1. 1. (De)limitación del nivel (con)textual: hacia un enfoque interdiscursivo Si pierdo mi lugar de enunciación, no puedo hablar. No hablo, luego no existo. Tzvetan Todorov: El hombre desplazado1 Al inicio de nuestro análisis surgió el problema de la delimitación conceptual en distintos niveles, ya que el presente trabajo exige un enfoque más amplio, multidisciplinario. En el nivel textual, con tal de que utilicemos el evento comunicativo llamado discurso con el propósito delimitador en el sentido restringido, es decir, como texto , consideramos inevitable la introducción de este concepto en el contexto más amplio de acuerdo con los criterios planteados para nuestro corpus y para la mejor percepción de la situación en el campo literario considerado. Por ende, nos parece adecuada y aceptable la afirmación de José Javier Maristany de que "un texto que llamamos 'literario' no aparece en el vacío sino en medio de una trama de discursos literarios o no literarios, con los cuales establece 'necesariamente' relaciones. Las palabras, la materia prima utilizada, traen con ellas las huellas de otros contextos sociodiscursivos en los que habitaron o en los que 1 TODOROV, Tzvetan, El hombre desplazado, Madrid, Taurus, 1998, pág. 22. 2 Cf. En cuanto al nivel textual del discurso, van Dijk en su análisis del discurso multidisciplinario, por ser la problemática tan compleja y ambigua, evita dar una definición exacta, por lo tanto no utiliza la distinción entre discurso y texto considerando los discursos como formas de uso de la lengua. En su análisis orientado socialmente parte del significado principal del término "discurso", es decir el significado primario extendido del término 'discurso' que se definirá como un "evento comunicativo específico". Al utilizar significado primario más restringido "abstraemos la dimensión verbal del acto comunicativo oral o escrito de un evento comunicativo y usualmente nos referimos a esa abstracción como conversación o texto. Es decir, en este sentido se utiliza 'discurso' más bien para referirse al 'producto' logrado o en desarrollo de acto comunicativo, a saber, su resultado escrito o auditivo tal como se lo pone socialmente a disposición de los receptores para que lo interpreten. En este caso, 'discurso' es el término general que se refiere a un producto verbal oral o escrito del acto comunicativo." V A N DIJK, Teun A., Ideología: un enfoque multidisciplinario, Barcelona, Gedisa, 1998, págs. 246-247. 3 Cf. van Dijk define el contexto como ".. .el conjunto estructurado de todas las propiedades de una situación social que son posiblemente pertinentes para la producción, estructuras, interpretación y funciones del texto y la conversación." Ibid., pág. 266. habitan todavía. No pueden desprenderse de esta marca de su contexto de origen, el cual persiste y orienta los procesos semióticos."4 Por otro lado, analizando las características de la narrativa argentina en los años 70 y 80, más exactamente durante los períodos predictatorial (1973-1975)5 , dictatorial (1976-1983) y post-dictatorial (desde 1983), frecuentemente nos encontramos con términos como "narración del Poder", "la ficción del poder" o "relato del poder", lo que nos lleva a la relativización de los límites entre la literatura y no literatura, es decir, al campo extraliterario que se sirve de conceptos y criterios literarios. Todorov habla de "sistema de géneros" en el que se organizan los discursos de una sociedad que le permite analizar discursos no literarios con instrumentos tradicionalmente aplicados en análisis literarios: "En una sociedad se institucionaliza la recurrencia de ciertas propiedades discursivas, y los textos individuales son producidos y percibidos con relación a la norma que constituye esta codificación. Un género, literario o no, no es otra cosa que esta codificación de propiedades discursivas."6 Las observaciones arriba mencionadas las ilustra el comentario de Ricardo Piglia sobre la relación de la literatura con el poder del estado: "Por momentos la ficción del Estado aventaja a la novela argentina. Los servicios de informaciones manejan técnicas narrativas más novelescas y eficaces que la mayoría de los novelistas argentinos. Y suelen ser más imaginativos." Así Piglia pone en práctica mediante mecanismos literarios el proceso de lectura del discurso no literario: los dirigentes del estado también crean, a través del discurso oral o textual, una realidad proyectando en sus "narraciones" sus propósitos ideológicos, ya que "los discursos político, jurídico, histórico, religioso, etc., nos cuentan todos ellos historias, no pueden escapar a la mise 4 MARISTANY, José Javier, Narraciones peligrosas. Resistencia y adhesión en las novelas del Proceso, Buenos Aires, Editorial Biblos, 1999, pág. 12. 5 La época predictatorial caracterizada como período del caos político, económico y social iniciado con el regreso de Perón del exilio español en el año de 1973 y llevado al extremo tras su muerte en 1974 durante el gobierno de su segunda esposa Isabel (María Estela Martínez) entre los años 1974-76. 6 TODOROV, Tzvetan, cit. por MARISTANY, José Javier, op. cit, pág. 35. 7 PIGLIA, Ricardo, Crítica y ficción, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1990, pág. 181. en intrigue, que implica una forma particular de encadenar los acontecimientos, de presentar los personajes, de trabajar el tiempo del relato y la instancia narrativa, una mise en intrigue que depende en última instancia de condiciones ideológicas."8 Al mismo tiempo, Piglia advierte que la situación política y los discursos hegemónicos o "relatos del Estado" no se reflejan en la narrativa sino que se reproducen en ella de manera que la literatura mantiene "una tensión secreta" con el poder. Refiriéndonos a nuestro corpus esta reproducción la debemos percibir no en el simple sentido literal reduciendo los discursos literarios en puras repeticiones de las ideologías dominantes, ya que la palabra autoritaria puede causar el desprendimiento del contexto artístico9 , sino también en el sentido de una nueva recodificación descentralizadora, abierta a otras interpretaciones. Desde este punto de vista podemos resumir esta operación creativa de manera siguiente: los escritores en oposición al régimen, a los que incluimos en el corpus, según sus relaciones con el ambiente y su posición social (exiliado, no exiliado), "leen" los relatos dominantes y los "reproducen", deformándolos y descentrándolos al mismo tiempo a su manera, aplicando múltiples estrategias narrativas en diferentes grados de figuración. El resultado es la construcción de una narración en otro nivel, diferente de la que produce el estado, lo que significa al mismo tiempo el resurgimiento de un nuevo discurso, llamémoslo contradiscurso, que de cierta forma entra en "diálogo" con otro. Con su observación Piglia nos revela la existencia de una relación interactiva de carácter dialógico de discursos diferentes, muy intensa en la literatura argentina de la época. La relación o interacción de la literatura con el contexto extraliterario ya nos la confirma Bajtin partiendo de la 8 MARISTANY, José Javier, op. cit, pág. 36. 9 Cf. "La palabra autoritaria no se representa, sino que, s[o]lamente, se transmite. Su inercia, su perfección semántica y su petrificación su afectado aislamiento externo, el hecho de que rehace todo desarrollo libremente estilizante, excluye la posibilidad de una representación artística de la palabra autoritaria. En la novela, su papel es minúsculo. No puede ser esencialmente bivocal y formar parte de construcciones híbridas. Cuando pierde definitivamente su autoridad, se convierte, simplemente, en un objeto, en una reliquia, en una cosa." BAJTIN, Mijail, Teoría y estética de la novela, Madrid, Taurus, 1989, pág. 160. afirmación que todo signo es ideológico por naturaleza siendo su enunciación (enunciado vivo) condicionada por la interacción social.10 Refiriéndose al género novelesco y su relación con el contexto social, Bajtin señala que "[l]a novela es la diversidad social, organizada artísticamente, del lenguaje; y a veces, de lenguas y voces individuales. (...) El discurso del autor y del narrador, los géneros intercalados, los lenguajes de los personajes, no son sino unidades compositivas fundamentales, por medio de las cuales penetra el plurilingüismo en la novela; cada una de esas unidades admite una diversidad de voces sociales y una diversidad de relaciones, así como correlaciones entre ellas (siempre dialogizadas, en una u otra medida). Esas relaciones y correlaciones espaciales entre los enunciados y los lenguajes, ese movimiento del tema a través de los lenguajes y discursos, su fraccionamiento en las corrientes y gotas del plurilingüismo social, su dialogización, constituyen el aspecto característico del estilo novelesco."11 Dentro de esta problemática, ante todo en lo que atañe a la relación del discurso con el concepto de la ideología12 , surge el tema de la responsabilidad del intelectual que naturalmente debería representar los valores morales en los tiempos difíciles dominados por idelogías totalizadoras. En Argentina este tema desembocó, a principios de los años ochenta, en una polémica en el nivel de la experiencia exílica entre "los que se fueron" y "los que se quedaron", una polémica que a fin de cuentas resultó inútil y no llegó a ninguna conclusión más profunda (véase por ejemplo el intercambio epistolar de Liliana Heker y Julio Cortázar). Cf. "Un enunciado vivo, aparecido conscientemente en un momento histórico determinado, en un medio social determinado, no puede dejar de tocar miles de hilos dialógicos vivos, tejidos alrededor del objeto de ese enunciado por la conciencia ideológicosocial; no puede dejar de participar activamente en el diálogo social. Porque tal enunciado surge del diálogo como su réplica y continuación, y no puede abordar el objeto proviniendo de ninguna otra parte." BAJTIN, Mijail, op. cit, pág. 94. 1 1 Ibid.,pág. 81. 1 2 Cf. Sobre la relación entre la ideología y el discurso van Dijk afirma: "...la proyección ideológica en las estructuras del discurso es rara vez directa. Tiene lugar por medio de conocimiento y actitudes de grupo más específicos, la formación de modelos 'distorsionados' de acontecimientos y contextos, la construcción de representaciones de significado y la expresión en formas variables y estructuras superficiales, en modos que son una función de muchas restricciones sociales y contextúales, de las cuales las creencias ideológicas son sólo un elemento," V A N DIJK, Teun A., op. cit., pág. 265. José Carlos Mainer, hablando del intelectual en relación con el régimen franquista, resume su papel de manera siguiente: "El intelectual esto es, el escritor en cuanto catalizador de ideas sociales- piensa y siente por todos: su tarea es anticiparse, comprometerse, persuadirnos. Se equivoca muy a menudo porque opera en el territorio salvaje de los intereses políticos a los que quisiera aplicar categorías morales. Cuando ocurre así, no es fácil percibir que nos ha engañado porque, en rigor, nos ha hecho partícipes de su propio engaño."1 3 Para Mainer el discurso del escritor es una mezcla de "la biografía que tejen sus circunstancias y del destino que le esperaba en un momento en el camino."14 El intelectual expone a través de su literatura su vida y el camino que decidió tomar exhortándonos que sigamos con él en este camino. Mainer utiliza el concepto de "narrativas de persuasión" en la cuales distingue dos formas del relato: el de conversión y de arrepentimiento. Santos Julia añade que las memorias de los intelectuales son bastante tramposas en este aspecto advirtiendo que es "una pobre guía para el conocimiento del pasado acercarse a sus biografías pertrechados de categorías morales, como militantes de batallas para la recuperación de la memoria, para exigirles cuentas, juzgarlos y condenarlos. A estas alturas no es la memoria que hay que recuperar; es la verdad lo que hay que conocer."15 Por otro lado, Sandra Ellegiers en su artículo sobre el conflicto moral en la literatura alemana después de la segunda guerra mundial constata que ningún intelectual, excepto unos pocos, como p. ej. Sebastian Haffner o Thomas Mann, logró escapar de la sombra de Hitler concluyendo que "ninguna de las manchas en las biografías de escritores influyó de manera negativa en la literatura alemana. Por el contrario, muchas generaron agudas voces contra las atrocidades."16 MAINER, José Carlos, "Cadáveres en el armario", Madrid, Babelia, n° 777, E l País, 14 de Octubre, 2006, pág. 3. 1 4 Ibid., pág. 3. 1 3 JULIA, Santos, "Trampas de la memoria", Babelia, n° 777, pág. 2. 1 6 ELLEGIERS, Sandra, "La culpa como fenómeno social", Babelia, n° 777, pág. 6. En relación con la problemática de la equivocación del autor y la búsqueda de la verdad, en una conferencia el escritor Mempo Giardinelli (1947), también uno de los autores exiliados durante la dictadura militar, por ejemplo auto-irónicamente proclamó: " Y como el arte de mentir es parte circunstancial nuestra, cabe defender el derecho a la buena mentira, en la invención de mis personajes, en la geografía literaria que escojo para deformarla y jugar con ella como se me antoje. Y defiendo este derecho, porque en mi trabajo defiendo la vida y busco lo que me parece la verdad, y procuro combatir la imbecilidad empezando por la mía, que no me falta."17 A pesar de que las obras de nuestros autores analizados manifiestan cierto grado del compromiso político, mantienen una relativa autonomía creativa sin caer en simples tesis ideológicas, dejando a la vez un gran espacio abierto a la ambigüedad y múltiples interpretaciones de su propia verdad (o de su mentira). Podemos ver que las observaciones y conclusiones sobre las experiencias europeas, tanto con el fascismo, como con el comunismo, se pueden aplicar en el contexto literario argentino. Sin embargo, también por razones arriba mencionadas nuestro propósito no será un estudio basado en la búsqueda de datos biográficos del escritor en su obra literaria, ni un análisis del discurso literario desde el punto de vista estrictamente sociopolítico, es decir de modos de la proyección discursiva de tal o cual ideología, ni comparaciones de su literatura con las proclamaciones públicas. Además, dentro de los temas de exilio e identidad, la investigación en el nivel exclusivamente socio-político nos llevaría a ciertas clasificaciones limitadas, conclusiones polémicas y superficiales, lo que ocurrió en varios estudios dedicados a la narrativa escrita durante la dictadura y en su mayoría publicada después de la caída del régimen. Por ejemplo, el tema de la metaforización a menudo se relacionaba esquemáticamente con la condición socio-política del escritor, es decir, se consideraba el grado de la 1 7 GIARDINELLI, Mempo, "Elogio de la mentira", KOHUT, Karl (ed), Un universo cargado de violencia. Presentación, aproximación y documentación de la obra de Mempo Giardinelli, Frankfurt am Main, Vervuert Verlag, 1990, pág. 212. 13 metaforización según su estatuto del exiliado ("interno" o "externo"). Es precisamente este esquematismo y la simplificación que intentaremos evitar.