto gráfico del artículo lexicográfico, luego el enunciado con la lematización y el tratamiento de la homonimia, más adelante el cuerpo del artículo con las informaciones, cuando las hay, sobre la pronunciación, la 64 categorización gramatical, la etimología, las marcas lexicográficas, después las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, la relaciones semánticas, las ilustraciones y, por último, las acepciones. Al final vamos a resumir los resultados obtenidos del análisis, que vamos a ilustrar con varios ejemplos de nuestro corpus, y vamos a tratar de sugerir las posibles mejoras. 5.2 E l análisis 5.2.1 La macroestructura En lo que se refiere a la macroestructura vamos a comentar las partes del diccionario bilingüe, eso es, la parte introductoria; el cuerpo del diccionario del que vamos a tratar solamente el aspecto gráfico al hacer la lectura vertical, y la tipología de las entradas porque por lo demás la ordenación es siempre la alfabética; los anexos; y en un caso también los suplementos. En el diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinsky de 1949 la parte introductoria abarca sólo las páginas titulares en ambos idiomas, seguidas por una página de abreviaturas (más bien un párrafo, para ser precisos). El aspecto gráfico del cuerpo del diccionario es curioso por figurar en cada página dos números de página que corresponden a dos columnas, separadas por una línea vertical. En cada página se hallan dos voces guía de la primera y la última entrada que figuran en ella. Cada letra nueva sigue, sin su propia página inicial nueva, la anterior. En cuanto a los tipos de entradas no aparecen los afijos, los acortamientos, las siglas y acrónimos, las contracciones, y las unidades fraseológicas, ni como entradas independientes, ni dentro del artículo lexicográfico. Tampoco los compuestos sintagmáticos se registran en el cuerpo del artículo, y de los derivados figuran solamente algunos en el mismo artículo lexicográfico y otros se omiten por completo como, por ejemplo, en el caso de adquisición que no se cataloga junto al adquirir. agen || cia/, -ciar, ~te jednat-el-ství, -i, el; ~da/zápisník. adquirir získati, nabyti, dosíci. 65 Los anexos, llamados apéndice por el autor, engloban el pequeño glosario de nombres geográficos mezclados con los gentilicios y los nombres de pila, y una pequeña guía de la pronunciación española. El diccionario nos parece insuficiente, para el usuario de hoy resulta muy anticuado, no solamente en cuanto al léxico registrado, sino también en lo que se refiere a sus necesidades, es decir, faltan las instrucciones de uso con las explicaciones sobre la estructura de la entrada, la introducción gramatical con cuadros de conjugación, la ch y la // se registran como una letra independiente lo que infringe la ordenación alfabética, la explicación de la pronunciación es escasa, y la selección de los nombres geográficos, los gentilicios y los de pila es demasiado fortuita, por ejemplo, Liorna/Livorno. Además faltan ciertos tipos de entradas como afijos (que de todas formas nos parecen mejor colocados en la parte introductoria o en los anexos del diccionario), los acortamientos (la pregunta es si se usaban aquel entonces), las contracciones, y las siglas y acrónimos; y dentro del artículo lexicográfico (lo que vamos a estudiar al tratar la microestructura de los diccionarios) los compuestos sintagmáticos y las unidades fraseológicas. Asimismo es bastante caótico, para ahorrar espacio, inventariar palabras totalmente distintas bajo la misma entrada sólo por comenzar por las mismas letras. El diccionario de bolsillo español-checo y checo-español de L. Prokopová de 1960 (Ia edición) ya es mucho más complejo y completo en cuanto a la macroestructura que el diccionario anterior. En la parte introductoria se encuentra: i) el prefacio donde se especifican la finalidad de la obra y las instrucciones de uso, se describe la estructura de las entradas y se explican los símbolos usados; 2) la lista de las abreviaturas utilizadas; 3) la introducción gramatical donde figuran el acento, la pronunciación, el abecedario, los artículos, los sustantivos (género, formación del femenino, plural, declinación, aumentativos y diminutivos), los adjetivos (abreviación, formación del femenino, graduación, comparativos y superlativo absoluto), los adverbios (formación, diminutivos, graduación), las afijos (formación, los más frecuentes), los pronombres (personales, posesivos, relativos, demostrativos), los verbos (regulares, irregulares, tiempos del indicativo y subjuntivo, imperativo, irregularidades ortográficas, voz pasiva, negación, preguntas, lista de paradigmas de conjugación irregulares con números de remisión a los verbos en el cuerpo del artículo). 66 El aspecto gráfico del cuerpo del diccionario es el siguiente: cada página está dividida en dos columnas separadas por una línea vertical, con dos voces guía que remiten a la primera y la última entrada de la página. Los derivados, por lo general, se registran en artículos independientes, los compuestos sintagmáticos y las unidades fraseológicas, a su vez, dentro del artículo lexicográfico, y las contracciones se explican ya en la parte introductoria. Algunas siglas y acrónimos se encuentran en el anexo que abarca también algunos nombres de pila, y los números cardinales y ordinales. El diccionario resulta bastante completo en lo que se refiere a las instrucciones de uso, y, ante todo, a la introducción gramatical. Faltan los acortamientos, sin embargo, no sabemos de nuevo si se usaban aquel entonces o no. De nuevo, como en el diccionario anterior, la ch y la // se catalogan aparte, rompiendo el orden alfabético. En fin, opinamos que el diccionario contiene toda la información necesaria para el usuario (de aquel entonces) que debería figurar en una obra lexicográfica de este tamaño. La segunda edición (1962) del diccionario español-checo y checo-español de L. Prokopová cuenta con la misma parte introductoria y el anexo. Tiene 41 páginas (648 en total) más que la primera edición, no obstante, esto se debe solamente al aumento del tamaño de la letra. Otra innovación reside en añadir, al principio de cada letra, la letra en cuestión en un rectángulo negro para destacarla. El diccionario es solamente una reimpresión de la edición anterior, y para disimularlo y darle un toque de novedad, se aumenta el tamaño de la letra, y se añade el mencionado rectángulo negro al principio de cada letra nueva. Diez años más tarde, en 1972, sale a la luz la primera edición de otro diccionario de bolsillo español-checo y checo-español de L. Prokopová. E l prefacio de la parte introductoria empieza con las mismas palabras que los dos diccionarios anteriores, sin embargo, más adelante ya especifica que va a seguir el criterio de frecuencia al ordenar las acepciones. Asimismo se destaca que la parte que nos concierne, la español-checa, está concebida para el uso pasivo de la lengua, y por eso no está tan elaborada como la checoespañola destinada al uso activo. Otra información corta se refiere al tratamiento de las expresiones fijas, los verbos reflexivos, y a los símbolos usados. Se dan igualmente unas pocas indicaciones sobre la estructura de las entradas, y se señalan los posibles usuarios. Después aparece una lista de abreviaturas utilizadas, la información corta sobre el acento, la pronunciación, los diptongos y triptongos, y el abecedario. 67 El aspecto gráfico es el mismo que en los diccionarios anteriores: la página consta de dos columnas separadas por la línea vertical y se ponen asimismo dos voces guía. En cuanto a la tipología de las entradas, se registran algunos prefijos (pero no sufijos), por ejemplo, pre- před, en artículos independientes, los derivados, los compuestos sintagmáticos y las unidades fraseológicas se registran dentro de los artículos lexicográficos, no obstante, faltan los acortamientos y las contracciones. El anexo comprende los paradigmas de conjugación ordenados según el número a que remiten los verbos irregulares del cuerpo del diccionario - son los mismos modelos de los dos diccionarios anteriores presentados de forma más clara - y están seguidos por los numerales y por algunas siglas y acrónimos españoles. El diccionario ya es mucho menos complejo en lo que atañe a las instrucciones de uso y la introducción gramatical que los diccionarios anteriores de parecida índole de la autora. Faltan de nuevo los acortamientos y las contracciones. Lo único loable, en comparación con los diccionarios anteriores, es que cada letra nueva se pone en su propia página. La tercera edición (1984) del diccionario español-checo y checo-español de bolsillo de L. Prokopová cuenta con 26 páginas más (618 en total) que se deben al mayor tamaño de la letra utilizada, y posee la misma parte introductoria que la primera edición. Las letras del cuerpo del artículo se siguen, una tras otra, sin empezar la nueva letra en la página inicial nueva que es la única diferencia de la edición de 1972. El anexo contiene la misma información que la primera edición con el pequeño cambio de sustituir, en unos pocos casos, el número que representa determinado tiempo verbal por el nombre del tiempo verbal. En el glosario de siglas y acrónimos han aparecido 6 siglas y 1 acrónimo nuevos, por ejemplo, CEE Comunidad Económica Europea Evropské hospodářské společenství. En fin, se trata solamente de la reimpresión de la primera edición. La cuarta edición (1990) del diccionario español-checo y checo-español de bolsillo de L. Prokopová es la reimpresión total de la tercera edición, excepto de una fracción, eso es, 1/100 un centesimo, que se ha añadido al anexo de los numerales. El diccionario español-checo de J. Dubský, cuya primera edición se publicó en 1959, presenta en la parte introductoria: 1) el prefacio donde se especifica la finalidad de la obra, sus posibles destinatarios, las fuentes utilizadas y se presentan los colaboradores; 2) 68 la introducción y las explicaciones para el uso correcto del diccionario con la descripción de la estructura y de la selección de las entradas, el tratamiento de los verbos, sustantivos, adjetivos, y las expresiones fijas; 3) la lista de abreviaturas usadas. El aspecto gráfico del cuerpo del diccionario está representado por dos columnas y dos voces guía en cada página. Las letras nuevas siguen las anteriores, sin disponer de su propia página nueva. El diccionario registra los derivados y las unidades fraseológicas en el mismo artículo, no obstante, no cataloga los acortamientos y las contracciones. Las siglas y acrónimos los inventaría en artículos independientes. Los afijos los trata en la formación de palabras del anexo donde también se dan la pronunciación, los diptongos y triptongos, las reglas de la acentuación, la conjugación de los verbos regulares, irregulares y reflexivos, la voz pasiva, los grupos de verbos irregulares, la lista de verbos con más irregularidades, y, por último, los verbos defectivos. El diccionario es el primer diccionario de tamaño medio que apareció en el mercado diccionarístico de los años cincuenta. Cuenta con 756 páginas dedicadas solamente al léxico español, y para su tiempo tenía que ser muy novedoso con su claridad, e informaciones de uso y gramaticales. Sin embargo, para el usuario de hoy ya resulta un poco anticuado, ya que el léxico registrado, en más de cincuenta años, se ha aumentado y desarrollado con los neologismos, otras connotaciones del significante y el registro, entre otros. Asimismo la marca diatópica Am. para todo el léxico de Hispanoamérica ya es insuficiente para el uso de hoy. La segunda edición del diccionario español-checo de J. Dubský de 1963 proporciona 24 páginas más que la edición anterior (780 páginas en total). La parte introductoria es la misma que la anterior, excepto por mencionar que se trata de la segunda edición en el prefacio y por añadir una abreviatura más, la de pwv. (de provincialismo), en la lista de abreviaturas. Sin embargo, en el cuerpo del diccionario hay cambios y esta vez el incremento en el número de páginas no se debe al aumento del tamaño de la letra, como en el caso de los diccionarios de L. Prokopová, ya que el aspecto gráfico sigue el mismo, sino al cambio en el número y la selección de entradas. A modo de ejemplo citemos que en este diccionario, al contrario del de 1959, se halla la entrada oidor m 1. posluchač; 2. přísedící (u soudu), se quita la de óbolo m obulus, příspěvek, también se dejan de registrar algunos 69 americanismos, por ejemplo, cachudo, a a Ara. mazaný, y aparecen las entradas nuevas de uso general, por ejemplo, abonanzar v vyjasnit se (počasí). El contenido de los anexos es el mismo, sólo sus secciones particulares no empiezan cada una en la página nueva, como en la edición anterior, para ahorrar el espacio necesario para el cuerpo del artículo. Es muy laudable en el caso de este diccionario que se revisa el léxico registrado, a pesar de no mencionarse este hecho en el prefacio. Hasta qué punto se lleva a cabo la revisión vamos a ver al tratar la microestructura del diccionario más adelante. La tercera edición (revisada, de 1979) del diccionario español-checo de J. Dubský crece considerablemente en el tamaño, de 780 páginas en la segunda edición a 1176. En el prefacio de la parte introductoria el autor advierte que el diccionario está revisado por querer cumplir, en cuanto al contenido y la elaboración, con los requisitos contemporáneos, omitiendo las entradas menos necesarias, añadiendo las de uso actual, y siguiendo el criterio de la frecuencia en su selección. Asimismo señala que la marca diatópica Am. se usa, al contrario de la edición anterior, ya sólo en el caso del empleo de la entrada en la mayoría de los países hispanoamericanos, mientras que en el uso limitado de la entrada a uno o dos países se utilizan las marcas de los países en cuestión, por ejemplo, CM. para Chile. Se explica, en cuanto a la estructura de la entrada, que los adjetivos y sustantivos del mismo significante se registran en la misma entrada, y que así se procede también en el caso de los homónimos, excepto la homonimia en los verbos y sustantivos. Luego sigue la descripción de la disposición de los artículos: la grafía; la información gramatical sobre los sustantivos, adjetivos y verbos; y, por último, la ordenación de las acepciones. Después aparece la lista de abreviaturas, ampliada por las abreviaturas de los países particulares de Hispanoamérica, y, lo que es un cambio muy relevante, que estas se derivan de los términos checos y no de los españoles, como en la edición anterior, por ejemplo, přísl. = příslovce adverbio. Más adelante se dan la bibliografía, el resumen de la pronunciación, los diptongos y triptongos, las reglas de la acentuación, la formación de palabras mediante los afijos, la conjugación de los verbos regulares y reflexivos, la voz pasiva, los grupos de verbos irregulares, la lista de los verbos con más irregularidades, y los verbos defectivos. Como podemos observar, todo lo que en la edición anterior formaba 70 los anexos se incorpora en la parte introductoria muy compleja e informativa para el usuario. El cuerpo del artículo se hizo más transparente, al empezar cada letra particular en una página nueva. En lo que se refiere a los tipos de entradas los derivados, las siglas y acrónimos figuran en sus propios artículos, y faltan los acortamientos y las contracciones. El diccionario mejora muchos de sus aspectos, comparado con la edición anterior: hace más transparente la parte gráfica, acumula toda la información gramatical al principio de la obra, y ante todo revisa su contenido al aumentar el vocabulario y separar las entradas y acepciones de Hispanoamérica por países particulares. Lo insuficiente reside en no especificar de manera explícita el grupo de usuarios en la parte introductoria y en registrar las letra ch y // aparte que se da ya desde la primera edición en todos sus diccionarios. La cuarta edición (2a revisada, de 1989) del diccionario español-checo de J. Dubsky ya cuenta con 1216 páginas. La parte introductoria empieza con el prefacio de la tercera edición, aunque es la cuarta, que suponemos que es una errata, y en efecto es el mismo, además de mencionar las tres ediciones anteriores. En la lista de abreviaturas aparecen dos nuevas: la An. = Antily - Antillas y la zkr. = zkratka - abreviatura. También en la formación de palabras por medio de afijos se han incluido cinco afijos nuevos, por ejemplo, i-: ilógico nelogicky. El resto de la parte introductoria coincide con la de la edición anterior. El cuerpo del diccionario incrementa en 40 páginas lo que se debe a la revisión de vocabulario: sólo a modo de ejemplo citemos de nuevo la letra w que dobla su número de entradas de tres a seis, acogiendo las voces nuevas water, whiski y wodka. El diccionario revisa su contenido lo que es lo más importante. Sin embargo, sigue sin especificar el usuario para quien se elabora. Otra vez faltan los acortamientos y las contracciones, en lo que atañe al tipo de entradas. El diccionario español-checo de J. Dubsky a V. Rejzek de 1999 (792 páginas, formato A5), como se advierte en el prefacio de la parte introductoria, surge de las ediciones anteriores del diccionario español-checo de J. Dubsky (que son cinco en total), y, a la vez, se adapta a las necesidades contemporáneas. El resto del prefacio es idéntico con el de la cuarta edición. Después del prefacio se proporciona la disposición de los artículos que es muy parecida a la de la cuarta edición. Luego sigue la lista de abreviaturas revisada y la bibliografía. Lo más innovador de la parte introductoria es la llamada organización del 71 diccionario donde se explica con trece ejemplos en dos páginas (y otros quince en las últimas dos páginas del diccionario) la estructura del artículo lexicográfico. Esta explicación empieza justo al abrir las tapas duras del diccionario, es decir, antes de las páginas titulares. También por primera vez aparece el índice que señala todas las partes del diccionario. El cuerpo del diccionario dispone de un aspecto gráfico novedoso: en cada página aparece un rectángulo negro con la determinada letra, lo que ayuda a la visualización del volumen de la letra en cuestión y su búsqueda al mirar el lomo del diccionario. Los derivados, y las siglas y acrónimos, se catalogan en su propio artículo como en las ediciones anteriores, y por primera vez aparecen algunos acortamientos como, por ejemplo, boli y colé. Sin embargo, como siempre faltan las contracciones. Los afijos forman parte de los anexos que cambian por completo su aspecto: se traslada allí toda la información gramatical, que en las ediciones anteriores figuraba en la parte introductoria, y que es la misma en cuanto al contenido (con unos pocos cambios en los afijos), pero que se dispone en cuadros y en dos colores cuando es posible, proporcionando así una información clara y bien diferenciada. El diccionario presenta las entradas y la información gramatical de forma suficiente para un diccionario de tamaño medio. Su mayor ventaja reside en poner en cuadros la información gramatical y facilitar la estructura del artículo lexicográfico de manera muy explícita. Falta la especificación del grupo de destinatarios a que se dirige el diccionario. El diccionario español-checo de un grupo de autores (kolektív autoru, en checo) de 1999 cuyos nombres no se dan (solamente los de los colaboradores J. Chalupa, E. Krč y F. Córdoba Rodríguez) dispone en la parte introductoria de: 1) dos páginas que explican con ocho ejemplos la estructura del artículo lexicográfico (y los otros siete al final del diccionario) justo al abrir las tapas duras; 2) el índice de la obra; 3) el prefacio donde se destaca que el diccionario está elaborado ante todo para el usuario checo (desde el estudiante con conocimientos intermedios hasta los estudiantes universitarios) con la finalidad de servir para el estudio y trabajo. Se indican los aspectos importantes del diccionario para facilitar su uso: los comentarios de determinadas entradas, las ilustraciones, los sinónimos y antónimos, y se añade que hay 50 000 voces ordenadas de tal manera para ofrecer una fácil orientación; 4) la bibliografía; 5) la lista de abreviaturas 72 usadas; 6) los símbolos utilizados; 7) el cuadro con las reglas ortográficas de los sonidos M , [g], [gu ], [Q] y [ch]; y 8) la acentuación. El cuerpo del artículo posee un aspecto gráfico muy claro: cada letra particular se señala al principio con la mayúscula y minúscula de gran tamaño, también la letra en cuestión se pone al lado derecho en un rectángulo de rayas para facilitar la búsqueda y desvelar el volumen de cada letra. Luego la entrada comentada aparece dentro de un rectángulo negro y ancho como una columna (de las dos que forman cada página), pues se percibe de manera inmediata. En la mitad del diccionario se hallan los anexos que abarcan: 1) el abecedario español; 2) otra vez las mismas reglas ortográficas de los sonidos [k], [g], [gu ], [9] y [ch]; 3) la pronunciación detallada; 4) la separación de palabras; 5) los signos de puntuación; 6) los cuadros de conjugación de los verbos regulares y reflexivos; 7) los cambios ortográficos de los grupos de verbos irregulares; 8) los cuadros de conjugación de verbos irregulares; 9) la formación del femenino; 10) los numerales, incluidos los números decimales, las fracciones, el porcentaje, los números colectivos, los múltiplos, las expresiones de la hora, los siglos, la sucesión, los aniversarios; 11) las preposiciones; 12) los símbolos matemáticos; 13) los saludos; y 14) las interjecciones. En cuanto a la tipología de las entradas faltan, por lo general, los afijos (que no figuran por ninguna parte), tampoco se catalogan los acortamientos, las contracciones, y las siglas y acrónimos. Los derivados se registran en artículos independientes. Dentro del cuerpo del diccionario figuran muchas ilustraciones. El diccionario, a primera vista, impresiona con la sencillez de la búsqueda, los comentarios de ciertas voces, las ilustraciones particulares y colectivas, y las páginas bordeadas de color marrón de la introducción gramatical que parece abarcar una gran parte de la gramática. Es el único de todos los diccionarios presentados que no registra las letras ch y // aparte, sino dentro de la c y la /, respectivamente. Sin embargo, mirando ya más detenidamente, aparecen las lagunas, sea la falta de ciertos tipos de entradas, como las necesarias siglas y acrónimos de tipo DNI, etc., o sea el tratamiento de afijos. De todas formas, lo más chocante es la falta de los nombres de los autores del diccionario, y por eso sospechamos el plagio de J. Dubsky que vamos a estudiar con más detalle al tratar la microestructura del diccionario. El último diccionario cuya macroestructura vamos a tratar, es el Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubsky et al. de 1993. E l prefacio de la parte 73 introductoria ofrece informaciones sobre los colaboradores que participan en la elaboración del diccionario; las fuentes utilizadas para la elaboración; el número de entradas; la finalidad de la obra; los destinatarios que son los traductores, los científicos y otros expertos; los intérpretes; los comerciales, los estudiantes de la secundaria y los universitarios, etc. Asimismo se dan las gracias a los asesores y otros colaboradores de menor rango. A l primer prefacio le sigue el segundo dedicado a la segunda edición del diccionario que avisa de que se añaden los suplementos por los cambios ocurridos en el léxico desde la primera edición. Luego se da la introducción propiamente dicha que comprende una especificación corta del léxico que compone del diccionario, las explicaciones e instrucciones de uso, eso es, la organización del diccionario que, a su vez, incluye el sistema de la lematización, la ordenación y la estructura de entradas, el tratamiento de la homonimia y los símbolos utilizados. Más adelante aparece la bibliografía lexicográfica y lexicológica, y la lista de abreviaturas, seguida por la pronunciación del español con las reglas de acentuación y de ortografía. Después se proporcionan las tablas de gramática que engloban las formas femeninas del adjetivo y la conjugación del verbo (verbos regulares, reflexivos, irregulares y defectivos). El cuerpo del diccionario del tomo I abarca las entradas desde la a hasta la h. Para ahorrar el espacio no se pone la letra nueva en la página nueva. En cuanto a la tipología de las entradas: los derivados se registran en los artículos independientes; aparecen algunos acortamientos en sus propios artículos como, por ejemplo, profe, pero no boli, ni tele; de las contracciones se registra de forma independiente sólo al, pero no del; figuran igualmente algunas siglas y acrónimos en artículos independientes. Los afijos se catalogan en la formación de palabras de los anexos del tomo II. A l final del tomo I se da una lista de erratas de las letras A-H. El cuerpo del diccionario del tomo II incluye las entradas desde la i hasta la z. Los suplementos abarcan: 1) el comentario sobre la lengua española o castellana (historia y las diferencias entre el español europeo y el hispanoamericano); 2) las tablas de los países de habla española que proporcionan una información anticuada sobre la populación, la extensión, la capital y la moneda; 3) la formación de palabras por derivación con la lista de afijos propios e impropios; 4) los nombres de habitantes; 5) las erratas de las letras I-Z; y 6) los suplementos léxicos que completan el léxico del vocabulario, o lo especifican y añaden nuevas acepciones. 74 Este diccionario es el más extenso en toda la lexicografía español-checa del s. X X . Ofrece mucha información de forma clara, sin embargo, faltan de nuevo los acortamientos, y las siglas y acrónimos, más comunes. La introducción gramatical es bastante amplia y hay unas innovaciones que no figuran en los otros diccionarios: los afijos impropios que ayudan a entender muchos derivados y los nombres de habitantes que resultan igualmente útiles. Lo inadecuado es registrar en los suplementos las acepciones nuevas o entradas nuevas en sí, ya que el usuario tiene que consultar dos repertorios lo que resulta fatigoso. Lo mejor sería incorporarlas directamente al cuerpo del diccionario, junto con las erratas encontradas. Si sumamos todo lo comentado sobre los trece diccionarios estudiados, podemos hacer constar que la macroestructura en los cincuenta años contemplados, es decir, desde 1949 a 1999, cambia en el aspecto gráfico que aposta por la claridad y usa cada vez más los cuadros para facilitar la información gramatical y para exponer de forma más transparente las entradas, ante todo en los derivados, que muy pocas veces se agrupan en un mismo artículo lexicográfico. Sin embargo, queda mucho por hacer (y a lo mejor ya se ha hecho desde el año 2000 hasta hoy, pero esto ya no podemos observar por centrarnos solamente en el s. XX): es necesario registrar ante todo los acortamientos, y las siglas y acrónimos más frecuentes, luego dejar de poner la ch y la // aparte e incorporarlas en la c y en la /, respectivamente, para seguir rigurosamente el orden alfabético, proporcionar también unas explícitas instrucciones de uso y una clara estructura de las entradas, y especificar en la parte introductoria los posibles usuarios. Es absolutamente inaceptable hacer las constantes reimpresiones sin cambios algunos, como en el caso de L. Prokopová. De todas formas vamos a comentar y estudiar más a fondo los trece diccionarios elegidos al tratar su microestructura en el subcapítulo siguiente. 5.2.2 La microestructura En la lectura horizontal del diccionario vamos a caracterizar el aspecto gráfico del artículo lexicográfico, el enunciado con la lematización y el tratamiento de la homonimia, y el cuerpo del artículo con la pronunciación, la categorización gramatical, la etimología, las marcas lexicográficas, las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, las relaciones semánticas, las ilustraciones y las acepciones. 75 5.2.2.1 El aspecto gráfico del artículo lexicográfico En este subcapítulo vamos a observar el desarrollo del aspecto gráfico del artículo lexicográfico de los trece diccionarios, proporcionando los ejemplos de su repertorio. El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) ofrece los lemas y las subentradas transcritos en negrita, sus equivalentes checos en la letra redonda y las abreviaturas en cursiva. Utiliza la virgulilla para sustituir el lema, la pleca doble para separar la parte de la palabra que varía y la raya para reemplazar la parte omitida del lema. Entre paréntesis sitúa las posibles formas variables de los lemas y equivalentes, y algunas explicaciones. call||ar mlčeti; ~e(j[uel]a)/uli-ce (-čka); ~eje-ar, -ro (ulicemi) se toulati, pouliční; ~o mozol, kuří oko; pl. drůbky. Los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles d e L. Prokopová (la Ia ed ición d e 1960 y la 2a d e 1962) tienen un aspecto gráfico parecido al diccionario anterior, excepto la pleca que es simple y el número arábigo volado que remite a los paradigmas de conjugación de los verbos irregulares. Cabe añadir que la autora no agrupa los lemas según la paronimia como F. Rusinský. cabiz|bajo, -caído se svěšenou hlavou caer6 padnout; připadnout; ~ enfermo onemocnět; ¡ya caigo! už chápu!; no tiene donde -se muerto nemá, kde by hlavu složil Los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (la Ia edición de 1972, la 3a de 1984 y la 4a de 1999) cambian de aspecto gráfico al aumentar su formato y tratar ya todos los derivados en artículos independientes, y prescinden así de la pleca para separar las voces. El tamaño de la letra aumenta en la tercera edición (la cuarta es su pura reimpresión) donde también cambia el tipo de la letra. El resto de lo gráfico queda el mismo. Los homónimos se señalan con el asterisco y se registran en artículos independientes. caber5 vejít se; příslušet; být možné; -e decir lze říci; no -e duda není pochyby; no -e en sí de contento přen. je bez sebe radostí; no me -e en la cabeza přen. to mi nejde do hlavy; ¡no -e más! přen. to je vrchol!; todo -e en él přen. ten je všeho schopen 76 El d iccionario español-checo d e J. Dubský (la Ia ed ición d e 1959) presenta el lema y las subentradas en negrita y separa con la pleca la parte variable de la palabra. La virgulilla sirve para sustituir el lema o su parte. En cursiva se dan las frases, explicaciones y abreviaturas. cact|o, ~ us m kaktus oir v. irr.1 3 slyšeti, naslouchati, rozuměti; ~ a medias fam. poslouchati na půl ucha; ~ a duras penasfig.špatně slyšeti, nedoslýchat; he oído decir que ... slyšel jsem, že... La segund a ed ición (1963) cambia solamente el tipo de la letra lo que no es un paso muy oportuno, ya que la letra no resalta tanto lo impreso en cursiva y se pierde el contraste. Las tercera y la cuarta ed ición (revisad a d e 1979, la 2a revisad a d e 1989, respectivamente) del diccionario presentan ya un aspecto gráfico del artículo lexicográfico distinto: el lema aparece en negrita, sin separarse por la pleca y con el número arábigo voladito (en su caso), los equivalentes se dan en cursiva y se enumeran con los números arábigos, y las explicaciones (entre paréntesis) y abreviaturas se proporcionan en la letra redonda. La virgulilla sustituye al lema y la raya se usa para reemplazar la parte del lema. La pleca separa las expresiones sinónimas, el cuadratín blanco las fijas, y el punto negro señala el cambio de categoría gramatical. Por primera vez se distinguen los homónimos en artículos independientes con el número romano pospuesto. once1 jedenáct • m jedenáctka once11 f pl. přesnídávka; svačina; aperitiv; napití se před obědem; tomar las ~ svačit; napít se aperitivu (před obědem) El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) dispone de los lemas y subentradas en negrita, sus equivalentes en la letra redonda y las abreviaturas gramaticales en cursiva. Entre los signos usados figuran la virgulilla para sustituir el lema, la pleca para separar la parte de la palabra que varía, la raya para sustituir la parte del lema, el cuadratín negro para dividir el verbo reflexivo del no reflexivo, el punto negro para indicar el cambio de categoría gramatical, el número romano para señalar los homónimos, el número arábigo voladito para remitir a los paradigmas de conjugación de los verbos irregulares, los números arábigos para separar las acepciones, el rombo negro para indicar 77 las expresiones fijas, la raya oblicua para separar las expresiones sinónimas, dos rayas para separar los antónimos y los corchetes para indicar la pronunciación. machacar 1 tlouci; roztlouci, rozmačkat, rozdrtit; (maso) naklepat 2 hovor, (en) trvat, stát (na); (con) otravovat (s); ~ los oídos (a) přen. hovor, pořád hučet (do koho) • ~ en hierro frío přen. hovor, házet hrách na stěnu El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) proporciona los lemas, los equivalentes y las abreviaturas gramaticales como el diccionario anterior. Solamente las subentradas vienen a la vez en negrita y en cursiva. Igualmente muchos de los signos utilizados son los mismos, excepto el cuadratín negro que se usa para indicar las expresiones fijas, el punto negro medio que sirve para separar el verbo reflexivo del no reflexivo y el punto negro grande que señala el cambio de categoría gramatical. Además figura el asterisco, junto con el cambio ortográfico entre paréntesis en su caso, para indicar el verbo irregular, el número arábigo volado para los homónimos, el triángulo negro para véase, las abreviaturas en óvalo para los países hispanoamericanos, y syn. y ant. en rectángulos negros para indicar los sinónimos y antónimos, respectivamente. Por último, registra un rectángulo negro horizontal, ancho como una columna, con el término para comentar, y un rectángulo gris vertical para señalar ejemplos. machacar 1 tlouct; roztlouct, rozmačkat, rozdrtit; (maso) naklepat 2 hovor, (en) trvat na, stát na 3 (con) otravovat s 4 šprtat, dřít; ~ los oídos a hovor, pořád hučet do uší komu • ~ en hierrofrío přen. hovor, házet hrách na stěnu 1 majar 3fatigar, reventar, importunar 4 empollar, chapar WB1 3 desistir El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) registra los lemas en negrita, los equivalentes en la letra redonda, y las subentradas y las abreviaturas gramaticales en cursiva. Entre los signos usados podemos encontrar: los números arábigos para separar las acepciones (los números con una flecha indican el comienzo de las acepciones hispanoamericanas), el punto negro para señalar el cambio dentro de la categoría gramatical, el triángulo negro para marcar el cambio de la categoría gramatical, el rombo negro para separar las expresiones fijas, la virgulilla para sustituir el lema, la raya para reemplazar la parte del lema, la pleca para separar las expresiones sinónimas y la pleca doble para los antónimos. Curiosamente para indicar los verbos irregulares sirve un punto voladito pospuesto y para los defectivos dos puntos voladitos 78 pospuestos. Los homónimos se tratan en el mismo artículo lexicográfico en unos casos, por ejemplo, ser, y en otros se utiliza el número arábigo volado para distinguirlos, por ejemplo, espinar, y por eso, hace falta unificar su ordenación y ser consecuentes al organizados. cabala/1 kabala, černá magie; pl čáry {creer en -as věřit na čáry) 2 pl dohady 3 pl pikle • andar' metido en una ~, hacer -as dát být zapleten do pletich, pletichařit, kouk pikle; hacer -as hádat, dohadovat se Para nosotros, los diccionarios más transparentes en lo que atañe al aspecto gráfico son el de J. Dubský a V. Rejzek y el de un grupo de autores, publicado en la Fin Publishing. Entre los diccionarios de un difícil aspecto gráfico pertenecen el de F. Rusinský y sorprendentemente el Gran diccionario de J. Dubský et al., ante todo por la laboriosa orientación en las entradas con muchas acepciones. 5.2.2.2 El enunciado En la parte teórica hemos visto que la parte más importante del enunciado es el lema que, a su vez, es la primera forma de la palabra-entrada que se somete a la lematización. Esta se rige por unas reglas relacionadas con la categoría gramatical. A continuación, vamos a observar si los diccionarios seleccionados cumplen con ellas en las categorías gramaticales más importantes, es decir, los sustantivos, adjetivos y verbos. Los sustantivos se catalogan, según el género, por la forma del masculino o femenino singular (o los de la alternancia genérica por la forma del masculino y femenino singular), o por la plural en el caso de los pluralia tantum. En el caso del diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) no podemos hablar de la lematización de acuerdo con la categoría gramatical por ser el único que lematiza las unidades léxicas según la paronimia. abad || (íaf) opat(ství); ~ejo treska En todos los demás diccionarios los sustantivos se lematizan de manera típica, eso es, la mencionada en el segundo párrafo. A modo de ejemplo vamos a citar algunos lemas del diccionario de L. Prokopová (1960). En el caso del lema orden este se empieza a tratar en dos artículos independientes a partir del diccionario de 1972 en L. Prokopová, y del diccionario de 1979 en J. Dubský. 79 abad m opat abadía/opatství natillas fpl žloutkový krém orden 1. m řád, pořádek; sled pořadí; sin ~ orden ni concierto bez ladu a skladu; 2. / řád, řehole; rozkaz; vyznamenání Los adjetivos se inventarían en la forma del masculino singular, siempre en grado positivo, y este criterio se mantiene en todos los diccionarios. absurdo nesmysl(ný, -nost). (F. Rusinský, 1949) abarrenado, a afam. potrhlý (J. Dubský, 1959, 1963) abarrenado, -a hovor, potrhlý, potřeštěný (J. Dubský, 1979, 1989) abarrenado hovor, potrhlý, ztřeštěný (J. Dubský, V. Rejzek, 1999) abarrenado potrhlý, pomatený (grupo de autores, 1999) cabezudo hlavatý; paličatý (L. Prokopová, 1960, 1962) cabezudo hlavatý; přen. paličatý (L. Prokopová, 1972, 1984, 1990) Los verbos se registran en la forma del infinitivo en todos los diccionarios. No se dan las formas verbales irregulares como entradas independientes en ninguno de los diccionarios. badaj || ear zvoniti; ~o srdce. (F. Rusinský, 1949) balar bečet, mečet (L. Prokopová, 1960, 1962, 1972, 1984, 1990) cabalgar jet na koni (grupo de autores, 1999) MI/Montar CABALGAR Pojí se s předložkou en: Cabalgaba en una hermosa yegua. caballear rajtovat na koni (J. Dubský et al., 1993) cabestr|ar v nasaditi ohlávku; ~illo m obvaz; ~o m 1. ohlávka; oprátka; 2. vůl vedoucí stádo; 3. Am. lano, provaz; 4. Am. záloha (peníze) (J. Dubský, 1959, 1963) 80 cabestrar (ak.) nasadit ohlávku (koni) (J. Dubský, 1979, 1989) cabestrar (ok) nasadit ohlávku (koni) (J. Dubský, V. Rejzek, 1999) Un fenómeno muy problemático de la lematización corresponde al tratamiento de la homonimia en el diccionario. Ya sabemos de la parte teórica que los homónimos suelen aparecer en artículos independientes, sobre todo si ofrecen distinta etimología o diferente función gramatical, y que, no obstante, también sucede que se registran en el mismo artículo para ahorrar espacio. Estudiemos entonces los homónimos en el corpus de nuestros diccionarios. En el diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) los homónimos se tratan en un único artículo, junto con otras palabras que empiezan por las mismas letras. baj || a/klesání; ~amar odliv; ~ar sundati, snížiti, sklonití, schýliti, snésti; klesati, ubývati; ~el loď; ~eza nízkost, sprostota; ~o nízký sprostý; dolní, tichý; bas; mělčina; dole, pod. También los primeros dos diccionarios de bolsillo español-checos y checoespañoles de L. Prokopová (1960,1962) tratan los homónimos en el mismo artículo. baj|eza / nízkost; -o 1. nízký, malý, mělký; skloněný; tichý; hablar ~ mluvit potichu; m mělčina; přízemí; bas; basista; 2. pod Sin embargo, los otros tres diccionarios de bolsillo español-checos y checoespañoles de L. Prokopová (1972,1984 y 1990), de un formato más grande, ya tratan los homónimos aparte, empero, sin especificar en la parte introductoria qué criterio se adopta para distinguirlos. Hemos hallado dos ejemplos en esta parte del corpus. bajo* 1 nízký, dolní, mělký 2 (hlas) hluboký; tichý 3 (středověk) raný bajo* pod bajo* m 1 bas; basista 2 mělčina Al contrario, en los diccionarios español-checos d e J. Dubský (1959 y 1963) se indica en la introducción el hecho de que los homónimos se agrupan en el mismo artículo, sin tener en cuenta su etimología, para ahorrar espacio. baj|o, a a 1. nízký, malý; skloněný; hluboký; matný; ~o de fando mělký; ni ~ ni alto flg. prostřední; 2.flg.hrubý, sprostý; adv. tiše, potichu; por lo ~ skrytě, tiše; prep. pod; 81 estar muy por ~ defig.stát hluboko pod; m 1. mělčina; hloubka; 2. bas, basista; 3. pl. spodní prádlo žen; 4. pl. Am. přízemí; ~ón m 1. fagot; l.flg.fam. ztráta, pokles; Jar wn ~ó« /am. hluboce klesnout; -onista m fagotista; -orrelieve m basreliéf; ~ovientre m břicho, spodní část břicha; ~uno, a a nízký, sprostý, podlý Asimismo en la tercera (1979) y en la cuarta edición (1989) del diccionario se alega que los homónimos se catalogan en el mismo artículo, excepto los homónimos verbales y los nominales. Hemos encontrado siete ejemplos en esta parte del corpus, no obstante, en su ordenación no se da uniformidad, ya que se suele registrar primero la entrada del género femenino en la mayoría de los casos, por ejemplo, baba, ordenanza, y en el lema orden se procede al revés. machaca1 f palice, tlouk machaca11 m hovor, otravný člověk, otrava El diccionario español-checo de J. Dubský y V . Rejzek (1999) incluye las mismas instrucciones en la introducción que los dos diccionarios anteriores y añade en la sección dedicada a la organización del diccionario que con el número romano bajo se registran, en diferentes artículos, los homónimos que no disponen del parentesco semántico e histórico común. Igualmente se comete el mismo fallo de no catalogar los homónimos de manera homogénea como en el diccionario anterior (con los mismo ejemplos). En esta parte del corpus se sitúan ocho homónimos. baba^sliz, hlen; slina; (rostlinná) šťáva; echar la ~ slintat • se le cae la ~ con ello hovor, je do toho celý zblázněný, slintá nad tím blahem; echar ~ hovor, zuřit, prskat vzteky; echar la ~ slintat baba11 m bábovička; ~ al ron rumová bábovička El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) trata los homónimos en artículos independientes, sin embargo, no menciona el criterio de su distinción. Como en los diccionarios anteriores no ordena de forma homogénea los homónimos del lema orden, y así no es uniforme al tratar los homónimos de acuerdo con su género. Hemos hallado diez ejemplos de homónimos en esta parte del corpus. cabezota1 /hovor, palice, hlava cabezota2 m hovor, paličák, tvrdá palice 82 cabezón, terco, obstinado, testarudo, tozudo WW1 ñexible El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) describe el tratamiento de la homonimia en la introducción, explicando que los homónimos se registran en sus propios artículos si se trata de diferentes categorías gramaticales, y en el mismo artículo en el caso del infinitivo nominal y de los sustantivos con la alternancia genérica. A pesar de encontrar en el determinado corpus de este diccionario sólo cinco homónimos, podemos hacer constar que no aparecen uniformes: en el ejemplo de olivar se da primero el sustantivo y luego el verbo, y en la voz osar se proporciona primero el verbo y después el sustantivo. olivar1 m olivový háj olivar2 klestit stromy • -se nakypřit, stát se kyprým, nakynout Es evidente, y también se confirma según los pocos ejemplos encontrados, que en el tratamiento de los homónimos en los diccionarios prevalece su organización en la misma entrada para poder ahorrar espacio, y cuando aparecen en artículos independientes, no se da la necesaria uniformidad en su lematización. Si podemos opinar sobre el tratamiento de la homonimia, abogamos por incluir los homónimos en un único artículo por no figurar en nuestros diccionarios la etimología de las unidades léxicas, excepto en el caso cuando los homónimos son el verbo y el sustantivo (pero no el infinitivo nominal). 5.2.2.3 El cuerpo del artículo Hemos mencionado en la parte teórica que el cuerpo del artículo presenta la información sobre el enunciado y comprende la pronunciación, la etimología, la categorización gramatical, las marcas lexicográficas, las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas, las ilustraciones y, por último, las acepciones. Ahora vamos a centrarnos en cada información particular en nuestros diccionarios. La pronunciación se da entre corchetes ante todo para los extranjerismos que suelen presentar las variaciones de las reglas generales de la pronunciación española. 83 El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinsky (1949) ofrece una ayuda con la pronunciación de la x solamente como [s] delante de una consonante al poner en cursiva la letra x. Cuando la x está en la letra redonda se pronuncia como [ks], esto en el caso de hallarse entre las vocales. No hemos encontrado en esta parte del corpus ninguna transcripción fonética. Los primeros dos diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960, 1962) no registran ningunos ejemplos con la transcripción fonética dentro de la parte de nuestro corpus (ni fuera de ella, por ejemplo, la letra w que suele contener transcripciones fonéticas, no figura por completo), y tampoco advierte sobre las posible irregularidades en la pronunciación en la introducción. No obstante, en los tres diccionarios de bolsillo español-checos y checoespañoles posteriores de L. Prokopová (1972, 1984 y 1990) ya aparecen los signos de corchetes en la introducción con la explicación de que sirven para marcar la pronunciación, sin embargo, en nuestro corpus no hemos encontrado ningún ejemplo (y tampoco al buscar en las letras d y p enteras por ser unas de las más voluminosas, y en la k por ser la letra de "préstamos", junto con la w que sigue sin figurar). En la introducción de los diccionarios español-checos de J. Dubsky (1959 y 1963) se hace constar que sólo algunos extranjerismos presentan la transcripción fonética por ser la pronunciación española bastante regular. En nuestro corpus no figura ningún ejemplo con la pronunciación, sin embargo, en la letra k hay dos (en la w está la voz water polo, pero sin la transcripción fonética). krach (pwn. krak) m krach En las dos ediciones posteriores del diccionario español-checo de J. Dubsky (1979 y 1989) se indica en la parte dedicada a la pronunciación que entre corchetes se dan palabras con la pronunciación irregular y extranjerismos. En nuestro corpus de nuevo no se halla ningún ejemplo, por eso hemos buscado en la & (1 ejemplo) y la w (3 ejemplos solamente en la cuarta edición, en la tercera no figura la transcripción en los mismos ejemplos). water m [uáter] záchod El diccionario español-checo de J. Dubsky y V. Rejzek (1999) ofrece la misma información sobre la pronunciación que los dos diccionarios anteriores, añadiendo en la 84 sección dedicada a la organización del diccionario que la pronunciación se da solamente en los casos que se diferencian de la reglas de la ortoepía española. Esta voz disponemos de un ejemplo de nuestro corpus. nabab [naba] m hovor, nabob, boháč, zazobanec El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) omite los corchetes en la lista de todos los signos utilizados, y solamente los menciona entre los ejemplos que ilustran la estructura del artículo lexicográfico, alegando que se usan sólo en los casos no muy claros, ante todo en los préstamos del inglés y francés. Nuestro corpus ofrece un ejemplo. macadam [-an], macadán m makadam; štěrkování; štěrková silnice/vozovka [...] El Gran d iccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) comenta que la pronunciación entre corchetes se da en las palabras donde podría surgir alguna duda sobre su pronunciación, sobre todo en los préstamos del inglés, francés y en algunas palabras indias. Nuestro corpus registra 6 ejemplos. outsider m [outsajdr] outsider sport, i přen. Podemos ver que la pronunciación no se ofrece de manera homogénea, por ejemplo, en la tercera edición del diccionario de J. Dubský (1979) figuran los ejemplos que necesitarían la transcripción fonética (en concreto en la letra w), pero ésta no se proporciona, y que más uniformidad se presenta en el último diccionario que la indica en todos los extranjerismos de nuestro corpus. La información etimológica no se suele dar en nuestros diccionarios por ser sincrónicos, no obstante, en las dos primeras ediciones de los diccionarios de J. Dubský (1959, 1963) aparecen las marcas gal. de galicismo y lat. de latín, y a partir de la tercera edición (incluso el diccionario de J. Dubský y V. Rejzek, y el Gran diccionario) ya solamente la marca lat. En nuestro corpus hemos hallado estos ejemplos de galicismos: madama, obús, orfelinato y objetivo, sin embargo, en ninguno de los diccionarios hemos encontrado la marca lat. 85 La categorización gramatical suele aparecer después del enunciado (o después de la pronunciación, en su caso) y está representada por las marcas gramaticales. El d iccionario portátil bohemio-español y español-bohemio d e F. Rusinský (1949) en su explicación de las abreviaturas alega que los sustantivos sin la marca / (para femenino) son masculinos, luego que la marca adv. se usa para adverbios, la pl. para plural, la pp. para el participio pasado terminado en -ado e -ido, la re/7, para el verbo reflexivo, y la sg. para singular. No hay más marcas gramaticales para otras categorías como, por ejemplo, adjetivo, pronombre, etc., sin embargo, ni tan pocas marcas se utilizan consecuentemente. También podemos alegar que no se señala de forma sistemática el género de los sustantivos, ni la forma femenina de los adjetivos. Además se prescinde del régimen preposicional de los sustantivos, adjetivos y verbos, y en éstos se omiten los cambios ortográficos, el comportamiento sintáctico (usos transitivos e intransitivos) y las formas irregulares con la remisión al infinitivo. aba || jo dol-e, -ů; -lanzar vrhati. (debería aparecer la marca adv.) acá || zde, sem, tudy; -bar (do-, u-, s)končiti (se); s inf.= úplně, právě, konečně [...] (se da la marca inf. a pesar de que no figura en la lista de las abreviaturas) En los primeros dos diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960, 1962) se registran estas marcas gramaticales: / (femenino), inf. (infinitivo), jm. (nombre), m (masculino), mf (masculino y femenino), pl (plural), podst. (sustantivo), pftd. (adjetivo) y sg. (singular). A pesar de "tantas" marcas, la autora usa solamente las de/, m, pl en nuestro corpus. En cuanto a los sustantivos que no aparecen con la marca podst., se da solamente el masculino en los casos de la variabilidad genérica, y no se indican el plural irregular y el régimen preposicional. Los adjetivos no se marcan con la marca pftd. y se proporcionan solamente en masculino, sin plural y sin el régimen preposicional. En los verbos no se señalan los cambios ortográficos, ni las formas irregulares, ni el comportamiento sintáctico, y tampoco el régimen preposicional. obedecer9 poslechnout; hacerse ~ vynutit si poslušnost orgulloso hrdý, pyšný 86 En los tres diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles posteriores de L. Prokopová (1972,1984 y 1990) figuran las mismas marcas gramaticales, excepto la mf y también se usan solamente las de/, m, pl. Como en los dos diccionarios anteriores se mantiene la falta de indicaciones gramaticales en los sustantivos, adjetivos y verbos, excepto el régimen preposicional de los últimos que se completa en algunos casos (obedecer sigue sin la preposición). obligar (a) přimět (k), do-, pri/nutit (k); zavázat (k) Los diccionarios español-checos de J. Dubský (1959 y 1963) incluyen entre las marcas gramaticales: a (adjetivo), adv. (adverbio), ak. (acusativo, solamente en la primera edición), conj. (conjunción), def. (defectivo), / (femenino), interj. (interjección), irr. (irregular), m (masculino), núm. (número), pl. (plural), pp (participio pasado), pref. (prefijo), prep. (preposición), pron. (pronombre y pronunciación), r (reflexivo), s (sustantivo), sg. (singular), subj. (subjuntivo), v (verbo) y vr. (verbo reflexivo). A pesar de figurar en la lista de abreviaturas no hemos encontrado la marca s en nuestro corpus por sobreentenderse en las marcas / y m (lo mismo sucede en los diccionarios anteriores con la marca podst.). Sin embargo, tampoco hemos hallado algunos ejemplos con las marcas núm., pref., r. y subj., aunque hemos buscado también fuera de nuestro corpus. En los sustantivos se da toda la información necesaria, eso es, el género, el plural irregular y el régimen preposicional. No obstante, a veces se da el plural entre paréntesis también en los sustantivos y adjetivos que terminan en -/, -ó, -ú, por ejemplo, baladí, lo que consideramos innecesario porque este tipo de sustantivos y adjetivos forma su plural de manera regular con la desinencia -es, según las conocidas reglas gramaticales. Los adjetivos cumplen todos los requisitos gramaticales, es decir, proporcionan la forma femenina, el plural irregular y el régimen preposicional. Los verbos presentan los cambios ortográficos y, por lo general, el régimen preposicional (pero no en todos los casos como veremos en el caso de obedecer); sin embargo, no se indica el comportamiento sintáctico (solamente se pone la marca ak. para señalar el objeto directo) y faltan las formas irregulares como las entradas independientes. cabaret (pl. cabarets) m kabaret obed|ecer (zc) (ak.) v poslouchat, uposlechnout, být poslušný; řídit se podle, záviset na; ~ a cabeza gacha Am. fam. poslechnout bez odmluvy; hacerse ~ zjednat si 87 poslušnost, prosadit svou vůli; ~ecimiento m, -iencia / poslušnost; ~iente a poslušný En las dos ediciones posteriores del d iccionario español-checo d e J. Dubský (1979 y 1989) aparecen estas marcas gramaticales: ak. (acusativo), def. (defectivo), / (femenino), ger. (gerundio), inf. (infinitivo), m (masculino), pl. (plural), pom. (verbo auxiliar), pp. (participio pasado), předl, (preposición), pñsl. (adverbio), sg. (singular), y subj. (subjuntivo). Podemos observar que las marcas gramaticales se reducen "dramáticamente" (de 21 a 13) y que se forman de manera heterogénea, eso es, de las palabras checas y españolas en comparación con las dos ediciones anteriores cuyas marcas proceden del español. Los sustantivos con la variabilidad genérica se empiezan a catalogar en dos artículos independientes, sin embargo, nos parece más adecuado registrarlos en un único artículo como en las dos ediciones anteriores, por tener las informaciones necesarias todas juntas y no aparte como, por ejemplo, en el caso de abadesa que figura como el cuarto lema después de abad. Los verbos siguen sin indicar el comportamiento sintáctico, no obstante, ya se completa el régimen preposicional en la mayoría de los casos, y tampoco se dan las formas irregulares en artículos independientes. obedecer (zc) poslouchat; uposlechnout; být poslušný; (de) řídit se (podle), záviset (na); ~ a cabeza gacha Am. hovor, poslechnout jako ovce (bez odmluvy); ~ las leyes být poslušný zákonů; ~ a las riendas (kůň) nechat se vést otěžemi; hacerse ~ zjednat si poslušnost, prosadit svou vůli [falta la marca (ak.) de la edición anterior a pesar de seguir en la lista de abreviaturas] El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) dispone de las mismas marcas gramaticales que los dos diccionarios anteriores y añade tres más: adj. (adjetivo), ind. (indicativo) y zájm. (pronombre). El diccionario presenta los sustantivos con la variabilidad genérica también en dos artículos independientes. Asimismo se suele indicar el plural irregular y el régimen preposicional. En cuanto a los adjetivos, a pesar de ofrecer la marca gramatical de adj. en la lista de abreviaturas, ésta no se usa y tampoco aparece la forma femenina. Por otro lado, se registran los plurales irregulares y el régimen preposicional. En los verbos figuran el cambio ortográfico y el régimen preposicional, sin embargo, otra vez falta el 88 comportamiento sintáctico (de nuevo se da la marca de ak. para indicar el objeto directo) y las formas irregulares en los artículos independientes. obedecer (zc) poslouchat; uposlechnout; být poslušný; (de) řídit se (podle), (a) záviset (na); ~ a cabeza gacha Am. hovor, poslechnout jako ovce (bez odmluvy); ~ las leyes být poslušný zákonů; ~ las órdenes uposlechnout rozkazu; podrobit se rozkazům; ~ a las riendas (kůň) nechat se vést otěžemi; hacerse ~ zjednat si poslušnost, prosadit svou vůli En el diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) se dan las siguientes marcas gramaticales: adj (adjetivo), adv (adverbio), conj (conjunción), def (defectivo), / (femenino), ind. (indicativo), inf (infinitivo), interj (interjección), m (masculino), num (numeral), part (partícula), pl (plural), pp (participio pasado), prep (preposición), pron (pronombre), sg (singular), subst (substantivo), y vi (verbo intransitivo). La última marca no aparece dentro de nuestro corpus, ni fuera de él (hemos consultado también la letra/entera y, por ejemplo, fenecer debería llevarla). A l contrario, se da la marca akuz. (suponemos que para denotar la transitividad) en, por ejemplo, ostentar. Los sustantivos se catalogan solamente en masculino singular y los sustantivos irregulares bien en dos artículos independientes como en, por ejemplo, abad, abadesa, o bien en la explicación del término debajo del lema como en, por ejemplo, ogro, ogresa, así que el tratamiento no es uniforme. Suelen aparecer también los plurales irregulares y el régimen preposicional en el mismo artículo o en la explicación del término. Los adjetivos no se indican con la marca adj. y disponen de la forma femenina junto a la masculina, pero en algunos casos se omite. Los plurales irregulares y el régimen preposicional se suelen proporcionar. Los verbos presentan los cambios ortográficos y el régimen preposicional, no obstante, no figuran el comportamiento sintáctico y las formas irregulares en artículos independientes. obedecer (zc) 1 poslouchat; uposlechnout; být poslušný 2 (de) řídit se podle, záviset na; - a cabeza gacha AM hovor, poslechnout jako ovce bez odmluvy; - las leyes být poslušný zákonů; - a las riendas kůň nechat se vést otěžemi; hacerse - zjednat si poslušnost, prosadit svou vůli H 1 observar, respetar, acatar 3 provenir, proceder Wffl 1 desobedecer, rebelarse 89 OBEDECER Nepravidelné sloveso, časuje se jako agradecer: obedezco. El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) abarca estas marcas gramaticales: adj. (adjetivo), / (femenino), ger. (gerundio), imp. (imperativo), impf. (imperfecto), ind. (indicativo), inf. (infinitivo), interj. (interjección), m (masculino), perf. (perfecto), pl (plural), pp (participio pasado), předl, (preposición), pñsl. (adverbio), rozk. (imperativo), sg (singular), spoj. (conjunción), subj. (subjuntivo), zájm. (pronombre) y zp. (modo). Podemos observar que de nuevo se mezclan el checo y el español al formar las abreviaturas, lo que podría influir en la duplicación de las marcas para el imperativo, imp. y rozk. Los sustantivos con la variabilidad genérica se inventarían en dos artículos independientes según el orden alfabético. Se indican el plural irregular, en su caso, y el régimen preposicional. Los adjetivos, sin su marca gramatical, se catalogan solamente en masculino singular, presentan los plurales irregulares (en su caso) y el régimen preposicional. Los verbos ofrecen los cambios ortográficos, las formas irregulares con remisión al infinitivo como el único diccionario, y el régimen preposicional. En cuanto al comportamiento sintáctico, éste se señala mediante las preposiciones con las marcas u.c. (una cosa) y u.p. (una persona): para indicar el objeto directo se usa la preposición a con un punto bajo (a) y para el indirecto la a sin punto como en, por ejemplo, obedecer. obedecer (zc) 1 být poslušný, poslouchat 2 poslechnout a n.p. koho, podrobit se komu 3 podrobit se a u.c. čemu, ustoupit 4 reagovat na co 5 být podroben a u.c. čemu, podléhat čemu (~ a la gravedad terrestre podléhat zemské přitažlivosti) • - con cabeza gacha Am stáhnout ocas, poslechnout bez odmluvy; como -ciendo a un consigna jakoby na dané znamení; -ciendo a un mismo esquema podle stejného schématu; el caballo -ce al freno kůň poslouchá uzdu | se nechá řídit uzdou; - ala fuerza ustoupit násilí; hacerse • - získat si poslušnost; ello -ce al hecho de que ... je to způsobeno tím, že...; - ala necesidad jednat podle potřeby; la enfermedad -ce a los remedios nemoc ustupuje působení léků; como -ciendo a una señal jako na dané znamení; ~ al tiempo jít s dobou; ~ al timón poslouchat kormidlo, být ovládán kormidlem o lodi; más vale ~ que sacrificar moudřejší ustoupí; eso -ce a su voluntad to vyhovuj e j eho přání 90 Por falta de espacio hemos tratado solamente las marcas gramaticales que conciernen los sustantivos, adjetivos y verbos. Aun así podemos hacer constar que el tratamiento de dichas categorías es poco uniforme al marcar unas voces y otras no en la misma categoría, y con las mismas necesidades. Repetimos que, según nuestro parecer, es mejor registrar los sustantivos con la variabilidad genérica en el mismo artículo lexicográfico para un manejo más fácil del diccionario, y que es oportuno indicar la forma femenina en el caso de los adjetivos. Un problema presentan los plurales "irregulares" de los sustantivos y adjetivos por proporcionar en algunas voces terminadas en -/, -ó, ú la desinencia -es y en otras no, por ejemplo, en bambú sí y en ombú no, a pesar de que estas voces, según las conocidas reglas gramaticales, forman el plural de manera regular con la desinencia -es. En los verbos faltan ante todo las formas irregulares en artículos independientes, excepto el Gran diccionario, y el comportamiento sintáctico que indica si el verbo es transitivo e intransitivo. Cabe añadir que, en general, parece que las listas de abreviaturas ofrecen más marcas de las que usan en la práctica. Las marcas lexicográficas son de suma importancia para el usuario porque ayudan a delimitar el uso de una unidad léxica. Nosotros hemos adoptado la clasificación de marcas lexicográficas de J.-A. Porto Dapena que las divide en cuatro grupos fundamentales que vamos a observar en el corpus de nuestros diccionarios de ahí en adelante: 1) Las marcas gramaticales ya las hemos tratado en la categorización gramatical. 2) Las marcas de transición semántica indican el sentido figurado de la palabra- entrada. El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) no dispone de ninguna de ellas. Tampoco los primeros dos diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960, 1962) las proporcionan en la práctica, a pesar de que figura la marca přen. (figurado) en la lista de abreviaturas. Esta marca no se da en nuestro corpus (ni en el caso de cabrón), ni fuera de él, ya que hemos buscado también en las letras/y p enteras. Los otros diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1972,1984 y 1990) también ofrecen la marcapřen. que ya se utiliza. cabrón m kozel; hovor, padouch, lump; přen. paroháč 91 Las primeras dos ediciones del diccionario español-checo d e J. Dubský (1959 y 1963) usan la marca fig. (figurado) con mucha frecuencia y a menudo junto con la marca fam. (familiar que pertenece a las marcas diasistemáticas). cabritilla / kozinka; ~ito m 1. kůzle; 2. fam. podváděný manžel; ~o m Am. kozel; ~ón m 1. kozel; 2. lump, bídák; 3.fig.fam. manžel paroháč; 4. Am. majitel nevěstince; ~onada//¡£. obtěžování; lumpárna; -uno, a a kozí La tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979 y 1989) emplean la marca přen. «en sentido figurado» con mucha menos frecuencia, ya que la omiten o la sustituyen a menudo con la marca hovor, (coloquial que es una marca diasistemática). Por ejemplo, el lema cabrón, que ya no entra en nuestro corpus, es uno de los casos en los que se lleva a cabo la mencionada sustitución. maca f 1 (ovoce) natlučení; přen. vada, nedostatek; skvrna 2 hovor, podvod, uskok El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) usa igualmente la marcapřen. «en sentido figurado», y a menudo la utiliza con la marca hovor. maca/1 (ovoce) naťuknutí; přen. vada, nedostatek; skvrna 2 hovor, podvod, uskok El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) registra también la marca přen. y la usa de manera similar a los diccionarios anteriores. A propósito elegimos el mismo ejemplo maca, como en los diccionarios anteriores, que en este diccionario no lleva la marca přen., aunque es evidente que las acepciones 2 y 3 hicieran un buen uso de ella. maca/1 potlučené/nahnilé/zkažené místo ovoce 2 vada 3 neřest 1 magulladura 2 imperfección En el Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) figura la marca přen. «figuradamente», sin embargo, no suele aparecer en nuestro corpus, excepto en cuatro casos, ombligo, oropel, outsider, ovillo, y solamente con alguna otra marca lexicográfica en el sentido " i přen. " (también en sentido figurado). No se da ni en el caso del lema cabrón. 3) Las marcas diasistemáticas engloban: a) Las marcas diacrónicas que indican el aspecto temporal. 92 El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) y todos los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960,1962,1972,1984 y 1990) no ofrecen ninguna marca diacrónica. Las primeras dos ediciones del diccionario español-checo de J. Dubský (1959 y 1963) ofrecen la marca hist. (histórico) y la neol. (neologismo). Además hemos encontrado en el corpus de la primera edición la marca ant. que no figura en la lista de abreviaturas y la tomamos por anticuado (es el único ejemplo de la marca diacrónica de nuestro corpus). maese m ant. mistr La tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979 y 1989) disponen de la marca hist. (historia) y la zast. (arcaico). En nuestro corpus figuran estos ejemplos: bien/mal nacido {hist.), Santo Oficio {hist.), ostracismo {hist.), ostrogodo {hist.), orejón {hist.), otrora {zast.). otrora zast. kdysi; de ~ dřívější El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) proporciona las mismas marcas que los dos diccionarios anteriores en los mismos ejemplos, excepto osmanlí y otomano que antes aparecían sin la marca hist. otrora zast. kdysi; de ~ dřívější El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) ofrece las marcas dř. (antes), hist. (histórico) y zast. (arcaísmo). Nuestro corpus abarca estos ejemplos: abanderado {hist.), cabe {zast.), bien nacido {hist.), orejón {hist.), y otrora {zast.). otrora zast. kdysi; de ~ dřívější El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) presenta dos marcas: arch. (término arcaico) e hist. (historia). Nuestro corpus contiene estos ejemplos: bobera {hist.), cabalgada {hist.), caballejo {hist.), caballerizo {hist.), naborí {hist.), naboría {hist.), óbolo {hist.), Occitania {hist.), olimpiónico {hist.), ordalías {hist.), orejón {hist.), oriflama {hist.), oseo {hist.), osmanlí {hist.), ostracismo {hist.), ostrogodo {hist.), otáñez {hist.), y otomano {hist.). ordalías fpl hist. ordálie, boží soud b) Las marcas diatópicas señalan la difusión geográfica de una voz. 93 El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) no proporciona ninguna marca diatópica. Los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960, 1962) ofrecen la marca (a) para americano, la arg. para argentino y la šp. para español, no obstante, en nuestro corpus no aparece ni una, y por eso suponemos que no se usan en todo el diccionario. Los otros diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1972, 1984 y 1990) incluyen solamente la marca A para americanismos. En nuestro corpus aparecen sólo cuatro unidades léxicas con esta marca, y eso se debe a que no se registran muchos americanismos y muchas acepciones americanas de las palabrasentrada. Lo hemos averiguado al comparar los corpus de estos diccionarios con los corpus de los dos diccionarios siguientes de J. Dubský. macanudo A výborný, báječný Las primeras dos ediciones del diccionario español-checo de J. Dubský (1959 y 1963) usan la marca Am. con mucha frecuencia para todos los americanismos en general. macan|a ¡Am. 1. indiánský kyj; klacek; obušek; rukojeť biče; motyka; 2.fig.lež; nesmysl, hloupost; nudná rozmluva; ~azo m Am. 1. rána kyjem, silná rána; 2. fig. velká hloupost; otrava, nuda; ~ear v Am. 1. udeřit kyjem, tlouci; 2.fig.dřít se; 3. fig. fam. žvanit nesmysly; otravovat, nudit; ~eador, ~ero mAm.fam. žvástal; ~udo, a aAm. 1. silný, skvělý, báječný; obrovský; 2. těžký, namáhavý; 3. nesmyslný, podivný En la tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo d e J. Dubský (1979 y 1989) aparecen ya las marcas de todos los países hispanoamericanos para indicar el uso particular y restringido de la voz (la cuarta edición añade una marca más, la de An. para Antillas) y la marca Am. para las unidades léxicas usadas en la mayoría de los países de Hispanoamérica. macanudo, -a Am. hovor. 1 strašně silný; skvělý, báječný; ohromný, obrovský, velikánský 2 potřeštěný, ztřeštěný, bláznivý (3a ed.) macanudo, -a hovor. 1 strašně silný; skvělý, báječný; ohromný, obrovský, velikánský 2 Ar., Chi. ztřeštěný, bláznivý (4a ed.) El diccionario español-checo de J. Dubský y V . Rejzek (1999) reduce, en comparación con los dos diccionarios anteriores donde figuran las marcas de todos los 94 países hispanoamericanos, las marcas a cuatro: Am. (americanismo), Ar. (Argentina), Chi. (Chile), Me. (México). Podemos ver el cambio en que los americanismos ya no llevan la marca de un país particular o aparecen con la marca general de Am. En nuestro corpus hemos encontrado solamente dos acepciones con la marca Ar. y una con la Ku. para Cuba que no se da en la lista de marcas. macanudo hovor. 1 strašně silný; skvělý, báječný; ohromný, obrovský, velikánský 2 Am. ztřeštěný, bláznivý El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) registra doce marcas en este orden: A M uso americano, A R uso argentino, CH uso chileno, PO uso portugués, UR uso uruguayo, BO uso boliviano, G U uso guatemalteco, CO uso colombiano, M E uso mexicano, PE uso peruano, V E uso venezolano, C U uso cubano. L a marca PO nos desconcierta bastante por figurar en la lista y también el orden "alfabético" de las marcas. macanudo, -a hovor. 1 strašně silný; skvělý, báječný; ohromný, obrovský, velikánský 2 AR CHI ztřeštěný, bláznivý El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) incluye las marcas de todos los países hispanoamericanos, la de Am., la de Ca para los términos canarios y la Fi para los filipinismos. Cabe decir que es el diccionario con más americanismos en nuestro corpus y esto se debe no solamente al tamaño del diccionario, sino a su objetivo de registrar los americanismos básicos de la vida común, según lo indicado en la introducción del diccionario. macanudo 1 prima, skvělý, fajn; prima, skvěle, fajn 2 ztřeštěný, bláznivý 3 těžký, nesnadný —»4 Ch velikánský c) Las marcas diastráticasy diafásicas no son fáciles de diferenciar entre sí. Según la teoría, las marcas diastráticas señalan el aspecto social, es decir, el nivel de lengua estándar y subestándar, y las diafásicas indican el registro según la situación del discurso, sin embargo, en la práctica diccionarística no se distinguen claramente y a menudo coinciden. Por eso vamos a incluir en las marcas diastráticas solamente las marcas de especialidad, y en las diafásicas las marcas desde lit. (literatura) y poét. (poético) hasta vulg. (vulgar). El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) no ofrece ninguna de estas marcas. 95 Los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L . Prokopová (1960,1962) registran entre las marcas de especialidad las de bot. (botánica), div. (teatro), el. (electrotécnica), hud. (música), chem. (química), mal. (pintura), náb. (religión), pol. (política), sport (deporte), voj. (arte militar), y entre las diafásicas sólo vulg. (vulgar). No obstante, en nuestro corpus no se emplea ni una de ellas, por ejemplo, en el caso de ordenanza que necesitaría la marca voj. no aparece nada, o en el caso de óxido falta la marca chem. Los otros diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L . Prokopová (1972, 1984 y 1990) extienden bastante la lista de las marcas de especialidad en comparación con los dos diccionarios anteriores: anat. (anatomía), bot. (botánica), el. (electrotécnica), fot. (fotografía), fyz. (física), hud. (música), chem. (química), lék. (medicina), mal. (pintura), mat. (matemáticas), mech. (mecánica), mot. (motorismo), náb. (religión), obch. (comercio), pol. (política), práv. (jurisprudencia), sport, (deporte), tech. (técnica), voj. (arte militar), zool. (zoología). Las marcas diafásicas comprenden ya las hovor. (coloquial), lid. (popular) y vulg. (vulgar). En todo el corpus hemos hallado solamente cinco marcas que parecen puestas al azar, ya que, por ejemplo, óxido sigue sin su marca y también el lema otitis apreciaría la marca lék. Las primeras dos ediciones del diccionario español-checo de J. Dubsky (1959 y 1963) presentan estas marcas de especialidad: agr. (agricultura), anat. (anatomía), arq. (arquitectura), art. (arte), astr. (astronomía), astrol. (astrología), aut. (automovilismo), av. (aviación), bot. (botánica), com. (comercio), dep. (deporte), el. (electrotécnica), econ. (economía), fil. (filosofía), fís. (física), fot. (fotografía), geogr. (geografía), geol. (geología), geom. (geometría), gram. (gramática), jur. (jurisprudencia), ling. (lingüística), maq. (maquinaria), mar. (marina), mat. (matemáticas), mee. (mecánica), med. (medicina), met. (metalurgia), mil. (militar), min. (mineralogía y minería), mit. (mitología), mus. (música), ópt. (óptica), pap. (industria del papel), pint. (pintura), pol. (política), quím. (química), radio (radiotelefonía), reí. (religión), taur. (tauromaquia), téc. (técnica), teatr. (teatro), text. (textil), tip. (tipografía), zool. (zoología) y estas marcas diafásicas fam. (familiar), lit. (literatura),poét. (poético), lid. (popular) y vulg. (vulgar). Las marcas de especialidad se usan con relativa frecuencia, pero no de forma homogénea, es decir, en unos casos sí y en otros no, por ejemplo, en ofidios no figura la 96 marca zool. y en ojiva la arq., etc. De las marcas diafásicas figura en nuestro corpus la fam. muy a menudo, una vez la pop. y una vez la vulg. mach|o, a a 1. samčí; 2.fig.silný, velký; m I. samec; kozel; ~ entero plemenný samec; II. 1. hák, šroub; ~ de aterrajar závitník; 2. kovářské kladivo; kovadlina; ~ de tope nárazník; a ~a (y) martillo Am.fig.fam. pořádně, pevně; 3. opěrný sloup; ~ón, ona aAm.fig. velikánský, hromotlucký; m 1. opěrný sloup; 2. Am. vulg. ožrala;/Am. mužatka; ~ota/palice; a la ~ota Am.fig.fam. nedbale, narychlo La tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979 y 1989) cambian la formación de las abreviaturas del español (de las dos ediciones anteriores) al checo y añaden unas pocas más como: círk. (expresión eclesiástica), kuch. (expresión culinaria), meteor, (meteorología), zahr. (orticultura) de las marcas de especialidad, y la arg. (jerga), kniž. (expresión culta) de las marcas diafásicas. Podemos constatar que algunas marcas que faltaban en las dos ediciones anteriores ya se completan en estos diccionarios, por ejemplo, ofidios y ojiva, sin embargo, otras quedan por completar, por ejemplo, naif y obstetricia. De todas las marcas nuevas, no hemos encontrado ni una en nuestro corpus. macho, -a samčí; přen. silný, velký • ml samec; kozel; mezek; Ku. vepř, prase; ~ entero plemenný samec 2 hák; šroub; kovářské kladivo; kovadlina; ~ de aterrajar závitník; ~ de tope nárazník 3 opěrný sloup 4 Ku. hovor, chlápek, chlap El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) también dispone de las mismas marcas que los dos diccionarios anteriores y agrega estas marcas de especialidad: bank. (banca), biol. (biología), dět. (expresión infantil), dopr. (transportes), farm. (farmacia), film, (cinematografía), fin. (finanzas), kosm. (cosmética), kož. (curtiduría), mysl. (cinegética), pošt. (correos), potrav, (alimentación), prům. (industria), psych, (psicología), řem. (artesanía), slév. (fundición), stat. (estadística), stroj. (maquinaria), škol. (enseñanza), teléf. (telefonía), telev. (televisión), veter. (veterinaria), želez, (ferrocarril), y una marca diafásica más, la slang, (argot). Como podemos apreciar, son muchísimas marcas para el usuario y parece que también para la orientación del lexicógrafo, ya que se duplican las marcas arg. y slang. De nuevo se completan algunas marcas en unas voces, por ejemplo, obstetricia, y en algunas no, por ejemplo, ababa y bacteria. De las marcas nuevas se sitúan en nuestro corpus, por ejemplo, la slang, en ofís y lafarm. en opiata. 97 macho samčí; přen. silný, velký, mužný, chlapský •ml samec; kozel; mezek; entero plemenný samec 2 hák; šroub; kovářské kladivo; kovadlina; ~ de aterrajar závitník; ~ de tope nárazník 3 opěrný sloup El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) ofrece unas marcas similares que los diccionarios anteriores y añade todavía algunas más: archeolog. (arqueología), bibl. (bíblico), dějep. (histórico), etn. (étnico), log. (lógico), ryb. (pesca), spol. (social), výtv. (artes plásticas). Tal como en el diccionario anterior se duplican algunas marcas, la dějep. con la hist. Entre las marcas diafásicas figuran: bás. (poético), dial, (dialectal), fam. (familiar), h ovor, (coloquial), lid. (popular), lit. (literario), nář. (dialectal), slang, (argot), vulg. (vulgar). De nuevo se duplican las marcas, esta vez las dial. y nář. A pesar de la gran variedad de las marcas diafásicas, en nuestro corpus se dan sólo tres de ellas, ante todo la marcas hovor., tres veces la lid. y una vez la vulg. De las marcas de especialidad nuevas no aparece ninguna en nuestro corpus. Asimismo algunas voces siguen sin marcar, por ejemplo, bacteria. macho, -a 1 samčí 2 mužný; chlapský; přen silný, velký • m 1 samec; kozel; mezek; - entero plemenný samec 2 hák; šroub; kovářské kladivo; kovadlina; ~ de aterrajar závitník; ~ de tope nárazník 3 opěrný sloup 4 cu hovor, chlápek, chlap H a dj 2 varonil, viril, machote WB1 adj 2 afeminado m 1 hembra El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) proporciona unas marcas de especialidad parecidas a los demás diccionarios (con unos pocos cambios) y extiende su lista por otras: admin. (administración), geod. (geodesia), ker. (cerámica), les. (silvicultura), lov. (caza), metr. (métrica), piv. (industria de la cerveza), polygr. (poligrafía). En cuanto a la marcas diafásicas, opta por cinco de ellas: arg. (término argótico), bás. (término poético), h ovor, (término coloquial, expresión familiar), lid. (término popular), vulg. (vulgar). Igualmente sucede la redundancia de las mismas marcas en los mismos casos como en los diccionarios anteriores y el lema bacteria sigue sin su propia marca (no obstante, ababa ya se marca). E l lema macho ya no entra en nuestro corpus, y por eso vamos dos ejemplos nuevos. nacre m Cu arg. běloch ovillejo m 1 metr. osmislabičné trojverší 2 klubíčko 98 4) Las marcas connotativas indican una actitud del hablante. Según la parte teórica, la marca vulg. (vulgar) pertenece a este campo también, no obstante, nosotros preferimos clasificarla solamente entre las marcas diasistemáticas. El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) y todos los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960,1962,1972,1984 y 1990) no presentan ningunas marcas connotativas. Las primeras dos ediciones del diccionario español-checo de J. Dubský (1959 y 1963) abarcan las siguientes marcas: desp. (despectivo), fest. (festivo) y joc. (jocoso). Para nosotros, las marcas fest. y joc. son unas marcas bastante parecidas en su denotación, y por eso, abogaríamos por el uso de la marca joc. solamente por corresponder más al checo žertovný. En nuestro corpus hemos localizado sólo 3 ejemplos de la marca desp. macaco, a a Am. flg. ošklivý, odporný; m 1. opičák; 2. Am. desp. Brazilián; Číňan; fam. strašák; strašidlo; čert La tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979 y 1989) incluyen las marcas hanl. (expresión peyorativa), iron. (expresión irónica) y žert. (jocosamente), sin embargo, en nuestro corpus hemos hallado solamente los ejemplos con la marca hanl. (8 en total). macaco, -a Am. šeredný jako opice; odporný « m i zool. opička makak 2 A m . hanl. Braziliánec; žluťas (Číňan) 3 Me. hovor, strašidlo; strašák; čert El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) comprende las mismas marcas que los dos diccionarios anteriores, y se dan los mismos ejemplos de la marca hanl., excepto uno. macaco Am. šeredný jako opice; odporný « m i zool. opička makak 2 Am. hanl. Číňan El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) engloba las marcas hanl. (peyorativo), iron. (irónico) y pejor. (peyorativo). De nuevo se da la redundancia en las marcas hanl. y peyor., ya que bastaría solamente con una de ellas. En nuestro corpus figura 6 ejemplos con la marca hanl. macaco, -a A M šeredný jako opice; odporný « m i zool. opička makak 2 A M hanl. Braziliánec; žluťas Číňan 3 M E hovor, strašidlo; strašák; čert 99 El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) proporciona las marcas hanl. (término peyorativo), iron. (término irónico) y žert. (término jocoso). Nuestro corpus cuenta sólo con 3 ejemplos y, por lo tanto, podemos constatar que las marcas connotativas no se usan mucho en este diccionario, ni en los ejemplos con la marca hanl. que contienen los demás diccionarios, ni en las voces como, por ejemplo, oparrón Ar blbý na kvadrát. macaco 1 Am šeredný 2 PR pitomý A ml zooi. makak opice —»2 Am hanl. Braziliánec 3 žluťas Číňan 4 Mé strašidlo • ~ viejo no sube a palo podrido Ar kdo se jednou spálí, bojí se i vody En general y según lo visto, las marcas lexicográficas aparecen de forma poco sistemática: se duplican con mucha frecuencia, no se dan en las voces que las necesitan, cambian en ciertas unidades léxicas con el paso del tiempo, y expresan bastante el punto de vista subjetivo del lexicógrafo, ante todo, las marcas diasistemáticas como, por ejemplo, la hovor, (coloquial o familiar) que suele etiquetar las palabras desde las familiares hasta las vulgares. Las citas y los ejemplos de uso. Como hemos mencionado en la parte teórica, las citas proceden de los textos de la lengua escrita, mientras que los ejemplos de uso están inventados por el lexicógrafo. Sólo dos diccionarios de los trece estudiados presentan los ejemplos de uso. El primero es el diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) que proporciona los ejemplos de uso de manera poco homogénea en algunas explicaciones del término. En nuestro corpus, a pesar de tener aproximadamente 1000 lemas, se dan solamente 35 ejemplos de uso. En algunos de ellos se ofrecen los ejemplos dianormativos que, sin embargo, están presentados de una forma gráfica poco transparente, como veremos en un ejemplo más adelante, y eso puede llevar al aprendizaje de forma errónea al hacer una consulta rápida. Por eso, sería oportuno marcar los usos incorrectos con un asterisco como es la práctica lingüística normal y corriente, no obstante, éste ya se utiliza para indicar los verbos irregulares. ÓPTIMO Absolutní superlativ přídavného jména bueno. Není možné jeho spojení s příslovci muy, más, menos: 100 un resultado muy (nebo más) óptimo. El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) sitúa los ejemplos entre paréntesis, ante todo en las voces con muchas acepciones (pero también se dan en los lemas con una o dos acepciones) para aclarar y completar sus usos particulares. Sin embargo, la selección de los lemas con los ejemplos es bastante azarosa, y por eso, haría falta poner los ejemplos de forma más sistemática. na lid. vůbec nic (¡no tiene • desparpajo la niña ni ~ / ta holka je úplný dřevo) nación fl národ (Naciones Unidas Spojené národy) 2 národnost (de ~ española španělské národnosti) 3 stát, země 4 původ (francés de ~ původem Francouz) • de ~ Cu africký • m Am Taliján Podemos afirmar que en la mayoría de nuestros diccionarios (11 de 13) faltan los ejemplos de uso que resultan tan útiles para el usuario al ofrecer el contexto del lema, y cuando se proporcionan, no son homogéneos, ni sistemáticos, se dan bien pocos (para ahorrar espacio), y además se ofrecen según el parecer subjetivo del lexicógrafo. Las expresiones fijas engloban sintagmas nominales, colocaciones, locuciones, modismos, frases hechas, etc. Por la extensión limitada de nuestro trabajo vamos a tratar las expresiones fijas como un conjunto, prescindiendo de una clasificación más detallada. El d iccionario portátil bohemio-español y español-bohemio d e F. Rusinský (1949) no contiene ningunas expresiones fijas. Los primeros dos d iccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles d e L. Prokopová (1960, 1962) ofrecen las expresiones fijas de manera reducida de acuerdo con su tamaño. nac|er9 narodit se; vzniknout; pučet; pramenit; ~ de pie narodit se na šťastné planetě; -¡miento m narození; vznik; původ; jesle Por otro lado, los otros tres d iccionarios d e bolsillo español-checos y checoespañoles d e L. Prokopová (1972, 1984 y 1990), por ser unos diccionarios más grandes que los dos diccionarios anteriores, proporcionan también más expresiones fijas. 101 nacer9 z-, na/rodit se, vzniknout; pramenit; ~ de pie n. con buena estrella přen. narodit se na šťastné planetě Vamos a seguir el mismo ejemplo también en todos los demás diccionarios para poder ver el tratamiento y el continuo desarrollo de las expresiones fijas en el lema en cuestión. La primera y la segunda edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1959,1963): nac|edero, a a rodící se; ~er (zc) v na~, z~, rodit se; vylíhnout se; pučet; pramenit, vyvěrat; pocházet z; vzniknout; ~er config.fam. mít vrozeno co; ~er con buena estrella, de pie, en hora buena fam. narodit se na šťastné planetě; ~er de cabeza fam. mít smůlu; ~er en malvas fig. fam. být prostého, nízkého původu; ~er en las malvas fig. fam. být dobrák od kosti; al ~er el día za úsvitu; nadie ~e(mos) sabiendo, enseñado (enseñados) fam. žádný učený z nebe nespadl; ~ida f Am. na~, z/rození; počátek; -ido, a a na~, z~, v/rozený; bien (mal) -ido urozeného (prostého) původu; m stvoření, člověk; -iente a rodící se, počínající, vznikající; vycházející (slunce); ~imiento m 1. na~, z/rození; vznik, původ; vylíhnutí; de -imiento od narození; por -imiento rodem; 2. pl. jesličky En la tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979,1989) ya aparece el cuadratín blanco para separar las expresiones fijas. nac|er (zc) narodit se; zrodit se (i přen.); vylíhnout se; pramenit; vyvěrat (i přen.); pučet; přea vzniknout; (de) pocházet z; (con) přen. hovor, mít vrozeno (co), narodit se již (s) • ~ de cabeza hovor, mít strašnou smůlu; al ~ el día za úsvitu; - con buena estrella | de pie | en hora buena hovor, narodit se na šťastné planetě, mít veliké štěstí; ~ en malvas hovor, být prostého původu; být nízkého rodu; - en las malvas hovor, být dobrák od kosti; nadie -emos sabiendo | enseñado(s) hovor. úsl. žádný učený z nebe nespadl «-se 1 klíčit 2 párat se El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) cambia el cuadratín blanco por el rombo. nac|er (zc) narodit se; zrodit se (i přen.); vylíhnout se; pramenit; vyvěrat (i přen.); pučet; přea vzniknout; (de) pocházet (z); (con) přen. hovor, mít vrozeno (co), narodit se již (s) • ~ de cabeza hovor, mít strašnou smůlu; al ~ el día za úsvitu; ~ con 102 buena estrella / de pie / en hora buena hovor, narodit se na šťastné planetě, mít veliké štěstí; ~ en malvas hovor, být prostého původu; být nízkého rodu; ~ en las malvas hovor, být dobrák od kosti; nadie -e / -emos sabiendo / enseñado(s) hovor, úsl. žádný učený z nebe nespadl; no he nacido ayer / hoy nejsem včerejší / dnešní • -se 1 klíčit 2 párat se El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999): nac|er (zc) 1 narodit se; zrodit se i přen. 2 vylíhnout se 3 pramenit; vyvěrat i přen.; pučet 4 přen. vzniknout; (de) pocházet z 5 (con) přen. hovor, mít vrozeno co, narodit se již s; - de cabeza hovor, mít strašnou smůlu; al ~ el día za úsvitu; - con buena estrella/de pie Ien hora buena hovor, narodit se na šťastné planetě, mít veliké štěstí; - en malvas hovor, být prostého původu; být nízkého rodu; - en las malvas hovor, být dobrák od kosti; nadie -emos sabiendo I enseñado(s) hovor. úsl. žádný učený z nebe nespadl; no he nacido ayer / hoy nejsem včerejší / dnešní • -se 6 klíčit 7 párat se H 1> 2, 3 originarse, emerger 1,2 alforar 4 proceder, arrancar, deberse, inferirse WB1 1 morir, fallecer, declinar, desaparecer NACER Nepravidelné sloveso. Časuje se jako agradecer: nazco, nazcas. El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993): nacer (zc) 1 narodit se, přijít na svět; rodit se, zrodit se (~ poeta \ para poeta být rozený básník) 2 líhnout se 3 pučet, rašit 4 růst, narůstat (le han -cido alas narostla mu křídla) 5 začínat o trati apod. 6 vzniknout, mít původ, zrodit se o myšlence apod. 7 pramenit, vyvěrat 8 pocházet z rodiny 9 mít vrozené vlohy a \ para u.c. k čemu; mít vrozeno con u.c. co —> 10 Mé zachtít se (yo hago- lo que me nazca dělám si, co chci) • el que -ce barrigón, aunque lofajen Cu, el que -ce ombligón, aunque lofajen cien veces Co jaký se kdo narodil, takový je; ~ de cabeza mít od narození smůlu; le han cido los dientes allí \ en ello \ haciéndolo to už má v krvi | vrozené, s tím už se narodil; cada uno donde -ce všude dobře, doma nejlépe; nadie -ce \ -emos enseñado enseñados \ sabiendo žádný učený z nebe nespadl; - con (buena) estrella narodit se na šťastné planetě; ha -cido en hora buena uměl se narodit; hoy he -cido dnes 103 jsem se podruhé narodil; no he -cido hoy nejsem dnešní; ha -cido en malvas je prostého původu; ha -cido en las malvas je to dobrák od kosti; - martes mít pech od narození; ~ fuera de matrimonio být nemanželského původu; quien antes -ce, antes pace kdo dřív přijde, ten dřív mele; ~ parado \ de pie \ de pies \ en su ron Cu | con suerte \ vestido narodit se na šťastné planetě; ~ mal parado \ con mal de ojo narodit se na nešťastné planetě, mít smůlu; yo -cíprimero já tu byl dřív; -ció en mala sombra má pech; ha -cido tarde ještě mu teče mléko po bradě; ha -cido usted muy tarde na mne si musíte přivstat; no ~ de la tierra nenarodit se ze vzduchu; ~ mít v životě smůlu; ha vuelto- a ~ je jako by se znovu narodil • -se 1 klíčit 2 párat o stezích aj. Como podemos ver, las expresiones fijas en el lema nacer son muy parecidas casi en todos los diccionarios, excepto el Gran diccionario, sólo cambia el aspecto gráfico y, a veces, el orden. En todos los diccionarios de J. Dubský, salvo el elaborado con V. Rejzek, sería oportuno poner las expresiones fijas en negrita para una orientación más fácil, ya que como podemos observar, por ejemplo, en el Gran diccionario, uno se pierde por completo solamente entre las frases en la letra cursiva y las acepciones en la redonda. Los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas. En este apartado vamos a tratar solamente los sinónimos y los antónimos, porque las demás relaciones semánticas, por ejemplo, la paronimia, no figuran en nuestros diccionarios. El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) y todos los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960, 1962, 1972, 1984 y 1990) no proporcionan ningunas relaciones semánticas. La primera y la segunda edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1959, 1963) separan los sinónimos con la coma en unos pocos casos, como podemos ver en el ya citado lema nacer, nacer con buena estrella, de pie, en hora buena fam. narodit se na šťastné planetě. No obstante, en general, los sinónimos y los antónimos no se dan. La tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979, 1989) sustituyen las comas por la pleca, cuando se ofrecen en unos pocos ejemplos (por ejemplo, en el citado lema nacer, nacer con buena estrella | de pie | en hora buena hovor. 104 narodit se na šťastné planetě, mít veliké štěstí), sin embargo, como las dos ediciones anteriores no registran los sinónimos y los antónimos al final del artículo lexicográfico. La pleca para los sinónimos y la pleca doble para los antónimos aparecen en el Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993). La primera se usa con mucha frecuencia como hemos visto en el ya observado lema nacer (citemos otra vez sólo una parte, por ejemplo, nacer parado \ de pie \ de pies \ en su ron Cu | con suerte \ vestido narodit se na šťastné planetě), mientras que la segunda se da raramente. En el diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) en vez de la pleca se utiliza la raya oblicua para las expresiones sinónimas (como, por ejemplo, en nacer con buena estrella / de pie / en hora buena hovor, narodit se na šťastné planetě, mít veliké štěstí) y dos rayas oblicuas para las antónimas que se suelen proporcionar poco. El único diccionario que presenta los sinónimos y los antónimos al final del artículo lexicográfico es el diccionario español-checo de un grupo de autores (1999), lo que hemos podido apreciar ya en muchos ejemplos citados a la largo de nuestra análisis práctica. Citemos entonces solamente un ejemplo más: macabro, -a pohřební; umrlčí; přen. hrůzný fúnebre, lúgubre, tétrico Wffl alegre, jocoso Suponemos que la falta de las relaciones semánticas en nuestros diccionarios se debe a su objetivo de ahorrar cuanto más espacio posible, no obstante, abogaríamos por incluirlas (y no sólo los sinónimos y los antónimos) por ser una herramienta de codificación de mucha utilidad. Las ilustraciones que incorporan los dibujos, las tablas, los cuadros, etc., figuran sólo en uno de nuestros diccionarios, en el diccionario español-checo de un grupo de autores (1999). En nuestro corpus se hallan la ilustración de badminton, la de caballete, el cuadro de la conjugación del verbo caber, la ilustración de oído y el cuadro de la conjugación del verbo oír, la ilustración de ojo, el cuadro de la conjugación de oler, la ilustración de órgano (instrumento musical), la de orquesta, la de oruga, la de oso y la de oveja. De todas estas ilustraciones nos parecen útiles solamente los cuadros de conjugación 105 y las ilustraciones de oído y ojo que ofrecen bastante léxico adecuado, porque los demás dibujos son demasiado simples con poco o ningún léxico. Las acepciones. La acepción es el significado de la unidad léxica polisémica que se enumera y se suele separar por medio de la pleca doble, la raya oblicua o el punto y aparte, como ya hemos visto en la parte teórica. La ordenación de acepciones se hace después de su separación y, por lo tanto, vamos a tratarla después de observar las separaciones en nuestros diccionarios. En el diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio d e F. Rusinský (1949) se separan las acepciones mediante la coma o el punto y coma. Como podemos observar en los ejemplos, la separación no es uniforme, no obstante, suponemos que la intención del autor es que el punto y coma separe las acepciones con mayor diferencia y que la coma divida las acepciones similares. abjurar odpnsáhnouti, odvolati. caf || é káva; kavárna; ~etero konvice kávová; ~ila/zástup, množství De la misma manera se separan las acepciones en los diccionarios d e bolsillo español-checos y checo-españoles d e L. Prokopová (1960, 1962), sin embargo, esta vez ya de forma más homogénea en cuanto al uso del punto y coma en el caso de las acepciones con mayor diferencia, y la coma en el caso de las acepciones parecidas. Para las acepciones "totalmente" distintas se utilizan los números arábigos, sin embargo, sólo en 4 lemas de unos 500 que forman nuestro corpus, lo que de nuevo revela el uso poco uniforme de esta separación con números arábigos, ya que también sería oportuno enumerar las acepciones, por ejemplo, en el caso del lema abono o madre. olor m pach, vůně; mal ~ zápach Los d iccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles d e L. Prokopová (1972, 1984 y 1990) presentan el tratamiento de la separación más uniforme que los dos diccionarios anteriores en cuanto a las acepciones "totalmente" distintas. E l lema abono (que ya no entra en nuestro corpus) se separa ya con los números arábigos, igualmente que el lema madre. olor m pach, vůně; mal ~ zápach; tomar el ~ (de) načichnout (čím) 106 En el resto nuestro corpus se da también el mismo tratamiento homogéneo, y por eso, otra vez, vamos a seguir el mismo lema para verlo en todos los demás diccionarios. La primera y la segunda edición del diccionario español-checo d e J. Dubský (1959, 1963) advierten, por primera vez, en la introducción que los significados similares se separan con la coma, los diferentes con el punto y coma, y los "totalmente" distintos con los números arábigos. L os números romanos separan los homónimos de diferente etimología situados en el mismo artículo lexicográfico. En nuestro corpus podemos observar que el punto y coma separa además las acepciones ya divididas mediante los números arábigos. olor m 1. vůně, pach; mal ~ zápach; ~ a guardado zatuchlina; ~ a ratón myšina; 2. fig. naděje, příslib; 3. fig. pověst, proslulost; ~ oso, a a vonný, vonící; -izar v navonět En la tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo d e J. Dubský (1979, 1989) se proporcionan unas reglas de separación parecidas a las dos ediciones anteriores (sólo los números romanos ya se omiten en los homónimos). Asimismo se prescinde del punto y coma entre las acepciones separadas ya por medio de los números arábigos. olor m 1 vůně; pach; buen ~ vůně; ~ a guardado zatuchlina; mal ~ zápach; ~ a ratón myšina; despedir un ~ vydávat pach ; el ~ me halagó las narices vůně příjemně dráždila můj čich 2 naděje, příslib; pověst, proslulost; murió en ~ de santidad přen. zemřel ve vší počestnosti \ jako poctivý člověk, (žena) zemřela jako panna El diccionario español-checo d e J. Dubský y V. Rejzek (1999) ofrece en la introducción la misma información sobre la separación de acepciones como los dos diccionarios anteriores. olor m 1 vůně; pach; buen ~ vůně; ~ a guardado zatuchlina; mal ~ zápach; ~ a ratón myšina; d esped ir un ~ vydávat pach; el ~ me halagó las narices vůně příjemně dráždila můj čich 2 naděje, příslib; pověst, proslulost; murió en ~ de santidad přen zemřel ve vší počestnosti / jako poctivý člověk, (žena) zemřela jako panna 107 El d iccionario español-checo d e un grupo d e autores (1999) no aclara la separación de acepciones en la introducción, no obstante, sigue el mismo procedimiento que los diccionarios anteriores. olor m 1 vůně; pach; buen ~ vůně; - a guardado zatuchlina; mal ~ zápach; - a ratón myšina; despedir un - vydávat pach; 2 naděje, příslib; pověst, proslulost; murió en ~ de santidad přen. zemřel ve vší počestnosti / jako poctivý člověk, žena zemřela jako panna OLOR Toto podstatné jméno se pojí s předložkou a, nikoliv s de: olor a quemado , nikoliv olor de quemado.//Používá se v příslovečné vazbě en olor de multitudes (bouřlivě vítán davy), ve kterém bývá chybně nahrazováno podstatným jménem loor (chvála): Llegó en loor de multitudes. El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) proporciona las reglas de la separación de acepciones en la introducción y también son las mismas que en los diccionarios anteriores. olor m 1 pach; vůně; zápach (~ a cocinería kuchyňský pach; ~ fétido de la boca zápach z úst; despedir • un ~ agradable vydávat příjemnou vůni; ~ a violetas fialková vůně) —> 2 pl Gu koření • un ~ se me coló • por las narices jakýsi pach mě udeřil do nosu; ~ a chivo macho \ viejo Cu kozlina; me da - el ~ de u. c. tuším | cítím v tom co; estar -al ~ 1. čmuchat 2. čekat za bukem; estar • de ~ Do být v nejlepší zábavě; estar • de ~ y flor Do mít se jako prase v žitě; ¡qué ~ a gas! tady smrdí plyn!; ~ a guardado zatuchlina; ~ a humanidad člověčina; mal ~ zápach, puch; ~ a ratón myšina; en ~ de santidad ve velké slávě zemřít; tener • ~ zapáchat, páchnout; tener- ~ a viejo páchnout stářím | starobou; tiene - ~ a queso Ch smrdějí mu nohy Según lo visto en la parte teórica, la ordenación en los diccionarios generales bilingües se puede llevar a cabo de acuerdo con el criterio de frecuencia que se puede combinar con el criterio empírico (que, a su vez, consiste en el criterio categorial y diasistemático). El criterio lógico es adecuado ante todo para las subacepciones. Estudiemos, entonces, la práctica en la ordenación de acepciones en nuestros diccionarios. 108 El diccionario portátil bohemio-español y español-bohemio de F. Rusinský (1949) organiza sus acepciones según el orden alfabético ya que lematiza las palabrasentrada según la paronimia. bab || a/, ~ear slin-a, -tatí; -ieca hlupák; -osa/šnek Los diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1960, 1962) ordenan las acepciones de acuerdo con el criterio de frecuencia según lo afirmado en la introducción. En la práctica este criterio se combina con el empírico. oficial úřední; m tovaryš, vyučený dělník; důstojník Los otros tres diccionarios de bolsillo español-checos y checo-españoles de L. Prokopová (1972, 1984 y 1990) asimismo en la introducción indican que organizan las acepciones conforme su frecuencia de uso. En la práctica se aplican los mismos criterios que en los diccionarios anteriores, y en unos pocos casos que llevan la marca přen. se utiliza el criterio lógico (al partir de una acepción básica a la que se refieren las otras que se relacionan con ella). abatir po-, s/razit, sklátit, skácet; přen. zdeptat Todos los demás diccionarios ya siguen la ordenación similar a los últimos diccionarios de L. Prokopová, es decir, se emplea el criterio de frecuencia junto con el empírico y el lógico. Elijamos, pues, un ejemplo cuya organización vamos a estudiar en nuestros diccionarios a continuación. La primera y la segunda edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1959,1963) indican en la introducción que en cuanto a las acepciones, estas se organizan de este modo: primero aparece el significado recto y luego el figurado (con la marca//g.), o primero se da la acepción básica y luego la de especialidad o, coloquial o familiar (con la marca/am.), y después los americanismos. orondo, a a 1. břichatý (nádoba); 2. flg. fam. nafouknutý, opuchlý; nafoukaný, nadutý; ~ y morondo fam. spokojený; 3. Am. vážný, klidný En la tercera y la cuarta edición del diccionario español-checo de J. Dubský (1979, 1989) se indica la misma ordenación de acepciones, excepto en el caso de la acepción coloquial que ya precede a la acepción especializada. 109 orondo, -a 1 (nádoba) břichatý, baňatý 2 hovor, nafouknutý; opuchlý; přen. nafoukaný, nadutý; ~ y morondo hovor, náramně spokojený 3 Ar. vážný; klidný El diccionario español-checo de J. Dubský y V. Rejzek (1999) ofrece las mismas reglas que los dos diccionarios anteriores. orondo 1 (nádoba) břichatý, baňatý 2 hovor, nafouknutý; opuchlý; přen. nafoukaný, nadutý; ~ y morondo hovor, náramně spokojený 3 Ar. vážný; klidný El diccionario español-checo de un grupo de autores (1999) no señala la ordenación de acepciones empleada. orondo, -a 1 nádoba i člověk břichatý, baňatý 2 hovor, nafouknutý; opuchlý 3 přen. nafoukaný, nadutý; - y morondo hovor, náramně spokojený 4 AR vážný; klidný H 1 rollizo, obeso 3 ufano, pancho, ancho WB1 1 delgado 3 avergonzado El Gran diccionario español-checo en dos tomos de J. Dubský et al. (1993) proporciona las mismas reglas de ordenación como la tercera y la cuarta edición de J. Dubský. orondo 1 břichatý, baňatý o nádobě 2 nafouknutý, opuchlý 3 nafouklý, nabubřelý sloh 4 nafoukaný, nadutý člověk —> 5 Ar klidný, rozvážný • iba • muy ~ con su abrigo byl velice pyšný na svůj kabát; ~ y morondo úplně spokojený, na vrcholu blaha; ~ de orgullo nadýmající se pýchou; quedar tan ~ 1. zpychnout 2. ztloustnout El tratamiento de las acepciones, eso es, la separación y la ordenación, es muy parecido en todos los diccionarios, excepto el más antiguo de F. Rusinský y los dos primeros de L. Prokopová. Nosotros hemos observado, al buscar unos ejemplos de nuestro corpus, que la separación de acepciones puede ser bastante ambigua a veces por usar el punto y coma en algunos casos donde nosotros pondríamos los números arábigos. Sin embargo, entendemos que es nuestro punto de vista subjetivo, tal como lo es el del lexicógrafo (que desde luego es un experto), y por eso no hemos propuesto ningunas mejoras concretas en tales casos (también por la falta de espacio). En cuanto a la ordenación de acepciones el criterio de frecuencia en combinación con el empírico y el lógico nos parecen adecuados por ir de lo más básico y/o recto, a través de lo coloquial, a lo más especializado y/o figurado. 110 5.3 Resumen La parte práctica la hemos dedicado al estudio de la macroestructura y la microestructura de los trece diccionarios seleccionados que abarcan cincuenta años del trabajo lexicográfico del s. X X (1949-1999). Primero, hemos observado la macroestructura, en concreto las partes del diccionario y la tipología de las entradas. Hemos visto que con el paso del tiempo va mejorando el aspecto gráfico que aboga por la transparencia y el uso de los cuadros para facilitar cuanto más posible la información gramatical. Las entradas se exponen cada vez de forma más clara (aunque no se llega a las entradas en color), ante todo los derivados que muy pocas veces ya se registran en el mismo artículo lexicográfico. Por otro lado, hay lagunas en catalogar los abreviamientos (por ejemplo, boli, depre, etc.) y las siglas y acrónimos más comunes (por ejemplo, AVE, IVA). También sería oportuno dejar de inventariar las letras ch y // aparte e incorporarlas dentro de la c y la /, respectivamente; y proporcionar unas instrucciones explícitas de uso y una clara estructura de las entradas para un usuario explícito en la introducción del diccionario. Asimismo consideramos inaceptable reimprimir constantemente los mismos diccionarios sin cambio alguno, como en el caso de L. Prokopová. Segundo, nos hemos centrado en la microestructura que comprende el aspecto gráfico del artículo lexicográfico, el enunciado y el cuerpo del artículo. En lo que se refiere al aspecto gráfico del artículo lexicográfico, los diccionarios más transparentes son los últimos diccionarios del s. XX, es decir, el diccionario español-checo de J. Dubsky y V. Rejzek (1999) y el diccionario español-checo de un grupo de autores (1999). Al contrario, entre los diccionarios menos claros pertenecen el más antiguo y pequeño de F. Rusinsky (1949) y, sorprendentemente, el más grande en dos tomos de J. Dubsky et al. (1993) que resulta ser de difícil manejo ante todo en los lemas con muchas acepciones. El enunciado, a su vez, abarca el tratamiento de la lematización y de la homonimia. En cuanto a la primera, hemos tratado la lematización en las categorías gramaticales más importantes, eso es, los sustantivos, los adjetivos y los verbos, y todas se catalogan según las reglas dadas en la parte teórica. Las únicas excepciones en el tratamiento tradicional presentan el diccionario de F. Rusinsky (1949) por lematizar las voces según la paronimia, y el Gran diccionario de J. Dubsky et al. (1993) por registrar las formas verbales irregulares en artículos independientes como el único de todos los diccionarios estudiados. 111 En lo que concierne al tratamiento de los homónimos en nuestros diccionarios, hemos observado que se opta, por lo general, por su organización en el mismo artículo lexicográfico para ahorrar espacio, y cuando se dan aparte, su lematización no es uniforme, por ejemplo, al registrarse en un lema como primero el sustantivo y como segundo el verbo, y en el otro al revés. Nosotros abogamos por incluir los homónimos en un único artículo, por desconocerse la etimología en nuestros diccionarios, salvo los casos cuando los homónimos son el verbo y el sustantivo (pero no el infinitivo nominal). El cuerpo del artículo engloba la pronunciación, la etimología, la categorización gramatical, las marcas lexicográficas, las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas, las ilustraciones y las acepciones. La pronunciación se ofrece ante todo en los extranjerismos, sin embargo, no se da de manera homogénea, porque depende de lo que el lexicógrafo percibe como problemático de pronunciar. El diccionario con la pronunciación más uniforme es el Gran diccionario de J. Dubsky et al. (1993). La etimología no se suele proporcionar en nuestros diccionarios, solamente la primera y la segunda edición del diccionario de J. Dubsky (1959, 1963) ofrece algunos galicismos. Casi en todos los diccionarios aparece la marca lat., sin embargo, no se encuentra en nuestro corpus. La categorización gramatical tampoco resulta uniforme en nuestros diccionarios. Hemos estudiado las marcas gramaticales de los sustantivos, los adjetivos y los verbos. Los sustantivos y los adjetivos presentan una discrepancia al ofrecer en algunas voces terminadas en -/, -ó, ú la desinencia -es y en otras no, a pesar de que las primeras, según las conocidas reglas gramaticales, forman el plural de manera regular con la desinencia -es. Otro asunto polémico es la variabilidad genérica en los sustantivos y los adjetivos. Nosotros opinamos que es adecuado registrar los sustantivos con la variabilidad genérica en el mismo artículo lexicográfico para facilitar el manejo del diccionario, e indicar la forma femenina en los adjetivos. En los verbos faltan sobre todo las formas irregulares en artículos independientes (excepto el Gran diccionario) y el comportamiento sintáctico que señalaría la transitividad o intransitividad del verbo. En general, parece que en nuestros diccionarios se proporcionan más marcas de las que se usan en la práctica. Las marcas lexicográficas aparecen de forma poco sistemática en nuestro corpus: se duplican o, al contrario, no se dan en las voces que las necesitan; cambian en ciertas 112 unidades léxicas con el paso del tiempo; y expresan el punto de vista subjetivo del lexicógrafo, sobre todo, las marcas diasistemáticas como, por ejemplo, hovor. (familiar o coloquial) que suele abarcar las voces desde las familiares hasta las vulgares. En cuanto a las citas y ejemplos de uso, podemos afirmar que en la mayoría de nuestros diccionarios faltan los ejemplos de uso (las citas no se dan) que resultan útiles para el usuario al ofrecer el contexto del lema, y cuando se proporcionan, solamente en el diccionario de un grupo de autores (1999) y el Gran diccionario de J. Dubsky et al. (1993), no son homogéneos, ni sistemáticos, y aparecen bien pocos para ahorrar espacio y además según el parecer subjetivo del lexicógrafo. A l contrario, las expresiones fijas se registran con mucha frecuencia y para compararlas las hemos tratado en su conjunto en un ejemplo en todos los diccionarios. En lo que atañe a los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas, en nuestros diccionarios se catalogan los sinónimos dentro del artículo lexicográfico con ciertas expresiones, sin embargo, no se suelen poner al final del artículo lexicográfico, junto con los antónimos (y/o parónimos), excepto en el diccionario de un grupo de autores (1999). Este diccionario es también el único que ofrece las ilustraciones, no obstante, éstas nos parecen poco útiles en muchos ejemplos de nuestro corpus. Por último, hemos estudiado la separación y la ordenación de acepciones en nuestro corpus y han sido bastante similares en todos los diccionarios, excepto el de F. Rusinsky (1949) y los dos primeros de L. Prokopová (1960, 1962). En algunos casos la separación ha sido ambigua para nosotros, ya que utilizaríamos los números arábigos en vez del punto y como para distanciar más el significado, empero, no hemos propuesto ningunas mejoras en estos casos por entender que también nuestro punto de vista sería muy subjetivo tal como el del lexicógrafo que, a diferencia de nosotros, es un experto en la materia. En la ordenación de acepciones se emplean el criterio de frecuencia en combinación con el empírico y el lógico, lo que nos parece adecuado en nuestros diccionarios, por ir de las acepciones más básicas y/o rectas, a través de las coloquiales, hasta las más especializadas y/o figuradas. 113 CONCLUSIONES En nuestra tesina nos hemos dedicado a la lexicografía hispano-checa en el s. X X . Primero hemos estudiado el tema en la parte teórica que nos ha guiado luego en el análisis práctico de los trece diccionarios que formaban nuestro corpus. En la parte teórica, dividida en cuatro capítulos, nos hemos centrado, al principio, en las definiciones de la lexicografía, en la relación con la lexicología, la semántica y la gramática, y del diccionario como su producto, desde varios puntos de vista de distintos autores. Luego hemos clasificado los diccionarios en diferentes categorías, siempre teniendo en cuenta que no existen tipos puros de diccionarios. A continuación, hemos tratado los diccionarios generales bilingües donde hemos subrayado las dificultades en la elaboración del diccionario y hemos expuesto el ideal del diccionario bilingüe unidireccional. Después nos hemos adentrado ya en el diccionario bilingüe mismo, primero en su macroestructura que comprende las partes de un diccionario bilingüe, es decir, la parte introductoria con las necesarias instrucciones sobre el uso; el cuerpo del diccionario con las entradas que disponen de su propio subcapítulo donde hemos aclarado ciertas confusiones terminológicas y presentado su tipología, selección y ordenación; y los anexos y los suplementos. Segundo, nos hemos dedicado a la microestructura de los diccionarios bilingües donde hemos enfocado nuestro interés hacia el artículo lexicográfico en el que hemos observado su aspecto gráfico; el enunciado con otra aclaración terminológica, y, ante todo, con la problemática de la lematización y del tratamiento de la homonimia y la polisemia; y el cuerpo del artículo como su parte informativa que ofrece los datos sobre la pronunciación, la etimología, la categorización gramatical, los equivalentes de traducción, las marcas lexicográficas, las citas y los ejemplos de uso, las expresiones fijas, los sinónimos, antónimos y otras relaciones semánticas, y las ilustraciones. A l final nos hemos acercado al tema de las acepciones donde hemos tratado su separación y ordenación en el artículo lexicográfico. En la parte práctica de nuestro trabajo hemos analizado la macroestructura y la microestructura de los trece diccionarios elegidos que abarcan cincuenta años del trabajo lexicográfico, eso es, desde 1949 hasta 1999. Nuestro corpus ha comprendido las primeras 50 entradas de las letras A, B, C, M , N y la letra O entera. El objetivo del trabajo ha sido comparar los diccionarios de tipo parecido entre sí, observando su propio desarrollo en el 114 tiempo, y averiguar si su macroestructura y microestructura cumplen con los criterios de los modernos diccionarios bilingües. Los resultados obtenidos de nuestro análisis los podemos dividir en los positivos y los negativos, y resumirlos en lo que sigue: Los positivos de la macroestructura abarcan, por lo general, la mejora en el aspecto gráfico y en la presentación más clara de las entradas. Por otro lado, los resultados negativos de la macroestructura engloban la falta de ciertos tipos de entradas como los abreviamientos y las siglas y acrónimos más comunes; la catalogación de las letras ch y // aparte; algunas veces la falta de unas instrucciones explícitas sobre el manejo del diccionario para un usuario explícito; y en algunos diccionarios la reimpresión de la edición anterior. Los resultados positivos de la microestructura incluyen el mejor aspecto gráfico del artículo lexicográfico en los últimos diccionarios del s. X X y la lematización de acuerdo con las reglas presentadas en la parte teórica. Los resultados negativos de la microestructura comprenden la falta de la uniformidad en la organización de los homónimos, en la información sobre la pronunciación, en la categorización gramatical y en el uso de las marcas lexicográficas en general; el registrar los sustantivos con la variabilidad genérica en artículos independientes; la falta de las formas irregulares verbales en propios artículos; la falta de la indicación de la transitividad e intransitividad en los verbos; la falta de los ejemplos de uso y de los sinónimos y los antónimos al final del artículo lexicográfico. A pesar de encontrar tantos huecos en nuestros diccionarios, podemos afirmar que, por lo general, los diccionarios, especialmente los de J. Dubsky, en su continuo desarrollo están para cumplir con los requisitos de los modernos diccionarios bilingües. Igualmente somos plenamente conscientes de nuestro punto de vista subjetivo y de la limitación de nuestros resultados por el tamaño reducido de nuestro trabajo. 115 BIBLIOGRAFÍA A L V A R EZQUERRA, M . (1993), Lexicografía descriptiva, Barcelona: Biblograf. BAJO PÉREZ, E. (2000), Diccionarios: introducción a la historia de la lexicografía del español, Gijón: Trea. CLAVERÍA NADAL, G., "El problema de la homonimia en la lexicografía española", In: RUHSTALLER, S., PRADO ARAGONÉS, J. (coords.) (2000), Tendencias en la investigación lexicográfica del español: El diccionario como objeto de estudio lingüístico y didáctico. Actas del congreso celebrado en la Universidad de Huelva del 25 al 27 de noviembre de 1998, Huelva: Universidad de Huelva, pp. 365-375. CÓRDOBA RODRÍGUEZ, F. (2001), Introducción a la lexicografía española, Olomouc: Univerzita Palackého. GARRIGA ESCRIBANO, C. 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